IMAGINARIO MODERNO SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA DE LOS JÓVENES
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   IMAGINARIO MODERNO SOBRE LAS RELACIONES DE PAREJA DE LOS JÓVENES[1]

Por: Luis Miguel Lazo López[2]

“la presunción de la temporalidad de las relaciones tiende a convertirse en una profecía autocumplida”[3]

INTRODUCCIÓN

Estudiar la problemática de la juventud y juventudes[4] en el Perú es una cuestión compleja. En este sentido, el presente ensayo es tan solamente una aproximación a uno de los tantos abordajes sociológicos que se pueden hacer al respecto. Por lo cual, la intención de nuestro trabajo es, conocer el imaginario moderno sobre las relaciones de pareja de los jóvenes de la ciudad de Huancayo.

 

En efecto, las relaciones de pareja de los jóvenes están cambiando, modificándose y adaptando nuevas formas, practicas, modos y estilos culturales. No obstante, nuestro análisis se va ha centrar en jóvenes de las ciudades o del contexto urbano, particularmente del entorno social de Huancayo, ya que es, en términos socioculturales, espacios en donde los sujetos o individuos han adquirido, internalizado y reproducido discursos y acciones que se traducen en nuevas prácticas sociales en las relaciones de pareja. Claro está, lo tradicional es reemplazado y modificado, de alguna manera u otra, por lo moderno, es decir se está constituyendo un nuevo, distinto y diferente orden social en las relaciones de pareja de los jóvenes, tanto varones como mujeres por igual. Así, el imaginario es estructurado y representado por diversos elementos culturales.

 

Para el desarrollo y elaboración del presente ensayo, nos servirá de guía la siguiente frase: “choque y fuga”[5]. Teniendo en cuenta este discurso, muy popular en los jóvenes de contextos urbanos, nuestra reflexión sociológica busca responder a las siguientes interrogantes: ¿está en crisis el modelo tradicional de las relaciones de pareja de los jóvenes, vale decir, el amor romántico, la fidelidad, el compromiso, el noviazgo y cuestiones como estas?, ¿asistimos al surgimiento de nuevas relaciones de pareja casuales y temporales de un modelo liberador? y finalmente, con la respuesta a estas dos preguntas ¿cuál seria el imaginario moderno sobre las relaciones de pareja de los jóvenes, acaso el discurso predominante es el choque y fuga?.

 

JÓVENES E IMAGINARIO

 

Para Bourdieu, “la juventud no es más que una palabra”, ya que en la perspectiva de este intelectual la juventud o el ser joven vendría hacer una categoría construida socialmente para establecer diferencias, limites, fronteras y orden entre las edades biológicas.[6] Bajo está lógica, cada sociedad define, interpreta y explica la problemática juvenil de manera particular, en otras palabras el sujeto juvenil y su mundo es abordado desde un enfoque y mirada diferente en cada contexto social. Sin lugar a dudas, para Bourdieu, como para otros científicos sociales -como: Panfichi y Valcárcel (1998), Zarzuri (2000), Silva (2002), Brito (1998), entre otros-, la juventud es una construcción social. Otras aproximaciones teóricas como las de Reguillo (2000) y Venturo (2001), nos dan a entender qué la juventud es una categoría cultural e histórica. En los términos textuales de Sandro Venturo; “la juventud es entonces una realidad histórica, es decir una construcción social condicionada por los problemas y retos de la época en la que se desenvuelve”.[7]

 

Por otro lado, en la perspectiva de Vega Centeno, los jóvenes son actores que innovan y recrean constantemente lo social, vale decir que son: “conquistadores de un nuevo mundo”.[8] En este misma línea de análisis, se puede afirmar que los jóvenes y sus acciones colectivas constituyen diversas culturas juveniles[9] que se expresan en nuevos estilos y modos de vida que influyen en el orden social. Para August Hollinhead los jóvenes son: “aquellos que ya no pueden ser considerados como niños, pero que todavía no son adultos”.[10] Está explicación que se diera en la década de los 40, fue el punto de partida para el análisis de la adolescencia y la juventud, y es que implica hablar de un espacio y periodo de socialización establecido por la sociedad.[11] Finalmente, para otros como Bernad Shaw, “la juventud es una enfermedad que se cura con los años”.[12] En resumen, se entiende que la juventud es una categoría cultural e histórica producto de una construcción social, en tal sentido no sólo debemos hablar de juventud o de jóvenes, sino de juventudes, ya que la socialización, el espacio y contexto definen y explican de manera especifica, distinta y diferente -con respecto a otros espacios- ha este sujeto social.

