Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México
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19062020
Algunos libros hebreos y algunos relatos orales que se han convertido en leyendas, relatan los poderes fantásticos del anillo del tercer y último monarca del reino unido de Israel, el poderoso, sabio, carismático, arquitecto y poeta, Salomón (965 y 928 a. C.) del (hebreo שְׁלֹמֹה, Shlomoh), también llamado Jedidías (hebreo: יְדִידְיָהּ Yedidyah) o Sulayman, según el Corán. Autor según la Biblia del Libro de Eclesiastés, el Libro de los Proverbios y el exquisito y romántico y hasta un tanto erótico Cantar de los Cantares.
Se dice que en el anillo formado por dos triángulos superpuestos con un vértice hacia arriba y el otro vértice hacia abajo que en conjunto forman una estrella de 6 picos, fue heredado a Salomón por su padre el Rey David y que en este anillo están contenidos todos los conocimientos posibles de la humanidad y las conciencias del yo material, del yo social y el yo espiritual, a lo que la Iglesia Católica a denominado la Santísima Trinidad o a lo que la psicología y particularmente el psicoanálisis han interpretado como el ello, el yo y el súper yo o el Cerebro Triuno, según el Médico Norteamericano Paul D. MacLean (1 de mayo de 1913 – 26 de diciembre de 2007) en el cual se encuentran la naturaleza animal, (cerebro Reptil), la naturaleza emotiva (cerebro límbico) y la naturaleza pensante y espiritual del hombre (la neocorteza).
Se ha dicho también que el anillo fue entregado por el Arcángel Gabriel, mensajero de Yahveh el Dios de los judíos, al llamado rey sabio para que con su secreta erudición pudiera manejar a los genios también llamados djinn, a los demonios y hasta a los animales y poder de esta manera gobernar con rectitud y justicia y aplicar la Ley de Dios para que el Reino alcanzara la prosperidad.
También se cuenta que dicho anillo contiene en el centro el nombre sagrado de Dios, a lo que los árabes han denominado el Khatim Sulaymani (sello de Salomón), o andamio celestial por donde transitan el bien y el mal, el principio y el fin, la luz y la oscuridad, el ying y el yang, el pecado y la pureza. A la sortija se le ha atribuido ser un talismán del que proviene la sabiduría; para diferenciar entre el bien y el mal, y para alejar a los demonios. En estos tiempos es muy buena alegoría el anillo del Rey Salomón, ya que representa el camino para librarnos de la incertidumbre y rescatar la mente y la conciencia para luchar contra los demonios y ver claramente la diferencia del bien y el mal, o darnos cuenta que el bien y el mal, son solo, una construcción mental.
Aunque, cuidado no nos vaya a pasar lo que al Rey Salomón que el poder que le confirió el anillo lo llevaron a la soberbia y junto con la avaricia lo destruyeron y lo mataron.
Enrique Canchola Martínez