BOGOTÁ D. C., 08 de mayo de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Por ser fuente de calorías vacías –que aportan mucha energía pero pocos o ningún nutriente–, la forma en que se metabolizan genera en el cuerpo la acumulación de grasa en los depósitos que usualmente se tratan de eliminar por cuestiones estéticas y de salud, como la zona abdominal.

Así lo considera la nutricionista dietista Mónica Cano, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), doctora en Educación, para quien es clave reconocer que las bebidas alcohólicas pueden tener efectos negativos en la salud a corto y largo plazo.

Las implicaciones de este consumo resultan más preocupantes en los planes de alimentación de aquellas personas que requieren una dieta controlada por enfermedades de base o sobrepeso y que están tratando de lograr un consumo energético adecuado.

Esencialmente las bebidas alcohólicas (que contienen en su composición etanol, es decir alcohol etílico) se dividen en dos tipos: las producidas por fermentación –como vino, cerveza, sidra o hidromiel–, que tienen máximo 15 grados de alcohol, y las producidas por la destilación –como brandy, whisky, tequila, rol, vodka y ginebra–, con más de 15 grados de alcohol.

“El consumo de estas bebidas trae inmerso el aporte calórico a través de calorías vacías y pueden generar malnutrición, porque muchas veces se evitan tiempos de alimentación o se reemplaza por el tiempo social en el que se consumen alimentos”, explica la doctora Cano.

Agrega que eso depende de la dosis y la frecuencia con la que se estén consumiendo, así como la cantidad y el tipo. En exceso incluso podrían causar que una persona tenga graves consecuencias para su salud como pérdida del conocimiento o parálisis respiratoria, ya que tiene un gran impacto en el aparato cardiovascular.

El grado de alcohol está relacionado con el aporte calórico, por lo que la nutricionista Cano recomienda especialmente evaluar si se tiene una enfermedad previa y considerar el consumo.

Consecuencias del guayabo

Las bebidas alcohólicas tienen además un efecto secundario, conocido como guayabo, que impacta en el consumo de alimentos al día siguiente; como el cuerpo suele perder mucha agua, es común que la persona se hidrate no con agua sino con otro tipo de bebidas industrializadas como gaseosas, que al final tendrían más implicaciones en la dieta.

“Cada gramo de alcohol aporta unas 7 calorías –casi lo mismo que aporta un gramo de grasa, que es de 9 calorías– la conclusión es que patrones de alimentación saludables son mucho más beneficiosos que cualquier bebida alcohólica”, revela la doctora Cano.

En personas que no toman más de una copa al día, tienen buen estado de salud y patrones de estilo de vida saludable, seguramente el alcohol no se traducirá necesariamente en efectos tan severos para la salud.

Una cerveza de 355 ml aporta unas 153 calorías, y las artesanales con altos grados de alcohol hasta 350 calorías. Un trago de ginebra de 45 ml aporta 97 calorías; uno de ron 197; uno de vodka 116 y uno de licor de café 160. La advertencia es que 230 ml de vino aportan 150 calorías, pero a mayor consumo, mayor será el consumo calórico.

Los cocteles con adición de azúcar, en forma de gaseosa o jugos industrializados, llegarían a tener muchas más calorías. Una piña colada de 200 ml tendría unas 526 calorías.

“Se deben evitar las bebidas más elaboradas y los cocteles; las bebidas fermentadas tienen menos calorías, lo que indica menos ingesta de estas. Todas las bebidas alcohólicas tienden a acumularse en el cuerpo en forma de grasa”, recalcó la nutricionista en el conversatorio “Alimentación saludable y sostenible” de la UNAL.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co