02 de febrero de 2022

En 2020, el aumento en las ventas de antibióticos de uso intrahospitalario –como fosfomicina, ampicilina+sulbactam, piperacilina+tazobactam y algunas cefalosporinas de tercera generación- además de otros como la azitromicina, podrían atribuirse a la pandemia por COVID-19.

Así lo señala el profesor Julián López, quien adelantó un estudio sobre el consumo de antibióticos en Colombia durante el periodo 2017-2020, en el cual determinó que pese a que las ventas generales de los antibióticos bajaron –en una tendencia similar a la de la mayoría de países– la demanda de los intrahospitalarios tuvo un incremento significativo.

Desde el punto de vista clínico, el aumento del consumo de antibióticos intrahospitalarios obedecería a un uso inadecuado de estos durante la pandemia. “Pudo haber sucedido especialmente en los pacientes hospitalizados por COVID-19, ya que varios estudios demostraron que a pesar de bajas tasas de infecciones bacterianas (3-10 %) en estos pacientes, cerca del 80 % de ellos recibieron antibióticos.

El aumento del consumo de azitromicina se esperaba por la motivación de tomarla a raíz de los cambios en la indicación del uso, pues en las primeras etapas de la pandemia se sugirió que era eficaz en el tratamiento de personas con COVID-19.

El estudio advierte que el uso inadecuado y excesivo de antibióticos y la falta de acceso a un tratamiento adecuado fue un desafío en la etapa inicial de la pandemia. Las sospechas de coinfecciones promovieron la terapia empírica en el hospital, mientras que las infecciones secundarias impulsaron el uso de antibióticos después del ingreso hospitalario.

Baja consumo general

Según detalla el docente, en el periodo de estudio se vendieron cerca de 878 millones de antibióticos (datos de Distribución de Drogas), y en las ventas anuales de estos expresadas en DHD (dosis por 1.000 habitantes /día de un medicamento) se observa una disminución del 38 % en las ventas durante 2020 en relación con el promedio de los tres años anteriores, que fue de 242,5 DDD/año.

Al respecto, el doctor López destaca que “varios autores han explicado que la disminución del consumo total de antibióticos se debió a los mayores cuidados en la higiene personal y respiratoria, ambientes más limpios, comportamiento alterado en la búsqueda de salud, uso de elementos de protección personal y disminución de los viajes y reuniones sociales, a lo que contribuyó en gran medida el confinamiento (cuarentena), que en Colombia fue uno de las más prolongados”.

De igual manera, el cierre de los servicios de emergencia habría obstaculizado el acceso de los pacientes ambulatorios al sistema de salud y a los antibióticos. Aunque acceder a las consultas telefónicas era sencillo, la preocupación de los pacientes sobre el uso de los servicios de salud haría reducido la demanda de citas relacionadas con atención de enfermedades infecciosas o aumento del uso de alternativas como urgencias hospitalarias.

A esto se suma la presencia de políticas para mejorar el uso racional de antibióticos, de patrones estacionales, o, en el caso de los países  ecuatoriales, por temporadas secas o lluviosas que ocasionan picos de infecciones respiratorias. También se ha identificado que el consumo per cápita de antibióticos en los países de ingresos altos es más alto y está aumentando rápidamente en economías emergentes.

El promedio de ventas identifica a las penicilinas (J01C) como las más vendidas, con 3,8 DHD, (esto significa que 3.8 dosis de penicilinas fueron consumidas diariamente por 1.000 colombianos durante un año), que corresponden al 31,4% del promedio total de ventas. En los 5 primeros lugares están: amoxicilina, clindamicina, cefalexina, meropenem y doxicilina.

Las formas farmacéuticas liofilizadas fueron las más vendidas (39 %), seguidas de las cápsulas (21,9 %) y las tabletas (20,6 %). Los menos vendidos fueron los inhaladores (0,05 %) y jarabes (0,03 %).

A pesar de la tendencia hacia la baja a partir de 2019, numéricamente para ese año hubo un aumento en las ventas de DDD de los aerosoles (tobramicina) y un discreto incremento de las cápsulas.

En relación con las ventas por forma farmacéutica y vía de administración, preocupa el hallazgo del presente estudio, en el cual se señala que el 53 % de las ventas de antibióticos corresponde a formas farmacéuticas de administración parenteral, comportamiento que no es atribuible a la pandemia de COVID-19, ya que estos valores son consistentes año tras año durante el periodo de estudio.

Por otra parte, algunos estudios mencionan que el tratamiento antimicrobiano domiciliario intravenoso (TADE) es un procedimiento en expansión por sus ventajas clínicas para el paciente y por razones logísticas, por la necesidad de disminuir el gasto en hospitalizaciones, las ventajas biofarmacéuticas y farmacocinéticas de los nuevos antimicrobianos, el incremento de las infecciones intrahospitalarias y la telemedicina.

En este trabajo se realizó un estudio observacional descriptivo longitudinal retrospectivo de las ventas de antibióticos reportadas por los laboratorios farmacéuticos entre 2017 y 2020. La información sobre las ventas se obtuvo a partir de los reportes obligatorios de los laboratorios farmacéuticos en la base de datos de Sismed y complementada por la empresa IQVIA® Colombia.

Como no es posible obtener información confiable y completa de las prescripciones de antibióticos en todo el país, se asume que todas las unidades vendidas fueron realmente consumidas, para lo cual se calcularon las DDD a partir de las unidades farmacéuticas (viales, ampollas, tabletas, etc.) vendidas, señala el autor del estudio.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co