 


 

 

En todo caso, la afirmación correcta seria hablar de culturas juveniles heterogenias, pluricultural, multicultural e incluso, en términos de Ricardo Soto, “móvil”.[13] Cada cultura con sus particularidades, especificidades, identidades y diferencias. En este marco, habría que diferenciar el proceso de socialización de jóvenes de zonas rurales y urbanas, su entorno y espacio en el que interactúan y se relacionan, o mas claramente su vida cotidiana. El entorno urbano por su mismo proceso de formación, concentra hoy; una amplia red de comunicación (TIC), instituciones modernas, espacios sociales con características foráneas y en consecuencia sujetos con mentalidades distintas y un imaginario complejo y variable. En estos espacios urbanos se constituyen diversas culturas juveniles. Para Feixa las culturas juveniles pueden ser ordenadas en tres formas distintas: la cultura hegemónica, las culturas paréntales y las culturas generacionales,[14] sin embargo para efectos de nuestro estudio nos centraremos en las culturas generacionales que; “refieren la experiencia especifica que los jóvenes adquieren en el seno de espacios institucionales (la escuela, el trabajo, los medios de comunicación), de espacios paréntales (la familia, el vecindario) y sobre todo de espacios de ocio (la calle, el baile, los locales de diversión)”.[15]

 

En los espacios urbanos la socialización de los jóvenes es distinta a la socialización rural. En las zonas rurales la socialización está ligada al trabajo, la familia y las costumbres y practicas culturales de comunidad. Por otro lado, la socialización de los jóvenes en el contexto urbano está mas relacionado a los pares o amigos, la calle, la diversión y el uso de la tecnología y comunicación (Internet). Si bien es cierto que la ciudad de Huancayo está constituido, en gran parte, por migrantes -de Huancavelica, Ayacucho, Puno, etc- de zonas     rurales–andinas. No obstante, nuestro análisis se concentra no en la primera generación, es decir en las personas de edad o abuelos, tampoco en la segunda generación que son nuestros padres y madres, sino en la tercera generación, que vienen hacer las jóvenes que han nacido o se han socializado en la ciudad.[16] En cada contexto social -ya sea urbano o rural- y en cada generación, se construye una cultura juvenil distinta -pero con algunas continuidades- ha las otras, ya que cada generación tiene discursos, acciones y practicas sociales diferentes, es así que la juventud es considerada una categoría cultural e histórica.

 

 Ahora bien, la cultura organiza la subjetividad y mentalidad del individuo,[17] de la misma manera en sentido colectivo y de comunidad constituye el imaginario social. En efecto, así como en cada generación y contexto en donde se socializa, interactúa y desenvuelve el sujeto juvenil tiene una cultura, de la misma forma se constituye el imaginario. Para Gonzalo Portocarrero el imaginario es entendido como: “el sentido común sobre lo que somos como colectividad. O, mas precisamente, el (des) orden imaginado o (dis) conjunto de representaciones colectivas que nos fundan como sociedad”.[18] Para Walter Mignolo, en el mismo sentido del intelectual Edouard Glissant; “el imaginario es la construcción simbólica mediante la cual una comunidad (racial, nacional, imperial, sexual, etc) se define a si misma”.[19] Es la imagen de lo que somos y representamos como colectividad, vale decir, lo que pensamos, sentimos y deseamos todos sobre la cuestión social. Bajo esta mirada, el joven y en general las juventudes, tienen una imagen sobre la vida social en su complejidad, esto implica que también tengan perspectivas e ideas referidas a las relaciones de pareja; es decir, el como establecer y desenvolverse en una relación de pareja.

 

El imaginario de los jóvenes sobre las relaciones se pareja está en permanente cambio, renovación y recreación en función al contexto, espacio, cultura e incluso momento histórico en el que se vive. Los protagonistas de este cambio son los mismo jóvenes, vale decir, el sujeto juvenil. Con este referente, he podido identificar dos modelos sobre las relaciones de pareja: el modelo tradicional y el modelo liberador.[20] El primero tiene que ver con el amor romántico, la lealtad, fidelidad, compromiso y noviazgo. Por otro lado, el segundo representa aquellas relaciones casuales, temporales y en alguna medida hedonistas. A continuación explicamos estos tipos ideales y así conoceremos cual es el sentido común o imaginario de los jóvenes sobre las relaciones de pareja, acaso el imaginario moderno se comprendería a partir de la popular frase “choque y fuga”.

