alt

NECROFILIA
Por: Jesús Tamariz Saldaña*

 Bienvenidos, como ya saben, esta columna está diseñada para hablar de temas propios de la psicología de un modo digerible y comprensible para la mayoría.

 

En esta ocasión vamos a dar continuidad a la  serie de artículos que abordarán temas de la sexualidad y la diversidad sexual desde una perspectiva diferente y amena. Vamos a leer relatos breves que nos ubicarán en el contexto de una realidad social y sexual y nos ayudará a conocer las diferentes manifestaciones de la sexualidad.

A esta nueva serie le hemos titulado “Sexualidad, un enfoque diverso”

 

 

Espero lo disfruten y me hagan llegar pronto sus sugerencias acerca de los temas que deseen conocer y las dudas que quieran resolver

Entremos en materia.

-Mira… yo entiendo eso de las diferentes expresiones comportamentales de la sexualidad; digo… cada quien tiene derecho a excitarse como quiera…

Un poco desconcertado, Pedro volteó a verla mientras olía de cerca un ramo de flores frescas.

-¿De qué hablas mujer?

-Pues de eso… de las expresiones comportamentales de la sexualidad…

Respondió Laura mientras sacudía su ropa llena de tierra…

-Pues no te entiendo, ni idea de lo que me hablas y tampoco veo el caso de que tengamos que hablar de eso aquí; yo prefiero disfrutar el aroma de las flores y quitarme de problemas…

Laura pareció no escuchar a Pedro, estaba demasiado entretenida en sus cavilaciones y continuó hablando más para sí misma que para Pedro aunque lo utilizara como espejo para sentir que hablaba con alguien.

-Seguramente alguna vez habrás escuchado este concepto antes… bueno, quizás este…, así no, pero habrás escuchado el de perversión…

Pedro volteó a verla con curiosidad y un poco de morbo; se limitó a quedarse callado para dejarla hablar mientras fingía seguir oliendo flores…

-Así es como se conocían en un inicio, como una perversión, esto por su significado etimológico… viene del latín perversio que significa “desvío” y se traduce como “aquello que se aparta del camino o de la vía común”, lamentablemente se le dio una connotación negativa y se convirtió en un término peyorativo; después se les conoció como “parafilias” haciendo alusión a que se trataba de una conducta “paralela” al “amor común” y por desgracia también se convirtió en un término peyorativo pronto, pues seguía hablando de una sexualidad normal y una que era paralela y no normal. Hace poco fue cuando se acuñó el concepto de expresión comportamental de la sexualidad que a mi gusto engloba mejor estas conductas, ya que las abarca a todas ellas, las consideradas “normales” y las poco ortodoxas o poco conocidas, pero ni buenas ni malas, sólo diferentes.

-¡Estás loca! no veo el caso de tanto palabrerío a esta alturas…

-Espera, espera…

Dice ella como tratando de calmar una ansiedad inexistente en Pedro.

-Esto es importante porque ahora podemos entender que las personas suelen excitarse de las maneras más raras e inimaginables para algunos, pero perfectamente lógicas y disfrutables para otros; que así como a alguien le excita ver a una persona desnuda, hay otra persona para la que la ropa es parte esencial de su excitación y ver un cuerpo desnudo carece de interés… la lista de las diferentes expresiones comportamentales es enorme; y esas son sólo las descritas; porque cada día podríamos describir nuevas si entrevistáramos a cada persona de este mundo.

-¿Dices entonces que en sexualidad todo se vale?... insisto… estas loca.

Responde Pedro mientras atraviesa tranquilo el espacio entre dos arreglos florales que cerraban el paso.

-No precisamente, no todo se vale, hay límites que se deben respetar y ese es el problema… no todo mundo esta dispuesto a respetar los límites…

-Y según tú, ¿Cuáles son esos límites?

