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- MASCA LA IGUANA -
 
Tuxtepec…¿inteligente?
 
Luis Fernando Paredes Porras*

 

Inicia el último mes del primer semestre del 2010. Las calles de Tuxtepec y los medios de comunicación están invadidos por propaganda política. Es el latir de una sociedad que busca legitimar mediante el sufragio a sus representantes. En junio, el día del padre estará cobijado por el transcurrir del  mundial de futbol. De la política al mundial nos las pasaremos los siguientes 40 días. 
Después de esa efervescencia, la ciudad y la región regresarán a su ritmo habitual.  Tendremos tal vez para ese entonces, una avenida Libertad con nueva tubería y carpeta asfáltica terminada; los inicios de la remodelación del jardín de San Bartolo y los avances en la construcción de la nueva catedral “La Barca” y en el museo regional “Casa Verde”, entre otros. Hay motivos pues para estar contentos – ya se que en este instante muchos encontraran diez mil para no estarlo, es una cuestión de enfoque- en lo particular me entusiasma el contexto actual de la ciudad.
 
La semana pasada compartí el texto “¿Padecer o no padecer a Tuxtepec?, he ahí el dilema” en donde hicimos un recorrido acompañando a un turista imaginario y la probable impresión que se llevaría de nuestra ciudad con las actuales condiciones, resultado entre otros factores, de la falta de una política cultural y turística que venimos padeciendo desde hace ya varios gobiernos municipales.

En la parte final del texto comento: Quienes hemos tenido la fortuna de llegar a vivir a esta región hermosa de la cuenca del Papaloapan, vemos con  asombro las maravillas que aquí abundan y las enormes necesidades  y no podemos, ni debemos dejar de  contribuir a la construcción,  a la conversión de la actual ciudad -   que en estas condiciones deseduca-   a una que sea amorosa, que invite a conocerle, que transforme al propio y al visitante. Este es el reto y por fortuna tenemos todos los elementos para hacerlo, ya que la ciudad que tenemos es la suma de las inteligencias de sus habitantes. De esta tesis le contaré en la siguiente entrega.

Esta es la siguiente entrega, por lo que es prioritario, dado el contexto político de estos días,  aclarar que de ninguna manera la suma de las inteligencias de los habitantes de una ciudad, es la que se pueda encontrar representada por sus funcionarios públicos. No, jamás, todos sabemos que ese no es el indicador fundamental que ha llevado a la conformación de los actuales cuadros en funciones y de los integrantes de las planillas contendientes por la presidencia municipal y sus regidores. Triste panorama quien sienta que lo que un grupo de hombres y mujeres con muy particulares intereses, perspectivas de ciudad y competencias personales puedan hacer, es lo mejor que le pueda suceder a una ciudad, en este caso, a Tuxtepec.

Sucede entonces que si hablamos de inteligencia colectiva tendremos  que iniciar aclarando los conceptos, en la intención de desarrollar un diálogo.

El concepto de inteligencia al cual me suscribo tiene como principales indicadores los siguientes: la formación de ideas, el juicio y razonamiento. La inteligencia es una capacidad para resolver problemas cotidianos, generar nuevos problemas creando productos y servicios que respondan a las necesidades  de una cultura.

La  cultura, dicho de una forma por demás sucinta,  es la forma en como se plantean y resuelven los problemas en una sociedad determinada. Por ello, cultura e inteligencia van de la mano. Una determina la forma de percibir la realidad y la manera de enfrentarlas y la otra garantiza los resultados. La cultura nos indica qué vemos como un problema, cómo describimos ese problema y nuestra inteligencia se encarga del resto. Suena sencillo pero ahí es donde la marrana tuerce el rabo.

La inteligencia tiene una estrecha relación con el autoconcepto, por ende con la autoestima positiva. A mayor autoconcepto favorable, mayor autoestima positiva. 

Para formarme ideas, hacer juicios y ser una persona razonable, debo primero, antes que nada, creer que puedo hacerlo. Ahí podemos aplicar el viejo y  conocido refrán de “para ser torero primero hay que parecerlo”, aunque no olvidemos aquel que reza “el hábito no hace al monje”, ni ese otro que dice “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Entonces ¿de qué lado masca la iguana?

