Capítulo 1
Domingo:
Sonaron las campanas de la iglesia avisando que eran las siete de la tarde, de otro domingo disfrazado de cualquiera...
Miré por la ventana y el mundo seguía igual, seguía siendo el mismo con los perros de junto ladrando como queriendo decirme algo, como si en vez de ladrar hablaran en un lenguaje raro, como si ellos la extrañaran más.
El cielo sudaba a ratos, de manera intermitente, inconstante. Era el domingo perfecto para tener una taza de café hirviendo, una ráfaga de viento entre las manos y un cigarro. Era el domingo perfecto para tenerla sentada sobre mi cuerpo y hacernos el amor hasta pedirnos piedad con los corazones agitados. Era el domingo perfecto, para dejar de vernos como extraños, para hacer una llamada, para reconquistarnos, para vernos de frente las pupilas aunque termináramos llorando. Era el domingo perfecto y hasta esa hora lo habíamos desperdiciado, lo habíamos maldecido, lo habíamos hecho a un lado.
Mañanas antes lo habíamos dejado en el olvido por problemas de rutina, por imprevistos cotidianos, por querer ganarnos el premio antes de llegar a la meta, por querer tomar primero un listón que no cortamos, por jodernos la vida y no ayudarnos.
Era el domingo perfecto para hacer conciencia y escribir en un diario un infinito recuento de los daños, para tratar de entender en qué momento fue, que cada quién puso un pie en la orilla del camino, el por qué ninguno de los dos hizo nada para regresarlo.
Encendí el octavo cigarro, le di tres jalones y recordé como le molestaba ese olor que para mí era tan necesario. En ese momento regresé la mirada y me pareció verla pasar hacia la sala, agitada como siempre, con la mirada perdida que un día encontré debajo de esas cejas marrones. La vi mentando madres al viento como era su costumbre porque sólo así le encontraba algún consuelo digno a sus problemas con la vida, a su herido corazón. La vi y a los dos segundos de la nada desapareció, eso me provocó cierta nostalgia, cierta contradicción, me trajo los recuerdos prohibidos de los años, de las casas y hoteles que habitamos, de los baños juntos, de las películas sentados, de la música en el coche, de los sueños, de los chistes malos, me trajo los recuerdos de los viajes carreteros que siempre nos llevaban hacía el mismo lado, de las risas, de los bailes, de aquel hijo que no tuvimos, de los pretextos, de los arañazos venenosos que en mis brazos se quedaron. Me trajo recuerdos de mariposas negras, de un coche perdido y de balcones altos. Me trajo recuerdos de otra vida, en la que ya la había extrañado.
Sonó el ring de un timbre enfurecido por todos los rincones de la casa, bajé corriendo la escalera y de un tirón abrí la puerta que daba hacía la calle con la esperanza firme de que fuera de ella, con la esperanza de abrazarla en ese momento como nunca antes, de abrazarla hasta el punto de asfixiarla, pero no, no había nadie, era el eco que se colocaba entre las casas, era el timbre de cualquier otra puerta, era el timbre de cualquier otra historia, era el timbre que acababa en el beso de otras bocas.
Subí de nuevo la escalera fatigado, fastidiado, murmurando como manecillas de reloj que ya no eran las siete, sino las ocho treinta.
En ese momento una lámpara encendió, su luz iluminando así toda la alcoba, me recosté en la cama y mi naríz sintió su olor, ese olor a mueble viejo, a humedad, ese olor tan suyo, tan sin igual, tan de su piel, ese olor que ni el paso de otros a podido borrar, ese olor que distinguiría a lo lejos y en cualquier oscuridad, ese olor a duda, a miedo, a soledad. Lo toqué, me lo comí, es más le hablé como si fuera ella, le expliqué detalle a detalle lo que en ese momento sentía, lo quise convencer de todo, lo quise consolar, lo até de pies y brazos a la cama y en un arranque de locura hasta lo quise matar.
Terminé por dejarlo huir, por dejarlo en libertad, no sin antes enrrollarle en cada pie, una nota que decía " aunque daría la vida por vivir contigo en guerra, lamento informarte que estamos en paz".
León Torija es cantautor mexicano, su primer disco se titula Y hablar de ti, conduce el programa radiofónico El Playa Girón que se transmite por Sabersinfin.com.