
01 de julio de 2023
- La Historia Jamás Contada -
Inmerso ahora en un maratón de series, desde hace unos años el pasatiempo de moda entre la clase media ociosa -en el sentido de cómo ocupa ésta su tiempo libre, nada que ver con el libro de Veblen-, es natural, por decirlo así, que aplique mi entrenamiento en el análisis de los comportamientos sociales tanto a las series mismas como a quienes las ven (vemos), pero no en sentido moralista, como hacen los predicadores religiosos, tanto formales -eclesiásticos o no- como improvisados, por ejemplo, los “cuarto-transformadores” o mucamos de la política.
Lo primero observable es que se trata de algo más que un simple entretenimiento, aunque tampoco llega a ser una inmersión total en ese universo, como en el caso de los verdaderos fanáticos, tanto fans como los otros. Es más -hurgando en mis recuerdos- como la afición de nuestras abuelas a las radionovelas, que podían seguir sin distraerse de sus ocupaciones caseras habituales o como descanso de una agotadora jornada de trabajo exterior, sin consecuencias adversas perceptibles en su relación con los demás, sobre todo los más cercanos, sin que esto significara que carecieran de impacto sobre su vida interior y consecuente visión del Mundo.
Aquí fue donde caí en la cuenta que este fenómeno parece corresponder al concepto que los sociólogos Peter Berger y Thomas Luckmann desarrollaron teóricamente en su obra LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD de 1966, justo de la época que datan mis recuerdos. De ahí el título del artículo, en que señalo algunas de las características de las historias relatadas y la posible relación que encuentran sus seguidores con su propia vida real.
(Tal vez el antecedente obvio no sólo para esa generación y las siguientes sino las de muchísimo tiempo atrás sea, en lengua hispana, EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA, por lo clasemediero, ocioso, fantasioso y… algo más, que expongo en el artículo DE LA FICCIÓN A LA IRREALIDAD, disponible en el blog sabersinfin.com.mx)
Se trata de personajes que no sólo no se ajustan a la gris medianía juarista vuelta a exaltar en este sexenio, sino que para su asombro y desazón descubren en sí mismos capacidades e incluso poderes incompatibles con el Poder institucional, cualquiera sea la forma específica que adopte, que les originan un perenne y creciente drama interior que se refleja, primero, en sus relaciones personales inmediatas y luego, puertas afuera, hasta llegar a los roces con los poderes fácticos locales y finalmente el institucional -al que, por cierto, nunca llegó a tocar el ingenioso Quijote: gajes de la censura monárquica, que tenía al Rey por intocable aún por la pluma, que ahora tendríamos que sustituir por “la palabra de un cantante”-.)
Pero en el camino van encontrando a sus semejantes, reconociéndose y aliándose o haciéndose la guerra, hasta llegar a la inevitable confrontación con el Poder desnudo, desinhibido –“impúdico”, dirían algunos-, donde la narrativa, cualquiera sea su época, trama o entorno físico, adquiere visos extremadamente realistas.
El desenlace es por regla catártico, pues todo vuelve a la normalidad tras la vertiginosa arsis que precedió al clímax, aunque con esto de las secuelas, precuelas y la escuela que han dejado, pues ya no se sabe…
Sí, la clase media ha tenido desde su origen una nebulosa conciencia de superioridad, pero que al no poder precisar, expresa en el gusto por las historias “raras” de héroes conflictuados por una época y un medio social básicamente conformistas, lo que en cualquier caso es menos “riesgoso para la salud” -sobre todo mental- que engancharse en una realidad, también construida mediáticamente a través de la propaganda oficial, que los conmina a poner sus capacidades “fuera de serie” al servicio de cualquier demagogo y los “pobres” (?) que lo siguen, pues más vale solazarse ocasional o recurrentemente en estas ficciones, que vivir en la irrealidad de sentirse héroe de un “pueblo bueno y sabio” (??) cualquiera también.
¿No lo creen ustedes así?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.
