FETICHISMO. SEXUALIDAD, UN ENFOQUE DIVERSO (III)
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FETICHISMO. SEXUALIDAD, UN ENFOQUE DIVERSO (III)

Por: Jesús Tamariz Saldaña

Bienvenidos, como ya saben, esta columna está diseñada para hablar de temas propios de la psicología de un modo digerible y comprensible para la mayoría.

En esta ocasión vamos a dar continuidad a la  serie de artículos que abordarán temas de la sexualidad y la diversidad sexual desde una perspectiva diferente y amena. Vamos a leer relatos breves que nos ubicarán en el contexto de una realidad social y sexual, y nos ayudarán a conocer las diferentes manifestaciones de la sexualidad.

A esta nueva serie le hemos titulado “Sexualidad, un enfoque diverso”

 

 

Espero lo disfruten y me hagan llegar pronto sus sugerencias acerca de los temas que deseen conocer y las dudas que quieran resolver

 EN TERAPIA…

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Tengo que escribir en un diario mis sesiones de terapia y la verdad… no puedo evitar sentirme un poco estúpido escribiéndolo, así que a sugerencia de mi psicólogo te escribo a partir de ahora como si fueran cartas a mi amigo “D” y me quito de problemas… la verdad no veo en qué me pueda ayudar esto, pero en fin; ahí voy.

 

Hola “D”.

 

Hoy me toca, como tarea, relatarte mi problema como si estuviera ante mi psicólogo… ¿Cómo empezar…? bueno, resulta que no sé realmente qué me sucede… me gusta usar, ver, sentir medias… sí, medias femeninas de nylon… pienso en un hermoso par de medias y de inmediato tengo una erección tremenda… no sé desde cuando empezó esto, sólo sé que me ha llevado a tener muchos problemas con mi familia; mi esposa, porque soy casado, sabe de esto y se pone furiosa cada que le digo que se ponga medias…

 

No hace mucho me descubrió con unas en las manos, acariciándolas… cuando vió mi excitación me hizo un drama fenomenal; terminé por confesarle que había llegado a ponérmelas y salió peor. De maricón no me baja y alega que se siente desplazada por ellas, que no la amo…

 

La verdad no sé hasta donde tiene razón, no en cuanto a que no la ame, sino en cuanto a que mi gusto por las medias es muchas veces mayor que mi fuerza de voluntad, y quizás que mi amor, porque me ha llevado a serle infiel. Me justifico, así lo siento, porque las personas con las que he estado me excitan por el uso de las medias… lo peor, esto no lo sabe mi esposa, es que llegué a tener relaciones sexuales con un travesti… pero siento que fue por el alcohol, las medias y la excitación del momento… ya había pasado tiempo con problemas fuertes y sin sexo con mi esposa… y, pues, entré a un bar que resultó ser atendido por travestis, estaban muy arreglados y con unas medias que me prendieron de inmediato y … sucedió, simplemente sucedió. No lo he vuelto a hacer, pero me siento terrible, yo no quiero ser homosexual.

 

Fuera de ese incidente, me he limitado a acariciar las medias y con ello sentir un gran placer; en ocasiones me las pongo y tengo unas erecciones increíbles, me masturbo y encuentro un placer indescriptible…

 

Definitivamente estoy mal…

 


 

 

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¿Sabes D?

 

Hoy mi sesión fue muy enriquecedora, aprendí mucho sobre el fetichismo; sí, porque ahora ya sé que lo que tengo se llama así; mi esposa también estuvo en la sesión y fue increíble descubrir que no soy un monstruo, que se trata únicamente de una de tantas “expresiones comportamentales de la sexualidad” como las llama el psicólogo.

 

Descubrí que el fetichismo es más común de lo que muchos creen y que así como yo tengo esta atracción por las medias, hay muchos otros que las tienen por los zapatos, juguetes y un largo etcétera. Mi esposa se sorprendió cuando cayó en la cuenta de que su gusto y excitación por el aroma en el cuerpo después de un buen baño también fuera un fetichismo, aunque menos intenso en su caso, y que el mío ha ido en aumento desde que empecé a tratar de reprimirlo.

 

Ahora entiendo muchas cosas y me arrepiento de muchas de mis actitudes.

 

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“D”

 

Hoy fui a terapia con la cabeza llena de preguntas que empezaron a surgirme después de la última sesión.

