
11 de abril de 2022
Un estudio premiado en el XXIII Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica determinó que, más allá de la resistencia bacteriana a un antibiótico, las colecciones intrabdominales –o abscesos– que presentan los niños hospitalizados por una apendicitis son las que terminan causando complicaciones posoperatorias.
Para determinar si el antibiótico aplicado a los niños después de una cirugía por apendicitis perforada estaba funcionando o se debía cambiar por los esquemas recomendados en las guías americanas de Medicina, la doctora Luz Nélida Garzón González, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), realizó el estudio “Asociación del perfil de resistencia bacteriana y el desarrollo de colecciones intrabdominales en pacientes pediátricos con apendicitis perforada”.
En este, recopiló 232 muestras de cultivos de pacientes atendidos en la Fundación Hospital Pediátrico la Misericordia (HOMI), en las cuales determinó la influencia de la ampicilina sulbactam y encontró que la resistencia al medicamento es más baja que la reportada por estudios internacionales, y que precisamente no influye en la complicación de un paciente.
“Nos llamó mucho la atención que ser resistente al antibiótico realmente no aumenta el riesgo de que los pacientes desarrollen colecciones en el posoperatorio. Lo que sí aumenta ese riesgo de lesiones es presentar una infección severa al ingreso a la hospitalización”, explica la doctora.
A su turno, el doctor Juan Javier Valero Halaby, director de la investigación, destaca que lo “más importante que encontramos en el análisis multivariado es que la infección en el posoperatorio de los niños operados por apendicitis perforada y peritonitis se asocia con que el niño haya llegado a una mala condición, o sea, que esté séptico o que necesite atención en la unidad de cuidados intensivos (UCI)”.
Los médicos aseguran que vieron casos en los que muchos niños con resistencia a los antibióticos –completa o intermedia– no desarrollaron abscesos, mientras que algunos menores, aunque tuvieran un antibiótico que en teoría les cubría el germen, desarrollaron infecciones.
“De ahí la importancia de que a los niños con apendicitis se les haga un diagnóstico temprano, no solo antes de que se perforen, sino antes de que estén con esa infección tan riesgosa, pues en ese estado esto no es suficiente para evitar complicaciones, así se les haga el manejo adecuado con la cirugía y con el antibiótico que cubra el germen”, señala el doctor Valero.
Los enfermos de alto riesgo se definieron como pacientes con inmunosupresión –los que tomaban otro antibiótico antes de la cirugía– y los pacientes y menores sépticos o infectados.
Aporte al conocimiento
Gracias a este estudio, la Facultad de Medicina de la UNAL obtuvo el primer lugar en la categoría “Trabajo de investigación” del XXIII Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica –realizado en Montería a finales de marzo–, reconocimiento otorgado por la Sociedad Colombiana de Cirugía Pediátrica.
Como parte del equipo que desarrolló este proyecto de investigación, además de la doctora Garzón también recibieron la distinción los doctores Laura Tatiana Padilla, Felipe Patiño, María Alejandra Hernández, Juan Javier Valero, Iván Darío Molina, Fernando Fierro y Germán Camacho, vinculados a la Fundación HOMI y a la Facultad de Medicina de la UNAL.
El doctor Valero destaca que, “el reconocimiento en el Congreso se obtuvo porque es un trabajo muy bien hecho y que aporta a nuevo conocimiento sobre la infección de la apendicitis. En los ítems evaluados en el Congreso se consideraba no solo la metodología, sino también los resultados”.
Agrega que “nunca se había evaluado cómo les iba a los niños que tenían riesgo de infección en apendicitis, sino que los estudios siempre se habían enfocado en cómo les va dependiendo de si la apendicitis está perforada o no”.
Cabe mencionar que el dolor abdominal representa el 7-10 % de las consultas en urgencias, siendo la apendicitis aguda la causa más común de dolor abdominal en cuadrante inferior derecho. “La apendicitis aguda constituye la patología quirúrgica más frecuente en la población pediátrica, con un pico de incidencia entre los 10 y los 19 años, y es la principal causa de infección intrabdominal”.
La apendicitis se clasifica en perforada –cuando presentan un orificio visible en el apéndice– y la no perforada.
Así mismo, en el HOMI, por ser un hospital universitario de referencia para Bogotá y algunos departamentos vecinos, se reciben niños gravemente enfermos, lo que explica el largo tiempo de evolución de los síntomas (52-57 horas), el alto porcentaje tanto de apendicitis perforada con peritonitis generalizada (59,92 %) como de pacientes con alto riesgo de presentar complicaciones (32,33 %).
