PROLEGÓMENOS DE LA MUERTEAlejandro Tamariz Campos*
Hablar de la muerte es hablar de un hecho inminente y de algo desconocido. De un hecho inminente porque es la certeza de cualquier cosa en la naturaleza, como un proceso natural a lo que nada escapa, y es algo desconocido, porque tratarlo como un hecho natural desde la perspectiva humana hacia las cosas externas puede realizarse, pero tratándose de la propia muerte es un asunto desconocido, hasta que suceda, y cuando ocurre, obviamente ya no hay viaje de regreso, al menos para constatar las hipótesis de la muerte que se han planteado diferentes culturas, religiones, y la versión particular de uno mismo, de lo que creemos o suponemos que es la muerte.
De esta forma, entramos a un asunto sumamente delicado, porque entender la muerte tiene muchos bemoles y sostenidos, como lo son las creencias de la religión que se profese, el nivel cultural, las características propias del lugar y del tiempo en que se vive, las ideas predominantes, la economía, el sexo, etc.
Pero entender a la muerte de manera personal, es algo muy interesante para cada ser humano, ya que independientemente del nivel de profundidad con que se estudie, se medite, se reflexione o se investigue sobre la muerte, este acontecimiento viene a hacerse presente de alguna otra manera ante uno, ya sea por haber estado a punto de perder la vida, por la edad avanzada, o simplemente porque le pasa a uno la idea por la cabeza, el caso es que se hace presente.
Y aquí viene lo interesante, el preguntarse ¿Qué es la muerte?, ¿hay algo después de la muerte? ¿todo se acaba al morir? ¿existe el cielo o el infierno?, ¿existe la resurrección?, ¿existe la reencarnación?, y un sin número de dudas y cuestionamientos que pueden realizarse.
Adentrarse al estudio de la muerte, es tantear los misterios que existen en torno a las diferentes hipótesis que se han planteado por este hecho fatal, que causa tanto miedo, por el desconocimiento, el terror, por el apego a las cosas que deja uno en la vida, la culpa, por la pérdida de un ser amado al que no se va a volver a ver, en fin un sin número de aspectos que suceden.
El hecho en si, lo podemos calificar como un hecho natural, el morir, pero en el ser humano, viene el estado de conciencia de este hecho, es decir, de darse cuenta de que algún día, uno se va a morir, situación que nos separa de los animales, porque aún y cuando en estos existe un instinto de conservación, y los animales luchan por su vida en momentos en que pueden perder la vida, no quiere decir que sean concientes de la muerte, si no que es un mecanismo de conservación, pero nunca en un estado conciente.
Por otro lado, en el ser humano, la muerte es un hecho conciente, tan conciente que provoca miedo, terror, hasta el punto a veces de eliminar esa idea de la mente, pero que finalmente esta presente en el ser humano, y que provoca tal pánico y angustia que produce un traumatismo en el ser humano, al perder un familiar o ser querido, al recibir la noticia de una enfermedad crónica o mortal como el cáncer, la influenza AH1N1, el SIDA, u otra.
Entonces tenemos ese hecho natural como lo es la muerte, como algo conciente en nuestro ser, y que este hecho fatal va a terminar con nuestra individualidad, y que dejaremos todos aquellos apegos a los cuales estamos atados en la vida; y curiosamente atender a nuestra propia muerte, nos lleva a atender nuestra propia vida, por exclusión empieza la preguntar ontológica ¿Quiénes somos?, ¿Por qué estamos aquí? y ¿hacia donde vamos?, es decir, a que vino el ser humano en esta vida, porque si existe vida después de la muerte, lo sabremos hasta que morimos, si no existe vida después de la muerte todo acaba al morir, y por exclusión el momento más importante no es de donde vengo, ni hacia a donde voy, si no el aquí y el ahora, esta vida, la mía, y la esencia del hombre en la tierra, no de la especie, si no la del individuo, YO.