 


 

 

MODELO TRADICIONAL

 

Cuando afirmo la existencia de un modelo tradicional de las relaciones de pareja de los jóvenes, me refiero a una forma, modo y estilo cultural determinado socialmente. Este modelo cultural se caracteriza por estar arraigado a costumbres, creencias, valores y hábitos específicos que son heredados, trasmitidos, internalizados y reproducidos de generación en generación. El paradigma tradicional orienta y constituye las practicas sociales del individuo o grupo de individuos en la vida cotidiana. En efecto, la tradición esta presente en el discurso y acción del sujeto y colectivo de una sociedad, no es posible abordar la realidad social sin conocer su tradición y cultura.

 

Si concentramos nuestro análisis en la tradición cultural de las relaciones de pareja de adultos o jóvenes, habría que explorar y comprender algunos elementos que lo caracterizan y lo definen; lealtad, fidelidad, compromiso, noviazgo y claro está lo mas relevante, el “amor romántico”. Estas categorías culturales son tradicionales por que están arraigadas en la subjetividad de las personas -varones y mujeres- y son cuestiones heredadas y reproducidas por el sujeto, en otros términos es una construcción social. Bajo la lógica de este modelo, las relaciones de pareja de los jóvenes deben constituirse a partir de la lealtad, fidelidad y el amor -un amor romántico-, para que así se convierta con el tiempo en un compromiso y noviazgo. Lo idóneo y adecuado en esta perspectiva es que, la pareja de jóvenes tengan un contenido amoroso permanente con un plan a futuro, no se aceptan relaciones espontáneas, casuales y temporales, ya que lo mas seguro es que en este tipo de interacción social no exista amor y por lo tanto tienda a no prosperara, sino ha fracasar con el tiempo. En síntesis, el modelo tradicional gira entorno al amor romántico.

 

Para todo aquel estudioso que pretenda aproximarse a la teoría del amor o mas precisamente al amor romántico, debe concentrarse primero y ante todo, en la clásica obra de Erich Fromm: “El Arte de Amar” (1974).[21] En la perspectiva de Fromm el amor no es un “objeto” que se tenga que encontrar     -“objeto amoroso”-,[22] es decir él no mantiene la idea de que se pueda encontrar la persona ideal para amar. Por lo contrario, el significado del amor consiste en que está es una facultad, y como tal, es un arte que se tiene que construir.[23] “El amor -dice Fromm- es un arte, tal como es un arte el vivir. Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería o el arte de la medicina o la ingeniería”.[24] Como cualquier arte, el amor pasa por un proceso de aprendizaje, es algo que se adquiere y se construye en el sujeto.

 

Como en párrafos atrás referíamos, el amor romántico implica el compromiso, noviazgo y en consecuencia el matrimonio. El respecto Fromm afirma lo siguiente: “En las ultimas generaciones el concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental. En los Estados Unidos de Norteamérica, si bien no faltan consideraciones de índole convencional, la mayoría de la gente aspira a encontrar un amor romántico, a tener una experiencia personal de amor que lleve luego al matrimonio”.[25] Sin lugar a dudas, la idea del amor romántico surge en el siglo XIX  en el mundo occidental.[26] No obstante, ha finales de este siglo -el XIX- y a comienzos del XX, está idea del amor se introduce en el contexto Latinoamericano y en particular en el Perú. Los medios de comunicación y el continuismo del sistema educativo religioso fue fundamental para que el amor romántico se establezca culturalmente en la mentalidad e imaginario peruano. En este nivel estamos hablando de la “colonización mental”,[27] en donde la castidad, la virginidad, la abstinencia sexual y el control de las pasiones y sentimientos son necesarios para establecer una adecuada relación de pareja. En este contexto el amor romántico es entendido como una relación interpersonal -de varón y mujer- que tiene como fin el noviazgo y matrimonio.

 

Otro aspecto que estudia Fromm es la condición y existencia humana. En efecto, el hombre no puede vivir solo; es decir, no puede vivir en una situación de soledad y “separatidad”,[28] ya que está tiende ha la angustia y vergüenza de uno mismo. “Sin amor -dice Fromm-, la humanidad no podría existir un día mas”.[29] Siempre el ser humano a buscado la fusión y unión amorosa con los otros -estos otros son sus pares y congeneres varones y mujeres-, vale decir, una relación interpersonal. Históricamente en la mentalidad y subjetividad del sujeto, el deseo de vivir, relacionarse y compartir experiencias con los otros, ha sido su derrotero cotidiano, y es que no es posible imaginar un individuo en soledad y separatidad, “no hay ser humano sino en el contacto con seres humanos”.[30] En palabras de Engels y Marx: “los individuos se hacen los unos a los otros, tanto física como espiritualmente, pero no se hacen a si mismos”.[31] Resumiendo lo explicado hasta aquí, si histórica y culturalmente el hombre no puede vivir separado y solo con respecto a los demás, entonces su deseo es buscar y encontrase con sus mismos congeneres para vivir astá el final de sus días, este es el itinerario del amor románico.

