EL SILENCIO DE LA CIENCIA MEXICANA ANTE LA PANDEMIA DEL COVID 19
Areli Chapela Zepeda
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México
10062020
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A más de 100 días de haber sido registrado el primer contagio de COVID 19 en México, (27 de febrero) y a más de 80 días del confinamiento voluntario en México, por la pandemia, la voz de la Ciencia Mexicana no se ha escuchado, no, no se le ha escuchado ni siquiera para su propia defensa ante comentarios del Presidente Andrés Manuel López Obrador, en los cuales se ha dicho que los científicos de este país, son iguales que los científicos del Porfiriato. Tampoco se han escuchado reclamos colectivos de los científicos, por la disminución del presupuesto para centros de investigación y universidades que hacen ciencia, menos aún ha existido un pronunciamiento con respecto a la postura y conceptos sobre la ciencia que tiene la Dra. María Elena Álvarez-Buylla Roces, directora de CONACYT. Ni siquiera se han escuchado los reclamos de parte de la ciencia mexicana y de las diferentes Facultades de Medicina de México, a López Obrador por sus conceptos sobre la actividad de los médicos de este país.
Es lamentable el silencio de la Ciencia Mexicana con respecto a las decisiones tomadas por el Presidente López Obrador y el encargado de la estrategia sanitaria el Dr. Hugo López Gatell Ramírez, sobre si es el momento de establecer y concluir el distanciamiento social, no se les ha escuchado informar a la sociedad sobre los procesos de contagio, o sobre la eventual hipoxia por el uso prolongado del cubre bocas en personas sometidas a un esfuerzo que aumente la demanda de oxígeno como es el caso de los obreros.
Mucho menos se ha escuchado decir por parte de la ciencia, que el uso de los cubre bocas dentro de los vehículos, si la persona que conduce viaja sola, o con su núcleo familiar, con el que convive, es totalmente innecesario y solo hay que colocárselo cuando se baja del vehículo o cuando se va a establecer una comunicación con alguna otra persona.
Solamente tres ex-secretarios de salud se han atrevido a cuestionar los protocolos y solamente un matemático fue capaz de demostrar con estadísticas al Dr. Lopez Gatell que sus datos estaban equivocados.
Considero que hay muchos más aspectos que la ciencia mexicana debería de cuestionar y de informar, por ejemplo: 1.- Los mecanismos de transmisión y contagio del virus y los posibles mecanismos para prevenirlo 2.- El mecanismo mediante el cual el virus SARS-CoV 2 actúa en el epitelio pulmonar específicamente su capacidad de unirse a los neumocitos, a los cuales les provoca una alteración de su morfología alterando de manera importante su elasticidad, por lo que al ser insuflados los alvéolos con los respiradores mecánicos se provoca una ruptura de ellos generando un micro sangrado que a la larga darán un cuadro embolico, que a su vez, provocará que los pacientes estén en mayor riesgo de muerte, en otras palabras la Ciencia Mexicana no ha mencionado el riesgo de usar ventiladores en pacientes con COVID 19.
La Ciencia Mexicana no ha sido capaz de contradecir algunas disposiciones aberrantes en medio de la crisis sanitaria y económica que sufre el país, ni ha sido capaz de convocar a todas las universidades de este país y del continente, para proponer, cómo lo hizo la Dra. en física y Canciller Alemana Ángela Merkel, un programa común contra la pandemia y un programa económico que responda la crisis económica y a la protección del empleo.
Las provisiones y medidas para combatir la pandemia deberían de estar confiadas a instituciones científicas públicas y privadas pero independientes de la política.
Es lamentable que solo el especialista Germano-Mexicano Dr. Raúl Rojas, contradijera el tristemente célebre aplanamiento de la curva que anunciaba el Dr. López Gatell. Los argumentos del Dr. Rojas fueron, que los métodos de medición no son transparentes y que son atemporales, y a todo esto, el silencio de la Ciencia Mexicana siguió.
Por otra parte, se sabe que los síntomas que genera la COVID-19, son comunes a otras infecciones de las vías respiratorias, especialmente con la infección respiratoria aguda (IRA), por lo que su diagnóstico preciso es complicado, pero la Ciencia Mexicana no dice nada.
En cuanto a la esfera de la salud mental que es de vital importancia, no se ha escuchado la voz de la ciencia de la mente, ya que se sabe que entre el 35 y el 60% de la población en general experimenta algún síntoma emocional o conductual de ira, enojo, tristeza, dolor, ansiedad, temor, agresividad y fatiga por el uso de plataformas para el trabajo desde casa. Relacionado con la pandemia, por ejemplo las videoconferencias por zoom requieren demandas adicionales en atención y tiempo que alteran de las percepciones de las emociones de muchas personas, las cuales al terminar una jornada laboral a distancia, terminan malhumoradas y o exhaustas y sin embargo no se ha dicho nada al respecto.
Finalmente no sabemos si el temor y el miedo a la muerte, el miedo a enfrentarse a morir solo o no poder acompañar a sus difuntos, o no poder despedirse de ellos, o el miedo a perder el trabajo que se está generando durante esta pandemia pueda ser superado.
Mientras tanto estamos a la espera de la opinión de la Ciencia Mexicana

Lecturas
1.-Sergio García Ramírez
Muera la inteligencia o el tiro de la desgracia
El Universal 6 de junio 2020
2.- Porfirio Muñoz ledo
El Poder y la ciencia
El Universal 6 de junio
3.- Juan Ramón de la Fuente
El COVID 19 y la salud mental
El Universal 1 de junio 2020
4.-Enrique Canchola Martínez
https://www.sabersinfin.com/articulos/salud/23199-el-silencio-de-la-inmunologia-mexicana-ante-la-pandemia-del-covid19