La esperanza desesperada.

 

Cada vez que se esperanzaba, sentía la cercanía de la desesperación. Como

sólo se podía desesperar quien espera, aquella mañana, cuando notó la 

cercanía de la desesperación, confió una vez más en que la esperanza no se 

hallara lejos. Y, esperanzado, aquel día tampoco se desesperó.

 

 

 Salvador Robles Miras. 

Vive en Bilbao desde los diez años. Ha publicado una veintena de libros de ensayo, novela, cuentos y relatos.