Por partes.

Hay quienes creen que todo lo que existe en el mundo, en el infinito y más allá, esta dividido en dos partes, una favorable, deseable, conveniente y la otra totalmente lo opuesto. A esta visión algunos le llaman “maniquea” o es bueno o es malo, pero nada de medias tintas. Esta postura da lugar  a verdaderas atrocidades que no es motivo en este instante de comentario. Pongo un ejemplo más cercano con la intención de esta columna: usted – que es el único que me lee  - contéstese por favor, ¿Tuxtepec es una ciudad o es un pueblo?
¿Es una ciudad pequeña o es pueblo grandote? Cualquiera que haya sido su respuesta nos permite volverle a preguntar, en qué se basa para decirlo. Cuáles son los indicadores que  tiene de pueblo y de ciudad. ¿Pensará lo mismo su vecino, su pariente, su hijo, el nacido en estas tierras o el que ha llegado a vivir a ellas?

Permítame proponerle para su uso cotidiano, una palabrita que parece inofensiva, o una palabrota si nos damos cuenta de sus implicaciones, o de una palabreja si es que nos da flojera razonar –porque hay de todo el viña del Señor-. Esta palabra es DEPENDE   (y no proviene de la propuesta festiva de los “huevos bongó”  http://www.youtube.com/watch?v=nT2WdzUwsNk&feature=fvsr ).


Si Tuxtepec es un pueblote, una ciudad pequeña, una ciudad violenta o una ranchería tranquila que viene creciendo, todo DEPENDE de lo que usted ponga en su mente, la información que procese, la forma en cómo la procese y la manera de darla a conocer. Por ello tenemos gente que consume productos y servicios de todo tipo, pues obedecen a sus referentes. Para esta columna y para quienes le hacen posible, Tuxtepec es una ciudad en desarrollo.

“Humberto Cid”, nickname de un comentarista, mira a Tuxtepec desde una forma muy distinta a como la mira otra persona que firma como “residente”. El secreto está en la genética, la educación recibida, la perspectiva, su propio autoconcepto y para usar otra palabra dominguera, su paradigma. Uno le puede padecer, el otro le puede disfrutar, uno puede ser agente dinamizador y el otro no.

Nuestra ciudad ha crecido mucho, pero apenas se está desarrollando; es como los chamacos de la secundaria que apenas les cambia la voz y comienzan a mostrar interés en otros aspectos de la vida, al tiempo que su cuerpo cambia, se desarrolla para pasar a otro estadio. Así le pasa a nuestra ciudad, está como en su adolescencia. Con ganas de vivir, pero aun queriendo gozar de que haga lo que haga, habrá quien ponga la cara por sus actos, quien le defienda. Quienes conformamos a la ciudad, es decir, los ciudadanos, presentamos distintas maneras de vivir esta adolescencia citadina, la cual va a DEPENDER de muchas cosas. Pero todos estamos inmersos en este PROCESO. Un proceso es un camino y hay que saber disfrutarlo.

Tuxtepec es una ciudad en desarrollo que tiene enormes riquezas, puesto que tiene enormes ciudadanos, ejemplos vivientes de valores cuenqueños: respeto, solidaridad, entre otros. Recién me comentaba un Tuxtepecano , funcionario público de una dependencia estatal, que según sus cálculos basados en las estadísticas que maneja en su oficina, más su “ojo de buen cubero”, la población de Tuxtepec está conformada por un 30 % de nacidos en la ciudad y un 70% de personas que han llegado de los más variados lugares. “Ya no nos conocemos”, me decía a manera de lamento, “ya no nos saludamos como antes”. Como su empleo es coordinar los aspectos relacionados a lo laboral, le pregunté que cuál era el oficio o  trabajo más peligroso actualmente en la ciudad: “salir a la calle”, me respondió a bocajarro  - difiero en que eso sea un oficio o un trabajo remunerado, pero comprendo su intención – “ya no se puede andar por la calle tranquilo, eso sí es peligroso”, enfatizaba. Debemos aprender a vivir con las actuales situaciones, eso fue lo que me hizo pensar.