ENTENDER LA MUERTE ES ENTENDER LA VIDA.
Pero entender a la muerte de manera personal, es algo muy interesante para cada ser humano, ya que independientemente del nivel de profundidad con que se estudie, se medite, se reflexione o se investigue sobre la muerte, este acontecimiento viene a hacerse presente de alguna otra manera ante uno, ya sea por haber estado a punto de perder la vida, por la edad avanzada, o simplemente porque le pasa a uno la idea por la cabeza, el caso es que se hace presente.
Y aquí viene lo interesante, el preguntarse ¿Qué es la muerte?, ¿hay algo después de la muerte? ¿todo se acaba al morir? ¿existe el cielo o el infierno?, ¿existe la resurrección?, ¿existe la reencarnación?, y un sin número de dudas y cuestionamientos que pueden realizarse.
Adentrarse al estudio de la muerte, es tantear los misterios que existen en torno a las diferentes hipótesis que se han planteado por este hecho fatal, que causa tanto miedo, por el desconocimiento, el terror, por el apego a las cosas que deja uno en la vida, la culpa, por la pérdida de un ser amado al que no se va a volver a ver, en fin un sin número de aspectos que suceden.
El hecho en si, lo podemos calificar como un hecho natural, el morir, pero en el ser humano, viene el estado de conciencia de este hecho, es decir, de darse cuenta de que algún día, uno se va a morir, situación que nos separa de los animales, porque aún y cuando en estos existe un instinto de conservación, y los animales luchan por su vida en momentos en que pueden perder la vida, no quiere decir que sean concientes de la muerte, si no que es un mecanismo de conservación, pero nunca en un estado conciente.
Por otro lado, en el ser humano, la muerte es un hecho conciente, tan conciente que provoca miedo, terror, hasta el punto a veces de eliminar esa idea de la mente, pero que finalmente esta presente en el ser humano, y que provoca tal pánico y angustia que produce un traumatismo en el ser humano, al perder un familiar o ser querido, al recibir la noticia de una enfermedad crónica o mortal como el cáncer, la influenza AH1N1, el SIDA, u otra.
Entonces tenemos ese hecho natural como lo es la muerte, como algo conciente en nuestro ser, y que este hecho fatal va a terminar con nuestra individualidad, y que dejaremos todos aquellos apegos a los cuales estamos atados en la vida; y curiosamente atender a nuestra propia muerte, nos lleva a atender nuestra propia vida, por exclusión empieza la preguntar ontológica ¿Quiénes somos?, ¿Por qué estamos aquí? y ¿hacia donde vamos?, es decir, a que vino el ser humano en esta vida, porque si existe vida después de la muerte, lo sabremos hasta que morimos, si no existe vida después de la muerte todo acaba al morir, y por exclusión el momento más importante no es de donde vengo, ni hacia a donde voy, si no el aquí y el ahora, esta vida, la mía, y la esencia del hombre en la tierra, no de la especie, si no la del individuo, YO.
ENTENDER LA MUERTE ES ENTENDER LA VIDA.
* Alejandro Tamariz Campos egresado de la Facultad de Derecho de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, combina la pasión por la pintura y las letras con el ejercicio profesional.
Más de la obra de Alejandro Tamariz Campos:
- Amor confundido
- Recuerdo restaurado
- A caballo el amor
- La poesía, en la prosa de Juan Mairena
- Sueño profundo
- El lado oscuro del corazón
- Hombre mirando al sudeste
- Viento tercero: viento que canta la primavera pospuesta
- Viento segundo: viento que se muere como el último aliento, como el soplo de vida que termina, como termina esta historia, en un suspiro
- Viento primero o de las armas del viento
- Amor confundido-soneto
- Yo quería a mi padre
- Flor de flores era ella
- Los rostros en el espejo
- Yo sólo me defendí
- Las fuerzas del sur
- Las otras fuerzas del sur
- Prolegómenos de la muerte
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