 


 

 

Octavio Paz, otro estudioso de la teoría del amor,[32] tiene una explicación similar a la de Fromm. “El amor -dice Paz- está compuesto de contrarios pero que no pueden separarse y que viven sin cesar en lucha y reunión con ellos mismos y con los otros. Estos contrarios, como si fueran los planetas del extraño sistema solar de las pasiones, giran en torno del sol único. Este sol también es doble: la pareja”.[33] La perspectiva de Paz consiste en que el amor se gesta en la relación de contrarios, y gira en torno a una pasión y sentimiento creado o constituido por la pareja. Si bien es cierto que la constitución del amor románico, como elemento fundamental del modelo tradicional de las relaciones de pareja, implica la unión y fusión de un individuo con su congenere. Sin embargo, lo esencial de este tipo de relaciones -como ya antes se describió- es que, tiende ha ser permanente y duradero. El amor romántico hace posible que una relación de pareja se ordene en un compromiso, noviazgo y matrimonio. En este sentido, el modelo tradicional de las relaciones de pareja de los jóvenes esta representado por el amor romántico y los elementos que esta implica: la lealtad, fidelidad, compromiso, etc.

 

Según Meza Salcedo; “En la relación de pareja el amor romántico es el soporte de la coexistencia, su falta significaría la crisis de identidad entre ellos. El amor romántico significa mas que esto, invita a que la fidelidad perdure entre los pares. La lealtad entre las parejas permite que la fe por el amor se acreciente, y el regocijo se es imperecedero. En está correspondencia no cabe una tercera persona, pues este contexto posibilitaría el disloque idílico”.[34] De está forma, el amor romántico es una construcción social que determina el derrotero de las relaciones de pareja de un modo especifico, esto es, la fidelidad y lealtad de manera reciproca entre los pares. Por lo mismo, tiende a ser un compromiso permanente que lleva ha la pareja al noviazgo y al matrimonio.

 

Ahora bien, el llamado proceso de globalización y la influencia de una modernidad occidental y norteamericana no solo ha modificado las estructuras económicas y la organización de la tecnología, información y comunicación (TIC), sino también implica un cambio en las practicas, discursos y relaciones sociales. En efecto, lo tradicional en términos sociales se está transformando y modificando para arribar a un distinto, diferente y nuevo orden social. La modernidad es un cambio, formación y diferenciación cultural. En este sentido, creemos que hay un proceso de cambio en las relaciones de pareja bajo el modelo tradicional. En consecuencia, asistimos a la culminación y crisis del amor romántico. Al respecto, Pedro Ccopa dice; “hoy vivimos una crisis de legitimidad de las tradiciones, pero sobre todo de las predicas religiosas y moralistas”.[35] Ccopa ha hecho un estudio[36] sobre las nuevas sensibilidades en las practicas sociales sobre la sexualidad. Bajo está mirada, la aparición de una gran cantidad de hoteles en las ciudad de Lima se debe al cambio en las relaciones de pareja de las personas.

Otro aspecto que estudia Ccopa, es la situación de ruptura y rompimiento de las relaciones sociales tradicionales. La ruptura se da en la cotidianidad del individuo; es decir, hablamos de la desrutinizacion de la vida social, que significa la búsqueda de lo distinto,[37] en otras palabras el sujeto se desliga de lo habitual, tradicional y cotidiano para (re) crear nuevas rutinas y practicas sociales. No obstante, si la realidad social en la cual nos ha tocado vivir está en un permanente proceso de cambio, desrutinizacion y transformación de lo tradicional y cotidiano, habría que identificar de manera precisa en que espacios, grupo y contexto sociocultural se da este proceso, ya que existen diferencias, continuidades y discontinuidades socioculturales de generación en generación, y es que los discursos y acciones de los individuos se constituyen en función del tiempo y espacio. Todos los que trabajan en teoría social deben conocer de manera compleja el tiempo y espacio en que se constituyen los problemas y fenómenos sociales. Está cuestión ha sido estudiado de manera impresionante por Anthony Giddens, el dice; “si se registran las actividades diarias de cierto individuo, es fácil construir una caracterización aproximada de sus actividades de rutina, en la medida en que estos comprenden trayectorias en tiempo y espacio. En tanto representación de una senda de vida, esto supondría pautas generalizadas de movimiento espacio-temporal dentro del ciclo de vida”.[38] Sin lugar a dudas, el tiempo y espacio en el que interactúa el individuo, determina sus rutinas diarias, es decir sus acciones, discursos y practicas de la vida cotidiana.

