
29 de junio de 2017
El prognatismo es una enfermedad de la cavidad oral que presenta una alteración de la forma de la mandíbula que la hace sobresalir del plano de la cara. Se trata, por tanto, de un problema óseo que provoca que las dos mandíbulas no encajen conllevando problemas de salud, sobre todo en el terreno digestivo ya que la mordida no es correcta. El prognatismo parece que hoy en día tiene bastante solución debido a los impresionantes avances médicos, pero en el siglo XVI uno tenía que conformarse con lo que la naturaleza le hubiera dado.
Es hereditario y fue un distintivo de la dinastía de los Habsburgo, una de cuyas ramas (Casa de Austria) ostentó el trono de España durante los siglos XVI y XVII, entre Carlos I y Carlos II.
La apariencia era “de pocas luces” y muchos de ellos para disimularlo se dejaban la barba.
En referencia a Carlos V quien padecía prognatismo, él tenía una vergüenza que le causaba que lo vieran masticar con dificultad, pues el hacía que prefiriera comer en solitario, sin que nadie pudiera contemplar sus apuros. El asunto es especialmente relevante dado que el Rey, con tendencia a sufrir episodios depresivos, era adicto a la comida y posiblemente bulímico.
Autor: Museo de Odontología de la BUAP
Imagen: Proporcionada por Museo de Odontología de la BUAP