29 de noviembre de 2014
El albañil contemplaba su casa desde fuera, al tiempo que pensaba que su amada lo había dejado. La contemplaba con minuciosidad de arriba abajo. Entonces agarró el mazo que tenía a sus pies y con la misma paciencia con la que había construido la casa, comenzó a demolerla.
© J. V. M. G. / De esta edición: Comunicación, Oralidad y Artes
Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)
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