 

Las diferencias y distinciones en la realidad social se gestan a partir del tiempo y espacio. En nuestro estudio está representado por el contexto rural y urbano (espacio), y de una generación a otra (tiempo). Mas adelante explicaremos, de manera profunda y compleja, las particularidades e especificidades sociales y culturales con respecto al sujeto juvenil y su mundo. Por lo tanto, daremos a conocer y explicar el “imaginario moderno” sobre las relaciones de pareja de los jóvenes, de está manera abordaremos el significado de la popular frase “choque y fuga”. En este apartado hemos analizado el modelo tradicional de las relaciones de pareja, su posible culminación y crisis en la sociedad. A continuación damos a conocer y explicar el modelo liberador.

 


 

 

MODELO LIBERADOR

 

La vida social histórica y culturalmente está inclinada al deseo y anhelo de libertad; es decir, durante siglos el ser humano se ha puesto a pensar y reflexionar sobre la libertad con respecto a los otros que de alguna manera lo han oprimido, dominado y subordinado. En este sentido, el individuo busca permanentemente su libertad, ya sea cultural, económica, política o sexual. “En otras palabras -dice Fromm-, la existencia humana y la libertad son inseparables desde un principio”.[39] Sin embargo, la idea de libertad o el discurso liberador se ha hecho popular y común en el imaginario social, a partir de dos procesos históricos ocurridos en el siglo XIX, nos referimos a la “Revolución Francesa” y la “Revolución Industrial”. Posteriormente, con el desarrollo de la ciencia y tecnología en las décadas de los 60 y 70 del siglo XX, se habla de la aparición de diversos movimientos sociales de liberación, lo que implica ser una revolución sexual y cultural cuyo derrotero es la libertad del sujeto en su complejidad. Pero ¿que entendemos por libertad o liberación?. En efecto, podemos entrar en discusiones y posiciones contrarias al definirlo, sin embargo para nosotros libertad debe ser entendido como una condición en la cual un individuo o grupo de individuos, no está culturalmente obligado, dominado e impedido para desarrollar determinadas acciones o practicas sociales. En consecuencia, la libertad sigue un itinerario de autodeterminación, ya sea de forma colectiva o individual.

 

Por lo tanto, el modelo liberador es un estilo cultural de autodeterminación con respecto al modelo o estructura tradicional. En este paradigma las relaciones de pareja de los jóvenes se caracterizan por la ruptura, rompimiento y desarraigo de las rutinas cotidianas impuesta por el orden social. Las relaciones e interacciones de las juventudes carecen de amor; es decir, el amor romántico está ausente. Las relaciones de pareja ya no tienen un contenido amoroso, sino son hedonistas y espontáneas. En otras palabras, el modelo liberador es una diferenciación cultural, un nuevo estilo de las practicas sociales de los jóvenes. El sujeto juvenil no se guía por la cuestión tradicional heredado de generaciones pasadas, ya que con el discurso liberador los individuos ya no están obligados a ser fieles, a comprometerse, al noviazgo y menos aun al matrimonio, son en términos comunes relaciones libres, sin depender de los otros, vale decir, de nuestra pareja o congenere. En síntesis, el modelo liberador está representado por relaciones casuales, temporales, espontáneas y hedonistas.

 

Para comprender y explicar este paradigma, nos concentraremos de nuevo en los aspectos teóricos de Erich Fromm, y es que este intelectual ha constituido categorías que nos permiten abordar el discurso liberador de las relaciones de pareja de los jóvenes. Fromm identifica tres formas en que se produce la desintegración del amor en la sociedad moderna. La primera hace referencia a las condiciones sociales en la que vive el hombre moderno, ya que este se ha convertido en un “autómata enajenado”,[40] y como tal busca su felicidad no con la unión amorosa con una persona, sino con el consumo y diversión que le brinda la sociedad. “La felicidad del hombre moderno -dice Fromm- consiste en divertirse. Divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebida, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga”.[41] En la mentalidad del hombre moderno la felicidad se encuentra con la satisfacción, el consumo y la diversión, es decir con el placer y goce del momento. En este sentido, las relaciones de los individuos y colectivos de la sociedad no van tener un vinculo afectivo y amoroso en su complejidad, sino solo van hacer hedonistas. Bajo está lógica, las relaciones de pareja de los jóvenes son hedonistas, ya que el amor se ha desintegrado.

