
BOGOTÁ D. C., 03 de junio de 2021 — Agencia de Noticias UN-
Según las pacientes, la anestesia epidural es la que mejor responde a la disminución del dolor e incluso sería superior a otros analgésicos que se administran por vía intravenosa.
Estos son algunos de los resultados que recoge la investigación de Juan Camilo Amaya Restrepo, especialista en Anestesiología y Reanimación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien indagó en 320 pacientes de tres hospitales de Bogotá el impacto de la decisión de tomar o no la analgesia durante el trabajo de parto, si mitigaba los niveles del dolor según la percepción de las mujeres y su grado de satisfacción.

Al medir el impacto y la satisfacción, las escalas de dolor disminuyeron mucho después de la analgesia, si se tiene en cuenta más del 70 % de las mujeres se sentían satisfechas después de haberla recibido.
“Antes de entrar al hospital o iniciar el trabajo de parto más de las 2⁄3 partes de las mujeres aseguró que no estaban seguras de solicitar algún medicamento, pero después de recibirlo llamó la atención el hecho de que aseguraron volver a solicitarlo en otro parto, es decir que el alivio del dolor que sienten al recibir la analgesia hace que para un próximo parto esto se vuelva una experiencia positiva, evitando que el dolor se vuelva severo o incontrolable”, detalla el especialista de la UNAL.
La primera parte del estudio fue definir las características sociodemográficas como edad, número de partos, estrato socioeconómico y grado de educación, entre otros. Luego, mediante encuestas, “identificamos cuál había sido su experiencia con el dolor en el trabajo de parto como ellas lo percibían, si era bajo, moderado o muy alto”, subraya el especialista.
Agrega que también consultaron a las mujeres sobre las diferentes creencias en torno al uso de analgesia en el trabajo de parto. “Con esto buscábamos analizar el miedo a efectos secundarios de la analgesia, o si creían que esta podía producir algún problema durante el trabajo de parto, aumentando la probabilidad de tener cesárea, si tenía algún impacto sobre el bebé o sobre ellas”.
La información se recolectó y analizó a través de un software de epidemiología, en el que se extrajeron los datos de forma cualitativa.
Las mujeres entrevistadas experimentan un dolor importante en la labor de parto, de hecho más de la mitad de ellas afirmó que este era de una intensidad moderada o severa.
Falta conocimiento
Además, como hallazgo curioso en la investigación, al evaluar el conocimiento previo de estas mujeres, al menos la mitad de ellas afirmaron no conocer la posibilidad de acceder a analgésicos o algún tipo de terapia para mejorar su experiencia y disminuir el dolor. “Con esto pudimos ver que el conocimiento ante este tipo de manejos no está bien distribuido en la población y a su vez puede tener un impacto en las decisiones que se toman al momento de parir”, señala el especialista.
Según explica, desde la fisiología se sabe que un dolor no controlado puede llevar a desenlaces adversos como prolongación del parto, aumento de casos de cesárea y estados fetales insatisfactorios que puedan llevar a aumentar la tasa de cesáreas, por lo que si el dolor se controla de forma oportuna se pueden evitar estos desenlaces.
“Todas las mujeres deben tener el derecho a decidir si desean recibir o no la analgesia. Además, conocer cuáles son las limitaciones personales del paciente puede ayudar a generar estrategias para aumentar la solicitud para estos tratamientos de alivio”, advierte.