Existe desde hace mucho tiempo, décadas tal vez, un movimiento silencioso, discreto, persistente, sincero, de hacer de Tuxtepec una ciudad hermosa. Su principal bondad es que se encuentra  en cada ciudadana y ciudadano que trabaja desde su diario quehacer por ello; pero también su principal debilidad es su desarticulación. Son esfuerzos aislados que hasta al momento no han experimentado la sinergia de sus experiencias. Usted me puede mencionar a más de una persona que representa con dignidad, lo mejor de la ciudad y que es ejemplo para que la misma  se desarrolle bajo esos valores morales. Un adolescente siempre requiere de límites, de señales que le indiquen qué hacer y qué no, que le den seguridad pero al mismo tiempo la libertad propia de su condición. Así está nuestra ciudad. Por supuesto hay las malas influencias y cometemos errores de los cuales hay que aprender.

Pero todos somos la ciudad. La ciudad esta viva porque nosotros vivimos en ella. Hay muchas formas de vivir, tantas como cabezas, pero todos tenemos una casa en común, la ciudad, la región, la hacemos todos.

Por ello cuando leo a “Humberto Cid” con su comentario símbolo de miles que no escriben, veo al adolescente rebelde sin proyecto claro de ciudadanía y pienso que me da gusto su rebeldía, pues es necesaria en todo momento, falta encausarla, es todo. Pienso en todos los conductores que me avientan la trompa de su auto para que no pase antes que ellos logren meterse al tráfico, no importándoles en lo absoluto la condición de peatón en la cual ellos mismos se colocan al bajar de su auto. Pienso en todos los que atienden de mala gana – y aquí mi referente inmediato vuelve a ser la empresa ADO con su servicio pésimo de taquilla en esta plaza – pienso en los que consumen y devoran el amarillismo como único alimento de su mente que genera ideas, juicios y razonamientos de la misma naturaleza. Pienso en quienes han logrado  estimular a creadores, artesanos, pastores, maestros, promotores culturales, buenos vecinos, buenos empleadores, buenos empleados y veo con claridad los indicadores de que esta ciudad está en franco desarrollo. Dentro de muy pronto, más temprano que tarde, nos tendremos que hacer cargo todos de ella.
Son buenos tiempos, proyectos monumentales en puerta: nuevo gobierno municipal con la posibilidad de que juntos, creemos una política de altura; un sólido proyecto social emanado desde la cátedra obispal y simbolizado en la construcción de un templo que invita a navegar conjuntamente: “La Barca”; un Museo Regional resultado de una labor de resistencia y persistencia, encabezada por un grupo que deberá aprender a fomentar más la participación de la ciudadanía en tan trascendental proyecto: “La Casa Verde”; instituciones educativas de todos los niveles; una renovación lenta pero identificable de democratización en los servicios y visión de nuestra Casa de la Cultura; la presencia inquieta de miles de niños y jóvenes estimulados por sus estudios foráneos y por lo que los actuales medios de comunicación les muestran, como para comparar y desear un sitio donde poder vivir y que ello sea divertido y seguro.

La suma de la forma en cómo los mejores ciudadanos plantean sus problemas y los resuelven, con o sin dinero, de todas las clases sociales, esa es la inteligencia colectiva que Tuxtepec posee.

El que usted la vea y la reconozca sólo es cuestión de la palabrita, palabrota o palabreja: DEPENDE. Por ello celebro el mundial y el bicentenario,  porque ha dado un comercial polémico con Javier Aguirre en el Ángel de la Independencia, que ya hablaremos de ello muy pronto. (http://www.youtube.com/watch?v=gdBNfxXpcCM&feature=related)

Somos no sólo la individualidad que hemos construido con nuestro temperamento y carácter, somos la colectividad con lo mejor de cada uno. ¿Qué por qué no se ve con tanta claridad?, es cuestión de un poco de tiempo, es un proceso, y en eso andamos, tal como yo ando tras la iguana… para saber de qué lado masca.

* Luis Fernando Paredes Porras (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Esta dirección de e-mail está protegida contra spam bots, necesita Javascript activado para verla ) es director del proyecto Las 1001 Voces y Colectivo a favor de la infancia , el cual consiste en desarrollar el pensamiento crítico de los niños a través de la comunicación. Luis Fernando Paredes Porras es conferencista y facilitador en educación.