23 de octubre de 2014
Jonás se echó boca arriba en una alfombra raída desenrollada en la vereda. Extendió los brazos en cruz y levantó la pierna dere-cha de forma vertical. La gente que lo rodeaba lo aplaudió. Cuando regresó el silencio, Jonás dejó caer la pierna y levantó la otra. Las palmas no se dejaron esperar. Luego, Jonás se levantó y cogió una silla, la puso en medio del escenario improvisado y se sentó. Le-vantó el pie izquierdo. “Clap, clap”, retornaron los elogios. Después el pie derecho. Se repitió el palmoteo. Cuando dejó la silla libre, un joven se acercó, hizo lo mismo que acababa de hacer Jonás y dijo: “Yo también puedo”. Se dejó escuchar una salva de aplausos.
Jonás, de sesenta y dos años, le preguntó: “¿Y por qué no lo hiciste antes?”. El imberbe no supo qué responderle y se fue ruborizado. El público ovacionó a Jonás.
© De esta edición: F. G. C. / Comunicación, Oralidad y Artes (COMOARTES)
© Los autores, de los textos que se publican amparados por las Bases del
Concurso Internacional de Microficción para Niñas y Niños “Garzón Céspedes”.
Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)