- HISTORIAS DE SEXO (O CASI) -

PROFANACIÓN

Por: Jorge Alberto Durán Ramírez*

Estaba con mi novia en la sala, cuando me atreví a romper una de las prohibiciones ancestrales en mi familia, mis manos se dirigieron lenta y automáticamente a ellas, y profané ese lugar al traspasar los límites establecidos.

El hecho es que yo me sentí como un intruso, pero venciendo mi temor las tomé entre mis dedos, el frío que me transmitieron en lugar de ahuyentarme me invitaron a seguir con el juego; sonreí, a pesar de su frialdad podrían ofrecer tanto calor, podrían enloquecer a cualquiera que no supieran controlarse.

Las observé detenidamente, eran perfectas, parecían trabajadas por un artesano, su redondez permitía que una mano les cubriera toda, esa tersura sólo era interrumpida por la necesaria protuberancia que hacía más fácil y excitante poseerla.

Mis labios se dirigieron a ellas, al contacto varios pensamientos pasaron por mi mente, ¿cuántos ya habrían hecho lo mismo antes que yo?, ¿cuántos labios las habían tocado?, ¿quiénes lo hicieron furtivamente y quiénes no?

Definitivamente este era un momento muy especial para mí y requería mi audacia, si alguien me viera haciendo esto tendría muchos problemas; tragué saliva y sin pensarlo, matando todo remordimiento, brindé con mi novia para celebrar el compromiso. Después de lavarlas, pondría las copas de Bavaria en el trastero, herencia de la tatarabuela.

 

*Jorge Alberto Durán Ramírez es profesor de Educación Física, licenciado en Historia, aprendiz de artista. Le gusta la música folklórica latinoamericana, que interpretó hasta antes de casarse; gusta de escribir cuento y teatro, actividad que inició después de casarse. Creyente fervoroso de que el amor es el motor del mundo, lo practica antes y después de casarse, la mayoría de sus escritos versan sobre el mismo tema: El amor

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