12 de enero de 2022

Con múltiples publicaciones antivacunas en redes sociales –como Facebook– se hacen cuestionamientos a la evidencia científica, lo que, sumado por un déficit en comunicación de temas de ciencia y salud, estaría fomentando ideas en contra de la vacunación de enfermedades como el sarampión.

“El aumento de publicaciones antivacunas entre 2019 y 2020 estaría asociado con los brotes de sarampión reemergentes, y también con la mayor cantidad de usuarios de Facebook que consumen contenidos referentes a mitos sobre los efectos secundarios de la vacuna y la creencia de que es mejor enfermarse de sarampión que vacunarse”.

Así lo afirma la investigadora Diana Mercedes Benavides Arias, magíster en Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Aunque la vacunación es la medida más eficaz para evitar enfermedades, pues previene de 2 a 3 millones de muertes al año, la renuencia a inmunizarse es una de las principales preocupaciones que hoy ocupan la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El rechazo a la vacuna contra el sarampión es una problemática emergente que genera controversia. Las opiniones están polarizadas entre “provacunas” y “antivacunas”. En este último polo emerge el rechazo a la vacuna como un peligro inminente para la inmunidad colectiva y la salud pública.

“El uso de redes sociales parece jugar un papel crucial en la toma de decisiones para aceptar o rechazar intervenciones preventivas como la vacunación, lo cual podría ser un factor determinante en el hecho de que los cuidadores pueden adquirir información errónea sobre riesgos y efectos de las vacunas”.

En este sentido, a través de una primera aproximación en Colombia, la investigadora analiza cómo influye el papel de las publicaciones en Facebook sobre el comportamiento colectivo frente a la vacunación contra el sarampión en usuarios de esta red y de servicios de vacunación.

Al respecto, explica: “en mi estudio tenía tres objetivos específicos, uno de los cuales era describir las características de las publicaciones que encontraba en Facebook, su origen y sus interacciones, además de mirar el país de procedencia, si eran de si de una página y si esta era privada o pública. También quería revisar los contenidos y argumentos relacionados con la controversia digital sobre las vacunas, y por último utilicé un estudio piloto hecho en Cartagena para evaluar cuál era la percepción de los usuarios ante los servicios de vacunación. Para esto, las personas debían tener redes sociales”.

Categorías de publicaciones

La magíster hizo una recopilación manual de publicaciones en Facebook entre 2012 y 2020 y las clasificó en cuatro categorías centrales: sarampión, provacuna, ambiguo (comentarios irónicos positivos o negativos) y antivacuna (contenido sobre efectos adversos de las vacunas, o situaciones adversas que ocurrían con la inoculación). Categorizó cada publicación por fuente, fecha y procedencia, y determinó el tipo de argumento que se presentaba en las publicaciones, si estas tenían coherencia o sustento técnico-científico.

Por otro lado, en un estudio piloto realizado en Cartagena, la investigadora aplicó 50 encuestas con 29 afirmaciones. “También preguntaba si las madres o cuidadores tenían vigente el carné de vacunación para analizar el estatus de vacunación de los niños que usaban estos servicios en el centro asistencial”, subraya.

Ante esto, los resultados mostraron que aunque hay una gran cantidad de niños vacunados, otros no tiene su esquema de vacunación completo, pues se encontró que 34 de 50 respondientes tenían carné de vacunación, 18 de 34 estaban adecuadamente vacunados, y 16 de 34 no estaban vacunados adecuadamente contra sarampión según la edad.

Redes sociales como barreras

En el estudio se encontraron 183 publicaciones, con una tendencia al incremento entre 2017 y 2020. España y México fueron los países con más publicaciones, y además donde había más opiniones favorables a la vacuna contra el sarampión.

En Colombia, las publicaciones referentes al sarampión fueron relativamente escasas frente a otras de la región, mientras que las interacciones más frecuentes son las antivacunas (desfavorables), en las categorías centrales sarampión y antivacuna.

Por su parte, las publicaciones provacuna apelan a la ironía para ridiculizar contenidos en contra de la vacunación y los principales argumentos expuestos fueron falacias y argumentos mediante ejemplos, que presentan casos de niños afectados por las vacunas y en apoyo de una generalización, endilgan los efectos a la intervención.

“Es importante aplicar criterios lógicos para consumir información en redes sociales, y sobre todo revisar los argumentos y el costo-beneficio de la información que se consume, y no comparar. Esa decisión debe ser personal y no con base en la experiencia de otros porque eso nos puede llevar a tomar una mala decisión”, sostiene la magíster de la UNAL.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co