 

La segunda forma por la cual se desintegra el amor, es la aparición de un “pseudoamor”.[42] Una de las maneras en que se expresa el pseudoamor, es el amor sentimental. El amor sentimental solo se experimenta en la fantasía y no el lo real,[43] porque no existe la persona a quien amar. En esta perspectiva Fromm dice; “una pareja puede sentirse hondamente conmovida por los recuerdos de su pasado amoroso, aunque no haya experimentado amor alguno cuando ese pasado era presente, o por las fantasías de su amor futuro (...) Ese vive en el pasado o en el futuro, pero no en el presente”.[44] Los que piensan que el amor es un sentimiento están viviendo un pseudoamor, ya que el sentimiento de una persona es temporal y pasajero, lo cual no permite que construya el verdadero amor. Es una fantasía que crea el individuo, en tanto que no parte de la realidad, porque no existe un vinculo amoroso con otro sujeto.

 

Finalmente, la tercera forma por la cual se desintegra el amor es, “el amor como satisfacción sexual reciproca”[45] -de los pares-. Para explicar está cuestión Fromm hace una critica a Freud, de esta manera nos dice; “la suposición subyacente de que el amor es el concomitante de la mutua satisfacción sexual está determinado en alto grado por las teorías de Freud. Para Freud, el amor es básicamente un fenómeno sexual”.[46] Para el creador del Psicoanálisis los fenómenos mentales en su totalidad son resultado de los procesos fisiológicos, y el amor bajo está lógica es producto del instinto sexual y no tiene que ver nada con lo social; es decir, el orden y estructura de la sociedad[47] que influyen y en muchos casos determinan las mentalidades y subjetividades de los sujetos. En consecuencia, el amor es una construcción social. Por lo tanto, creer que el amor esta constituido a partir de la satisfacción sexual de la pareja, es una forma de desintegración del significado real del amor, en tanto facultad y arte de la persona.

 


 

 

En efecto, la búsqueda de diversión, consumo, satisfacción y goce de parte del individuo, constituyen las relaciones sociales hedonistas y espontáneas que representan la desintegración del amor en su totalidad. Por otro lado, el surgimiento y predominio del pseudoamor sentimental no permite construir relaciones de pareja con un proyecto a futuro, permanente y con cierto nivel de compromiso, y es que en este escenario no se ha gestado el verdadero amor. De la misma manera, el amor como búsqueda de la satisfacción sexual es parte de relaciones sin compromiso, casual y liberal, ya que simplemente buscan el placer del momento y no un vinculo amoroso duradero, es decir está ausente el amor romántico. En resumen, el discurso liberador de las relaciones de pareja de los jóvenes, se caracteriza y define esencialmente por la desintegración del amor, vale decir, por la ausencia, culminación y crisis del amor romántico en los pares, varón y mujer.

En la sociedad moderna y en particular en el hombre moderno, ha surgido un modelo o discurso liberador, es decir asistimos a la conformación de una nueva generación de jóvenes con una mentalidad e imaginario liberador, que se expresa en nuevos, diferentes, distintos estilos y practicas culturales que entran en conflicto con la estructura tradicional de generaciones pasadas. Para algunos intelectuales como Feixa, se trataría de la “generación X”  o “cultura juvenil posmoderna”,[48] que se caracterizaría por la influencia de los medios de comunicación y la tecnología. Para Ulrich Beck está nueva generación de jóvenes, es denominado; “hijos de la libertad”.[49] Los jóvenes rechazan y no aceptan los valores tradicionales, porque su deseo es ser libre de los patrones y normas culturales de las instituciones y organizaciones de la sociedad adulta. Los “hijos de la libertad” buscan su realización personal sin comprometerse mucho con sus pares o colectivos. Por lo mismo, buscan espacios que les aporte y beneficie en algo, para que así constituyan su libertad y diversión. Beck dice; “La juventud -finalmente- ha encontrado también algo para si, con lo que puede hacer entrar en pánico a los adultos: ese algo es la diversión            -deporte diversión, música diversión, consumo diversión, vida diversión-“.[50] Beck, al igual que Fromm, da a conocer la mentalidad del hombre moderno, en donde el consumo, goce y diversión son lo que guía su derrotero cotidiano. Sin embargo, no se trata de un “derrumbe-de-valores”, sino de un “conflicto-de-valores”[51] de una generación con la otra. La sociedad conservadora de los adultos y sus instituciones, afirman que vivimos en un derrumbe y crisis de valores por la acción y discurso de la nueva generación de jóvenes. Por otro lado, la juventud (re) crea sus propios valores y estilos de vida en oposición  la estructura tradicional, ya que buscan su libertad cultural, por que son “hijos de la libertad”.

