EL LIBRO
Por: Eduardo Bieger Vera*
Tumbado en el diván, leía el libro. Al
pasar la página las hojas rasgaban el silencio y cuando terminaba un párrafo,
una frase, a veces incluso tras detenerse –sin prisa– en una palabra, cerraba
los ojos y aspiraba la fragancia del papel. Después, colocaba el libro abierto
boca abajo sobre su pecho, y lo observaba moverse al ritmo acompasado de su
respiración, como un pájaro raro que hubiera venido a morir junto a él. Y así
hasta que la luz declinaba y se dejaba ganar por el sueño, a la espera del
nuevo día que le permitiría seguir leyendo.
*Eduardo Bieger Vera
(Madrid) finalista del Concurso
Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2007. España
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