FINIS*

Gabriela Villano

 

JUEGO DE ESPEJOS

 

Había una vez una bella dama que, de tanto asomarse embelesada al espejo, quedó allí atrapada. Salvóse una niña. Llegó después otra dama que, de tanto inquirir sobre su belleza, cayó adentro, atrapada. Poblóse así el espejo de hermosas damas efímeras, preguntonas. Afuera, débiles niñas salvadas. Llegó después otra dama…

 

 

FIN DE FIESTA

 

La fiesta había terminado. Él la acompañó en la vereda, hasta que apareció un taxi.

La despidió con un beso casto, sin atreverse a más, como de costumbre. Ella le dio un abrazo tierno y ortodoxo, se tragó una pregunta, la habitual, y subió al auto.

Al cerrar la puerta, el alma de él tomó impulso y saltó hacia el asiento de atrás. El alma de ella hizo un esfuerzo y se lanzó a la vereda.

El taxi se alejó. Él se fue desalmado, pero acompañado.

No hay nada que hacerle; las almas siempre tienen más coraje que sus dueños.

 

 

FINALES

 

Hubo un hombre que odiaba los finales de las historias y nunca tuvo ningún comienzo con nadie.

Hubo una mujer que quiso escribirse la vida junto a él. Intentó varios inicios, pero él siempre le trababa esa historia en el primer acto, por temor a la caída del telón cruel.

Ella no fue la única en querer protagonizar algo con él, pero sí la que más intentó.

Pasó el tiempo y ese hombre, que esquivaba los inicios para evitar terminaciones, se quedó en el escenario de su existencia con un cartel colgado del argumento de su vida:

Solo al FIN.

 

*Publicado en la Colección “Gaviotas de Azogue” No. 90. Agosto 2009

 

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