 

De un modo similar a la de Beck, es el análisis y explicación de Helen Wilkinson.[52] Wilkinson sostiene que la preocupación social actual consiste en la decadencia de la moral y el surgimiento de una nueva ética en el individuo. La nueva ética tiene que ver con la búsqueda permanente de autodeterminación de parte del individuo.[53] Ahora bien, es la nueva generación de jóvenes la que ha iniciado y representa esta nueva moral, ya que es está generación en términos de Wilkinson -al igual que Beck-, es denominado “hijos de la libertad”. “El ultimo cuarto de este siglo -dice Wilkinson- se caracteriza, al parecer, por una creciente propensión a la autodeterminación e individualización. Para algunos, el empeño persistente por alcanzar la autodeterminación del individuo halló su expresión en las aspiraciones de libertad y en el feminismo de la década de los sesenta (...) Está autodeterminación creciente en cuestiones morales es muy amplia. Ha influido en todas las clases sociales y ha cambiado quizá a las mujeres mas que a los hombres”.[54] Tal como afirma Wilkinson, la autodeterminación implica ciertas libertades del sujeto. Estas libertades se dan en mayor proporción para las mujeres. En efecto, la mujer es libre de coacciones sexuales tradicionales, puede probar nuevas formas de vivir y de amar[55] relacionado al matrimonio, la procreación y maternidad, vale decir, tiene una libre elección en las relaciones de pareja que establezca. La igualdad en la estructura de poder entre los géneros es parte de la nueva ética de los “hijos de la libertad”.

 

La nueva ética o moral constituye una “cultura de la libertad de elección”,[56] en donde las relaciones sociales son igualitarias, ya que el individuo tiene su derrotero particular por la autodeterminación que posee. Los “hijos de la libertad”, a partir de la libre elección, buscan su satisfacción personal y en cierta forma son hedonistas, “y allí donde los tradicionalistas quisieran volver en el tiempo, es posible que los hijos de la libertad hagan otra elección: llegar a una nueva comprensión de la autodeterminación y la dependencia reciproca gracias a una libertad ejercida, algo que en el orden tradicional nunca puede ser logrado”.[57] En síntesis, la propuesta teórica de Helen Wilkinson consiste en que el orden o estructura tradicional de la moral, se ha modificado y cambiado por una nueva ética, en donde lo esencial es la autodeterminación y libertad de elección del individuo. Sin embargo, esta ética ha cambiado mas a las mujeres con respecto a las relaciones sociales. Bajo esta lógica, las relaciones de pareja de los jóvenes ya no están caracterizadas por cuestiones tradicionales que privilegiaban al varón. Así, las relaciones de pareja son igualitarias entre varón y mujer. Por lo mismo, ni la mujer ni el varón están atados o comprometidos permanentemente, sino generalmente buscan la satisfacción y goce, y así las relaciones son hedonistas, casuales y temporales propio de un modelo liberador.

 


 

 

Así, el amor y sus diversas formas de desintegración tiene como consecuencia e implicancia, el surgimiento de un nuevo modelo sobre las relaciones de pareja, nos referimos al paradigma liberador. Desde luego, esto no significa la desaparición y deterioro en su totalidad del modelo tradicional en las relaciones sociales. En este especifico sentido, va ha depender mucho del contexto y generación a la que nos refiramos; es decir, el tiempo y espacio social es su complejidad. En fin, el discurso liberador es un estilo y modo cultural de las relaciones de pareja que se caracteriza esencialmente por la ausencia, culminación y crisis del amor, lo que equivale a decir que nos enfrentamos a la desintegración del amor -en sentido especifico, el amor romántico- en las sociedades modernas. Por lo cual, el modelo liberador ha constituido relaciones de pareja temporales, espontáneas, casuales -es decir sin compromiso- y desde luego hedonistas. Es así que, Beck y Wilkinson, han denominado a esta generación “hijos de la libertad”, y es que sus acciones, discursos y practicas sociales están orientados a la búsqueda de libertad, diversión y goce personal. La perspectiva de las juventudes de hoy es la realización y autodeterminación, lo que implica, sin embargo, nuevos estilos y valores culturales que entran en conflicto con las estructuras y modelos tradicionales de la sociedad.