 



 

 

Laura volteó a verlo pícara, sabía que aunque fingiera no estarle poniendo atención lo tenía atento a su relato y eso la hacía sentirse satisfecha… volviendo a sacudirse la tierra de la ropa ya más como una manía que porque realmente sirviera para algo, siguió hablando:

-Los lógicos, en primer lugar sólo se pueden realizar aquellas acciones en las que los participantes de la relación estén de acuerdo en llevar a cabo, y que éste consentimiento sea legal…

-¿Cómo?

-Sí, por ejemplo, un exhibicionista puede andar desnudo dentro de su casa, a solas o delante de su pareja si ésta esta de acuerdo, pero no puede andar así en la calle en donde los demás no tienen ninguna necesidad de andar viendo nada que no deseen y mucho menos un cuerpo desnudo más allá de su belleza o fealdad; otro ejemplo, a alguien puede excitarle golpear a otro, esto se llama sadismo, si a la otra persona le gusta ser maltratada durante el acto sexual, se llama masoquismo, no hay nada que decir, son una pareja perfecta y no es un delito ni un problema para nadie, pero si ésta segunda persona no lo disfruta, entonces la primera, el sádico, no puede obligarle a nada ya que esto sería un delito.

-¿Y eso es todo el límite?

Pregunta Pedro ya genuinamente interesado y dejando de lado las flores para verla directamente; Laura vuelve a sacudirse la ropa como si de algo sirviera.

-No, los menores de edad no pueden participar de ningún acto sexual ni por su propia voluntad, porque su consentimiento no es legal, ni por la fuerza, porque en ambos casos se considera violación, lo mismo ocurre con los discapacitados mentales, como las personas con parálisis cerebral, con retraso mental o con síndrome de Down. Tampoco pueden obligar a nadie a realizar un acto que denigre su integridad física o emocional, porque esto también constituye un delito, claro, si no se está de acuerdo en participar, por eso el exhibicionismo público es un delito, lo mismo que el vouyerismo, que es la acción de observar el acto sexual de otros sin su consentimiento o mientras se cambian de ropa, etcétera. Y claro, tampoco se puede disponer sexualmente de un cadáver, ese se llama necrofilia y también es un delito…

La cara de Pedro iba de la curiosidad a la sorpresa y sin darse cuenta ya iban caminando juntos por el sendero cuando peguntó.

-¿Porqué?

-Pues porque el muerto ya no puede dar su consentimiento… es un abuso… lo peor es cuando las personas que viven esta expresión comportamental, al no tener acceso a un cadáver lo fabrican… matan a alguien para poder usarlo sexualmente, como me pasó a mí y esto además es un homicidio.

-Ya entendí porqué tanto bla, bla, bla. Estás tratando de explicar tu muerte… ¿eres nueva en este campo santo verdad?... no te preocupes, ya te acostumbrarás… esto no es tan malo como los vivos creen…

Y tomándola amablemente del brazo la condujo por un nuevo sendero de tumbas mientras le decía:

-Ven, sígueme contando… te va a ayudar a comprender.

En la próxima entrega abordaremos la masturbación; no te lo pierdas y recuerda escuchar mi programa “Sexo Sentido” todos los jueves a las 8 de la noche en el 105.9 de F.M., va a estar tan bueno como promete…

Jesús Tamariz Saldaña ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. ) es Licenciado en Psicología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Palafoxiano.

Bibliografía

Aguilar Gil José Ángel, Máyer Hernández Beatriz, compiladores. Hablemos de sexualidad: lecturas. Mexfam. México 1996.

Aguirre, Eduardo Alfonso. Educación sexual, lo que l@s jóvenes deben saber sobre sexualidad. edt. Ducere S.A. de C.V. México. 2001

Andreae, Simón. Anatomía del deseo. Biblioteca muy interesante. Edt. Televisa. México. 2004

Victoria Romero, Blanca Verónica. Sexualidad, amor y envejecimiento. Dirección general de fomento editorial. Buap. México. 2004