20 de ocubre de 2013
“El respeto al complejo ajeno es la paz”
Efraín Huerta
En nuestra vida diaria y en el altercado correr de la misma, nos hemos vuelto tan rutinarios y en ciertas ocasiones tan distraídos que en más de una vez olvidamos cosas dentro y fuera de casa, ya sea las llaves del auto, el dinero sobre la mesa, alguna prenda de ropa e incluso nuestros teléfonos celulares. Esta situación no causaría mayor conflicto, posiblemente entraríamos en pánico, nos alteraríamos, gritaríamos como locos buscando nuestras cosas, haríamos un rápido recuento de nuestras actividades, en nuestras cabezas una misma pregunta sonaría de vez en vez ¿Dónde lo dejé? Y al final de todo este proceso nuestra memoria llegaría de manera intempestiva y recordaríamos que hemos olvidado algo en casa o definitivamente lo hemos perdido en el camino, estallaríamos con un suspiro de alivio y tal vez una pequeña risa nos aborde y una sonrisa se dibuje en nuestro rostro. Esto, en un supuesto de que la situación parezca burda y hasta cierto punto chusca, lo que no causaría mayor importancia. El problema sería cuando olvidar el celular cause un ataque de ansiedad o peor aun un ataque de paranoia.
La comunicación “artificial” se ha convertido en uno de los principales medios de interacción e información en este naciente siglo; tanto que la dependencia a los medios tecnológicos va proliferando día a día, ya sea en la Tablet, el celular, la computadora, etc. o bien por Facebook, Twitter, Mesengger y demás redes sociales que han creado cierta adicción en las personas.
Tal es el caso, que estudios realizado durante 2011 en Reino Unido han arrojado cifras importantes acerca del uso desmedido de los medios electrónicos y en específico de los teléfonos celulares; esta investigación conto con una muestra de 2163 personas, revelando que casi el 53% de los usuarios de teléfonos móviles en el Reino Unido tienden a sentir ansiedad cuando pierden su teléfono móvil, se les agota la batería o el crédito, o no tienen cobertura de la red.
Todo esto ha dado origen a un nuevo temor, llamado nomofobia, que es el miedo irracional a salir sin el teléfono móvil. El término, es una abreviatura de la expresión inglesa “no-mobile-phone”. Una pregunta invade mi mente en este momento ¿Cuántas personas no empiezan a desarrollar esta paranoia? Y no es que con esto de a entender que la nomofobia sea una enfermedad pero si es verdad que la comodidad de estos aparatos no ha hecho olvidar cosas tan básicas como memorizar números telefónicos que suelen ser importantes para nosotros, realizar operaciones aritméticas básicas, incluso el recordar fechas o eventos importantes, pero sobre todo el celular ha acortado distancias pero ha prolongado conversaciones.
La vida moderna implica estar en comunicación, lo único que no hay que perder de vista es que si usted es de las personas que no pueden vivir sin el celular, y el móvil lo acompaña en la hora de la comida, en la ducha, o hasta en el baño… sepa que es un nomofobico en potencia y de querer su vida y seres queridos más que a su celular, habrá de poner un alto… piénselo, no es tan malo, este pequeño aparato es sólo un instrumento para facilitar nuestras vidas, no para depender de él.

Íkaro “El Demoledor” es egresado de la licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica y amante de la lucha libre.