 

 

IMAGINARIO MODERNO “CHOQUE Y FUGA”

 

Sin lugar a dudas, el modelo tradicional y el modelo liberador es constituido en las acciones, discursos y practicas sociales de los jóvenes; es decir, el sujeto juvenil actúa de una manera tradicional o liberal en las relaciones de pareja que establece. En efecto, las relaciones interpersonales o de ínterindividualidad[58] de las juventudes del Perú y particularmente de la ciudad de Huancayo son: cambiantes, variables y complejas en función a la socialización referida al contexto y a la generación en cuestión, ya que estas realidades tiene particularidades y especificidades que construyen las subjetividades, mentalidades y en sentido colectivo el imaginario. Las tipos ideales -el modelo tradicional y liberador- que en párrafos atrás analizamos, son parte de la vida cotidiana de las relaciones de pareja de los jóvenes. Sin embargo, habría que explicar en primer lugar el contexto social en la que se socializa, desenvuelve y relaciona el individuo. En este nivel, estamos hablando del entorno rural y urbano.

 

La socialización de las personas en áreas rurales se puede abordar de acuerdo a tres aspectos: el trabajo, la familia y las tradiciones culturales de comunidad. El trabajo en el contexto rural es una obligación y mandato cultural para todo el colectivo familiar. Los niños, mujeres, abuelos y jóvenes, al igual que los varones adultos, son incluidos en el trabajo, es decir cada sujeto que compone el grupo familiar tiene una tarea o actividad ha realizar, en otras palabras, lo que se gesta es una división del trabajo. En este marco de socialización el joven -o las juventudes- tienen obligaciones y responsabilidades referidas al trabajo, y es que su socialización está permanentemente ligado a está cotidianidad. Por lo mismo, existe unidad familiar al momento de emprender cualquier actividad, ya que en las zonas rurales el principal espacio de socialización es la familia. El individuo y especialmente el joven, es educado principalmente por los abuelos (a), padres y madres, es así que su subjetividad o mentalidad es esencialmente construida por la cultura de los mismos. Por otro lado, los jóvenes rurales participan de manera activa en las tradiciones culturales de su comunidad, vale decir, se involucran en las fiestas, actividades y celebraciones de su pueblo. Estas manifestaciones culturales son heredadas y reproducidas por los jóvenes a lo largo y ancho de su vida cotidiana.

 

No obstante, la socialización en el entorno urbano presenta algunas diferencias con respecto al área rural. El joven urbano o de ciudad tiene a su disposición mas espacios de socialización o microsocialidades[59] en donde puede desenvolverse y relacionarse con su congeneres, de tal manera que no solo es la familia y los lugares de trabajo espacios de interacción para el joven, sino también los pares o amigos, y es que en la ciudad a diferencia del campo, los jóvenes tiene mas tiempo libre y menos responsabilices -esto es cuestionable dependiendo a que sectores sociales nos refiramos-. Las otras microsocialidades son: la calle, el colegio, los locales de diversión y los espacios de tecnóloga y comunicación (Internet). La ciudad de Huancayo como principal centro urbano de la región central del Perú, presenta una gran población juvenil, lo que hace posible la constitución de microgrupos[60] que son colectivos de pares o agrupaciones juveniles. En estos espacios el joven internaliza nuevos valores y patrones culturales; es decir, es influenciado por sus amigos para realizar y (re) crear nuevas practicas sociales relacionado a las mujeres, el estudio, el deporte, entre otros. De la misma manera, la calle es un importante espació de socialización, ya que las grandes ciudades como Huancayo están tugurizadas y (des) ordenadas en barriadas, asentamientos humanos y urbanizaciones, en donde se encuentran las calles como lugares apropiados para las relaciones e interacciones de los microgrupos. Muchas beses son las esquinas de las calles lugares para desarrollar diversas actividades como: jugar un partido o pachanguita, practicar alguna corografía, jugar voleibol -en el caso de las mujeres- y en fin son espacios en donde una “hace hora”.[61] Por lo contrario, el colegio o las academias, institutos y universidades son para los jóvenes microsocialidades en donde se educan y se aprende cultura y ciencia. Así también es un espacio para conocer nuevas personas y hacer amigos. Desde luego, en el e

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