ANTOÑITO
Por: Natalia Angulo Haynes*
Los chicos reían, jugaban en la
piscina del patio de vecinos llamándose unos a otros para que bajaran a bañarse. Marta lucía
bañador nuevo, Chema y el “Loco” hacía gamberradas desde el trampolín buscando la
recompensa de su sonrisa. Antoñito el del cuarto lo miraba todo desde arriba.
–¡¡Anita!! –llamaba Isa desde abajo–.
–Antoñito el “Gordo” observaba cómo se
divertían apoyado en la barandilla. A él nunca lo llamaban.
Observó durante dos horas, al final
decidió bajar a reunirse con ellos.
Un cuerpo de ochenta y nueve kilos impactó contra el suelo y por fin alguien gritó su nombre.
*Natalia Angulo Haynes
(Sevilla) finalista del Concurso
Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2007. España
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