El origen del lenguaje humano
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31 de marzo de 2017

MITO GUARANÍ 

Sobre el origen divino de las voces 

intercambiadas por los humanos. 

El verdadero Padre Ñamandú, el Primero, de una pequeña porción de su propia divinidad, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sa-biduría creadora, hizo que se engendrasen llamas y tenue neblina. 

Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las co-sas, habiéndose erguido, habiendo asumido la forma humana, de la sabiduría contenida en su propia divini-dad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano. 

E hizo el verdadero Primer Padre Ñamandú que formara parte de su propia divinidad. 

Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las co-sas, habiendo concebido el origen del futuro lenguaje humano, de la sabiduría contenida en su propia divini-dad, y en virtud de su sabiduría creadora, concibió el fundamento del amor al prójimo. 

Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las co-sas, habiendo creado el fundamento del lenguaje humano, habiendo creado una pequeña porción del amor, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó en su sole-dad, creó para sí mismo el origen de un solo himno sagrado. 

Habiendo creado, en su soledad, el fundamento del lenguaje humano; habiendo creado, en su soledad, una pequeña porción de amor; habiendo creado, en su soledad, un corto himno sagrado, reflexionó pro-fundamente sobre a quién hacer partícipe del funda-mento del lenguaje humano; sobre a quién hacer partícipe del pequeño amor al prójimo, sobre a quién hacer partícipe de las series de palabras que com-ponían el himno sagrado. 

Habiendo reflexionado profundamente, de la sabi-duría contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabiduría creadora, creó a quienes serían compa-ñeras de su divinidad. 

Antes de existir la tierra, en medio de las tinieblas originarias, habiendo reflexionado profundamente, de la sabiduría contenida en su propia divinidad, y en vir-tud de su sabiduría creadora, creó al Ñamandú (a los Ñamandú), de corazón grande, valeroso. 

Lo creó (los creó) simultáneamente con el reflejo de su sabiduría, con el reflejo del sol. 

Para padre de sus futuros numerosos hijos, para verdadero padre de las almas de sus futuros numero-sos hijos, creó al Ñamandú (a los Ñamandú) de co-razón grande. 

IMAGEN: oldcivilizations.files.wordpress.com

Mitos fundacionales de los cinco contienentes. COMOARTES Ediciones.

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