ALAIDA

Por: Beatriz Coira Ríos*

 

Soñaba con que Alaida estaba con ella, que corrían juntas por el pasillo, el mismo que, cada día, fregaba con la ilusión de conseguir dinero para traer a su hija desde Perú.

 

Parecía escuchar sus risas en la habitación y, al limpiar los espejos del comedor, casi podía ver reflejado su risueño rostro infantil.

Esa esperanza la ayudaba a sobrellevar su soledad y soportar mejor el duro trabajo diario.

 

El firme paso del tiempo se iba evidenciando en su semblante y, aunque la aproximaba más a su objetivo, sentía también como desdibujaba lentamente los rasgos de Alaida en el cristal.

*Beatriz Coira Ríos (Galicia, Vigo)  finalista del Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2007. España

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