EL MITO GUARANÍ SOBRE EL ORIGEN

DEL LENGUAJE HUMANO

Sobre el origen divino de las voces intercambiadas por los humanos.

 El verdadero Padre Ñamandú, el Primero, de una pequeña porción de su propia divinidad, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, hizo que se engendrasen llamas y tenue neblina.

    Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas, habiéndose erguido, habiendo asumido la forma humana, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano.


 

  E hizo el verdadero Primer Padre Ñamandú que formara parte de su propia divinidad.

 

 Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas, habiendo concebido el origen del futuro lenguaje humano, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el fundamento del amor al prójimo.

 

 Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas, habiendo creado el fundamento del lenguaje humano, habiendo creado una pequeña porción del amor, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó en su soledad, creó para sí mismo el origen de un solo himno sagrado.

 

   Habiendo creado, en su soledad, el fundamento del lenguaje humano; habiendo creado, en su soledad, una pequeña porción de amor; habiendo creado, en su soledad, un corto himno sagrado, reflexionó profundamente sobre a quién hacer partícipe del fundamento del lenguaje humano; sobre a quién hacer partícipe del pequeño amor al prójimo, sobre a quién hacer partícipe de las series de palabras que componían el himno sagrado.

 

 Habiendo reflexionado profundamente, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó a quienes serían compañeras de su divinidad.

 

 Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas originarias, habiendo reflexionado profundamente, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó al Ñamandú (a los Ñamandú), de corazón grande, valeroso.

 

 Lo creó (los creó) simultáneamente con el reflejo de su sabiduría, con el reflejo del sol.

 

 Para padre de sus futuros numerosos hijos, para verdadero padre de las almas de sus futuros numerosos hijos, creó al Ñamandú (a los Ñamandú) de corazón grande.

 

*Enviado por CIINOE/COMOARTES S. L. (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) y publicado en su Colección “Gaviotas de Azogue” / 39, marzo de 2008, Madrid, España.