10 de marzo de 2022

Conocer previamente las preferencias y preocupaciones de los pacientes respecto a los efectos adversos que se presentan después de un procedimiento quirúrgico –dolor, náuseas, escalofríos y vómito, entre otros– es una herramienta útil para reducir esa sintomatología.

Según la Revista Española de Anestesiología y Reanimación, en el mundo se realizan alrededor de 230.000 intervenciones quirúrgicas al año, que llevan a los pacientes a sufrir esta serie de efectos adversos posteriores a la anestesia. 

No obstante, una investigación realizada por la médica Lizeth Lorena Reyes Hernández, estudiante de la Especialización en Anestesiología y Reanimación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), determinó que estos síntomas rara vez pueden ser evitados por los profesionales de la salud.

Para el estudio, realizado durante cinco meses con 106 pacientes, se adelantó la recolección de datos en preparación de salas de cirugía, en un formato virtual tipo encuesta.

“Los síntomas no son graves, pero afectan la calidad de vida de los pacientes a corto plazo. […] A través de una metodología de farmacoeconomía, le preguntamos a las personas cuánto estaban dispuestos a pagar por evitar esos síntomas desagradables, y a grandes rasgos se encontró que sí pagarían por no tener dolor, náuseas ni vómito”, explica la especialista.

A partir de los síntomas, se propone realizar un plan individualizado, en el cual se desarrollen estrategias que promuevan la disminución de estos síntomas y que los efectos de la anestesia se manejen de manera más personalizada.

Dichas estrategias se basan en el manejo de los síntomas por medio de medicamentos y acciones previas a la cirugía. Todo depende de qué síntomas quieren evitar los pacientes. Por ejemplo, en anestesia se ha estandarizado una profilaxis para las náuseas y vómitos en los posoperatorios, que es de las mayores preocupaciones que tienen los pacientes. En esos casos se trataría de contener tales síntomas con medicamentos. En cirugías de las extremidades se puede intentar ponerles bloqueos de los nervios periféricos, para disminuir el dolor y no tener que utilizar tanta analgesia venosa, detalla la doctora Reyes.

Pacientes informados…

El doctor David Alberto Rincón Valenzuela, director de la investigación, explica que la información que se les brinda a los pacientes respecto a los riesgos tras una cirugía hoy es muy genérica, por lo cual proponen informar de manera específica los riesgos de cada paciente.

“En el estudio se establece que hay una serie de complicaciones que son más importantes de evitar en los pacientes y que no necesariamente tienen la misma prioridad para los médicos. Entonces, se debería brindar información más detallada a cada paciente y realizar esfuerzos para evitar los síntomas después de las intervenciones”, asegura el especialista.

Agrega que “los médicos no deberían subestimar la importancia que tienen esas complicaciones para los pacientes, aunque desde su punto de vista no sean tan valoradas. Para ellos puede no ser indispensable, pero para los pacientes sí, por lo que se debe priorizar la individualización de los factores de riesgo”.

Una de las conclusiones de la investigación determinó que “conocer las preferencias y preocupaciones respecto a los síntomas posanestésicos de los pacientes previamente a un procedimiento quirúrgico es una herramienta útil en el preoperatorio, ya que permite identificar los síntomas desagradables que más generan preocupación en cada paciente, hacer un plan anestésico individualizado abordando sus preferencias y así obtener mayor satisfacción por la atención recibida”.

Así mismo, se establece que entender las preferencias de los pacientes puede llevar tanto a mejores desenlaces clínicos como a disminuir costos hospitalarios, al evitar la estadía prolongada en el centro médico.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co