 

La principal tenía que ver con mi posible homosexualidad… el psicólogo me explicó que nada tiene que ver la orientación sexual con una expresión comportamental, que se puede ser fetichista y homosexual, fetichista y heterosexual o fetichista y bisexual. Que el hecho de que me ponga las medias no me hace homosexual porque no siento atracción por los hombres, que en el mayor de los casos me llevaría un travestismo parcial que es otra expresión compotamental de la sexualidad, pero no a la homosexualidad.

 

Me dijo que mi fetichismo puede ser parte del juego sexual con mi esposa y que no tengo porqué sufrirlo, que puedo llegar a disfrutarlo junto con ella.

 

Me cuesta trabajo comprender todo esto, pero creo que lo estoy haciendo.

 

También empezamos a hurgar en mi pasado… da miedo.

 

Mi esposa está mucho más tranquila.

 

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Hola “D”.

 


 

 

¿Sabes?, esta sesión fe muy reveladora ya que nos echamos un clavado en mi pasado… empecé a recordar cosas que había olvidado por completo.

 

Lo más importante que pude recordar, fue que cuando yo tenía unos 5 años, hasta parece que lo vuelvo a ver, una de mis tías, entonces de unos 20 o 22 años, salió del baño, mientras yo jugaba en su recámara, envuelta en una toalla, empezó a arreglarse y en un momento levanté la vista justo cuando ella, de pie junto a la cama, levanta una pierna para ponerse una media; recuerdo como la media se desliza lentamente por su tobillo para llegar al muslo en donde lo acomoda muy quitada de la pena y sin reparar en que yo la estoy viendo como hipnotizado.

 

No recuerdo haberme excitado, dice el psicólogo que es poco probable que eso pasara, pero sí recuerdo que me llamó mucho la atención el hecho; mi tía ni cuenta se dio, creo.

 

El psicólogo dice que ese es el probable origen de mi fetichismo, no como un trauma sino como una experiencia extraordinaria que de algún modo se quedó grabado en mi inconsciente. Dice que, incluso, no siempre sucede así, que pude verlo y no impactarme, pero que al parecer en mi caso así ocurrió.

 

No sé porqué pero haber recordado esto me hace sentir más tranquilo; como que de algún modo me quita una carga de los hombros el hecho de conocer el probable origen de mi fetichismo. Aclaro, no estoy culpando a mi tía de nada, ni sabe lo que me pasa, ni se lo voy a decir y ella no podía calcular que vestirse en ese momento me iba a impactar de algún modo; esta información es únicamente relevante para mí y así se va a quedar.

 

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Estoy feliz “D”

 

Después de mi sesión de hoy mi esposa se portó mucho más comprensiva; empezamos a acariciarnos y terminamos por “prendernos”; para mi sorpresa ella me susurró al oído… “ponte tus medias… te espero en la recámara”… fue genial y ella lo disfrutó muchísimo… ¿y yo?... ni se diga… ¿cómo no nos dimos ese chance antes?... ¡cuánto tiempo perdido!…

 

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 “D”

 

Mis sesiones han ido en progreso; me siento de maravilla. Las medias hoy son parte de mi vida; un juguete, un complemento.

 

Mi esposa también lo ha entendido así y ahora la llevamos más tranquila, tenemos problemas, como toda pareja, pero ya no son por las medias ni por sus dudas y desconfianzas.

 

Yo no he vuelto a buscar “acción” fuera de casa… no lo necesito. Nuestra vida sexual ha mejorado mucho… me alegra haber conocido al psicólogo y haberte conocido a ti.

 

Gracias “D”.

 

 

En la próxima entrega abordaremos la infidelidad; no te lo pierdas y recuerda escuchar mi programa “Sexo Sentido” todos los jueves a las 8 de la noche en el 105.9 de f.m., esta semana entrevistaremos al travesti más famoso de Puebla, la famosa “Cucusa”…. Va a estar tan bueno como promete…

 

 

Bibliografía:

 

Aguilar Gil José Ángel, Máyer Hernández Beatriz, compiladores. Hablemos de sexualidad: lecturas. Mexfam. México 1996.

 

Aguirre, Eduardo Alfonso. Educación sexual, lo que l@s jóvenes deben saber sobre sexualidad. edt. Ducere S.A. de C.V. México. 2001

 

Andreae, Simón. Anatomía del deseo. Biblioteca muy interesante. Edt. Televisa. México. 2004

 

Victoria Romero, Blanca Verónica. Sexualidad, amor y envejecimiento. Dirección general de fomento editorial. Buap. México. 2004

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