15 de agosto de 2012
Contener las emociones va contra nuestra naturaleza y el cuerpo es el encargado de mostrarlas como un malestar físico, cuando no se expresan o no se comprenden.
Al decir Ser Humano no me refiero únicamente al cuerpo material, ya que abarca varios planos, entre los más importantes se encuentran los siguientes:
• Cuerpo Físico
Nuestro cuerpo físico contiene todo lo que es tangible aún cuando no sea visible, desde los átomos y órganos hasta nuestra piel. No vemos nuestro estómago pero sabemos si nos duele, al igual que si padecemos una enfermedad como la diabetes, no vemos como suben los niveles de glucosa pero sentimos el malestar.
A través de este cuerpo se reflejan las confusiones mentales, la contención de sentimientos, y las expresiones inconscientes de nuestra mente, por ejemplo cuando pensamos este cuchillo está muy filoso, no me vaya a… ¡y te cortas! Es la forma tangible de ver realizados nuestros pensamientos.
• Cuerpo Mental
Sabemos que el Cuerpo Mental funciona a través del Cerebro como un centro de operaciones, y desde ahí se envían todas las instrucciones para que cada parte del cuerpo funcione como corresponde. Cuando enferma alguno de nuestros órganos o simplemente cuando estamos resfriados, el cerebro es el encargado de dar las instrucciones a las células correspondientes para combatir aquello que nos daña y recuperar la salud.
Otro aspecto de sus funciones se llevan a cabo a través de nuestros pensamientos, esto es, si creemos que lo que estamos comiendo nos va a enfermar, para nuestro cerebro es prácticamente una instrucción que predispone el cómo será asimilado ese alimento, con muchas probabilidades de que nos sintamos mal. Y así sucesivamente con cuanto nos rodea, si hace calor y alguna vez nos provocó dolor de cabeza, en común creer que siempre será igual. Hay quienes dicen: ya sé que en diciembre siempre me da gripe y efectivamente en diciembre tienen gripe.
Son tan poderosos nuestros pensamientos que dice un refrán muy conocido: “Piensa bien lo que deseas porque se te puede conceder”. El cerebro no distingue si estábamos bromeando o si lo deseábamos sin quererlo realmente. Por ello es tan importante estar pendientes de lo que pensamos, y si consideramos que el mismo trabajo da pensar positivamente que negativamente, sería conveniente empezar a cambiar la manera de pensar, ¿no crees?
• Cuerpo Emocional
Nuestras emociones al igual que nuestros pensamientos se reflejan en el cuerpo, por ello si nos sentimos deprimidos, preocupados o felices se refleja en el rostro y en nuestra postura corporal, en lo que expresamos y en la manera de hacerlo. Seguramente les ha tocado ver a algún locutor dando la noticia de un desastre mientras refleja una sonrisa, inmediatamente nos parece incongruente y antes de procesar en el cerebro que es lo que no va, sabemos que algo no está bien.
Las emociones que nos guardamos se relacionan con el funcionamiento de nuestro organismo en general y es común escuchar que el odio y el resentimiento provocan cáncer, o que los enamorados no se enferman. Cada uno de nosotros somatiza sus emociones de diferente manera, de algunas nos damos cuenta que guardan una relación, por ejemplo la depresión o la tristeza cuando no queremos hablar de ellas se convierten en gripe, (la explicación es que de una u otra manera estamos llorando esa pena).
Tanto las noticas agradables como las muy malas pueden provocarnos un infarto y nos parece inexplicable cuando esto sucede, porque resulta ser que su corazón se hallaba en perfecto estado ¿qué sucedió? Que estamos sujetos a reflejar esas emociones a veces instantáneamente, otras llevan su tiempo, como la gastritis o la colitis que padecen las personas que más se estresan, por supuesto tiene que ver con la alimentación, el descanso y el ritmo de vida que llevamos en general, pero no a todos nos hace el mismo efecto porque lo sobrellevamos de diferente forma.
¿Qué hacer con las emociones contenidas?
La mejor manera de contrarrestar su efecto es hablarlo, sí, así de fácil, si tienen algo que reclamarle a alguien, HÁGANLO, no se lo guarden porque es muy probable que tengan molestias relacionadas con la garganta, si están tristes lloren y desahoguen esa pena, si están felices no se sientan culpables por demostrarlo.
Freud llamaba a la Terapia, “La cura de la palabra”, porque al expresar nuestros sentimientos, nos liberamos de un gran peso y que mejor si puedes comprenderlo y transmutarlo con tu terapeuta. Siempre que puedas trata ese asunto que te molesta con la persona que despierta ese sentimiento en ti, de nada sirve quejarte con todos tus compañeros de oficina cuando es tu jefe con quien estás a disgusto, hay muchas formas de tratar cualquier asunto y si reflexionas sabrás cuál es la que te conviene para terminar con tu malestar.
La vida es muy corta para vivirla somatizando nuestras insatisfacciones, siempre hay opciones para resolver cualquier problema, no te resignes a vivir quejándote y mejor trabaja en resolverlo.
Se feliz y permanecerás sano.

Virginia Alfaro está educada en Psicología Clínica, Terapia Gestalt y Psicoanálisis Lacaniano. Amplia experiencia como docente universitaria, manejo de grupos y consulta privada.