20 de septiembre de 2021

Los resultados de la investigación muestran que el 87 % de los estudiantes algunas veces se sienten somnolientos durante las clases, al 85 % de ellos algunas veces les resulta más difícil concentrarse en clase, y un 70 % cree que estudiar les trae un desgaste emocional.

Según un estudio realizado por el grupo de investigación Management and Marketing, durante el confinamiento por COVID-19 al menos uno de cada encuestado tuvo alguna de las condiciones del síndrome, que se define como la situación de tensión física y emocional vinculada a las exigencias del mundo académico.

“Esta enfermedad empieza silenciosamente con un dolor de cabeza, con insomnio, gastritis, demasiada ansiedad, mal genio, y puede complicarse con la pérdida de interés y no querer hablar con otras personas”.

Así lo explica la administradora de empresas Luz Alexandra Montoya, doctora en Ciencias Económicas y profesora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien detalla que entonces se presenta un distanciamiento de las redes sociales y los círculos familiares y sociales.

“Las dificultades se agrandan de tal forma que es probable que el estudiante ni siquiera se dé cuenta, hasta que puede llegar a una depresión profunda y tener más complicaciones; por eso lo importante es reconocer los síntomas de alerta y actuar antes que el problema sea mayor”, explica la académica.

La doctora Montoya y su equipo de investigación realizaron el estudio “Burnout estudiantil por COVID-19 en universidades del país”, para lo cual emplearon la escala unidimensional de burnout  autoadministrada por la web mediante invitación por redes sociales y listados de clases, solicitando apoyo a los profesores para que compartieran el vínculo y con una estrategia de “bola de nieve”.

La encuesta se lanzó el 15 de septiembre de 2020 y estuvo disponible hasta el 22 de septiembre del mismo año en la página web https ://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSetLJTjIolnmx2SZOGLnCw_PLzAz7AiqED5VFhHVzjXdJVx2g/viewform.

“Sensación de tristeza”

“El día de ayer respondí a la encuesta y me dejó una sensación de mucha tristeza, pues con ella noté todos los daños físicos y mentales que me produce el estrés de la universidad y en parte la incomprensión o insensibilidad de ciertos docentes con esta nueva modalidad”, manifiesta una estudiante encuestada.

La doctora Montoya afirma que “los principales hallazgos de la investigación fueron que la mayoría de los estudiantes encuestados algunas veces o, casi siempre, “se sentían mal, pero no lo sabían y habían presentado algún síntoma de burnout”.

Por otro lado, cada uno de ellos pudo reconocer su necesidad o dificultad frente a la situación que estaba viviendo (contagio por COVID-19 de alguien en casa, fallecimiento, miedo de tener la enfermedad o de contagiar a otros), lo cual los llevó a buscar apoyo y acompañamiento. Y por último, su rol de vida cambió, porque debieron salir al mercado laboral para ayudar a sus familias económicamente y regresar en la noche a casa a estudiar escuchando las grabaciones de las clases.

Capacidad adaptativa

La pandemia nos demostró que los jóvenes tienen una gran capacidad adaptativa para aceptar los cambios, por lo cual el regreso a la normalidad será un nuevo proceso que deberán asumir.

Algunas recomendaciones de la doctora Montoya son buscar alternativas de apoyo individuales, como entrenamiento para la mejora de la autoestima y asertividad, el manejo del tiempo y apoyo con temas de refuerzo social.

También recomienda el cuidado del otro a través del uso de las medidas de bioseguridad y protección, y planear en el hogar el regreso del estudiante a la Universidad, teniendo en cuenta los aspectos económico, académico y de bienestar.

El profesor Juan Camilo Restrepo, vicerrector de la UNAL Sede Medellín, señala que hay más o menos 4.000 estudiantes de primeros semestres que no conocen la sede y podrán hacer el retorno lo a partir del 1 de octubre en 3 modalidades (virtual, semipresencial y presencial), por lo tanto, se están planeando y organizando, con el equipo de docentes y administrativos, las medidas pertinentes para el pronto regreso a las aulas del conocimiento.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co