15 de septiembre de 2012

Algunos varones transitan por diferentes experiencias de malestar y dolor. Otros construyen una armadura para no sentirlos y creer que no pasa nada aun que sientan el cansancio de aguantar la represión emocional.

Los malestares de los varones se manifiestan con una serie de exigencias que la cultura patriarcal les ha impuesto desde el espacio personal hasta en los espacios públicos. Estas exigencias son una serie de mandatos que los varones deben hacer, de lo contrario, podrían perder privilegios en la cultura machista. Cuando se encuentran ante algunos sucesos, sienten que pierden el control de las personas recurren a la violencia para poder reafirmase en su masculinidad.

Los varones que se sienten con mayor autoridad, es decir, quiénes describen las normas y configuran los mandatos y códigos, discriminan y ponen en una situación de subordinación a las y los otros. Buscan dominar a los demás para no sentirse inferiores, de ahí, los malestares se traducen en molestares para las y los otros, pues les es imposible hablar de su vulnerabilidad porque recurren a los códigos que establecen que los hombres “deben ser fuertes y aguantar”.

Los malestares en los varones se traducen en formas de violencia simbólica y directa pues buscará someter de cualquier manera los cuerpos y la cultura de la persona que ponga en un papel de subordinación.

Otro de los malestares masculinos se expresan cuando lo hombres creen no tener la razón por lo tanto consideran que les debe pertenecer de cualquier manera, por eso, algunos hombres temen discutir con sus parejas porque se sienten vulnerables y solo le dan el “avión”, manifestando sus malestares por no ser quiénes ordenan y mandan en la relación.

Un malestar común se encuentra cuando los hombres ganan menos que sus parejas, algunos mencionan que se llegan a sentir menos varones porque no ganan más y que sus parejas ahora quieren manda y se justifican diciendo que ellos son las cabezas de familia, sin embargo, el malestar de sus identidades sobre poder y control se siente tambaleante ante la amenaza a su identidad.

Es necesario que los hombres vayamos planteado opciones para que dejemos de cargar los malestares y nos demos la oportunidad de aprender a vivirnos como personas. Si aprendemos a vivir de una forma más relajada, nuestras relaciones cotidianas serán más nutritivas y de crecimiento. Y por lo tanto, es necesario ir desmontando los mandatos tradicionales de las masculinidades y poder crear nuevas culturas democráticas e igualitarias.

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*Cirilo Rivera García es capacitador, tallerista y conferencista en temas de perspectiva de género, masculinidad, violencia masculina y violencia familiar. Comentarios y sugerencias: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. - hombresmirandonos.blogspot.mx

Si te interesa acudir a un grupo para hombres contra la violencia en las familias, informes al 22 21 81 93 02