¡Descodifícate!... Mujer
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

6 de marzo de 2017

Acostumbré al mundo verme atenta, presta, ¡Siempre lista! Responsable, Proveedora, Obediente, Sujeta, Servicial, "Bien vestida" Nostálgica y Considerada; ello era ser una “niña buena" una "niña bien portada"...  educada. 

Me obsequiaron culpas en forma de ramos de rosas que, como grilletes frenaron mis pasos, todo para mantenerme agradecida, comprometida, quieta, cautiva, sumisa, sin derecho a negarme. 

Cuando la desolación me atrapó, tuve que acallarla, entonces escapé del abandono, caminé días enteros con miedos a cuestas, sin luz, sin techo, sin amor... en completa oscuridad.

¿Por qué a una mujer se le objeta y cuestiona los anhelos de su yo? 
   
Cada vez que intenta ejercer sus derechos es juzgada como loca, trastornada, revoltosa, insensata, mal agradecida.

“...Sólo las dementes y las prostitutas se atreven...” El velo es invisible, muchas lo llevan como Marías. Yo  me lo he quitado, empecé rasgándolo; es un velo transparente pero oscuro, el velo maternal de la incongruencia, el heredado de mujer a mujer, una amorosa herencia pero maldecida, es el velo que promociona "Mujer en oferta". El mercenario puede ser cualquiera que demerité su valor como ser humana. 


¡llévela, llévela! no habla, no siente, no reclama, no tiene ideales, no exige placer ni lo merece, no se ama, siempre ve por otros antes que por ella misma.

¡Llévela! “siempre está dispuesta" “dura mucho” 

Una mujer así termina, pobre, loca, desolada.

¡Llévela! después se puede hacer de otra...”

 
Ese velo lo he desgarrado, he destruido el código de barras que me cosificó y sexificó.

Ni mi libertad, ni mi amor, ni mi expresión, ni mi identidad sexual, ni mi dignidad buscan mercado, porque la doble moral del mercenario profanará mi esencia. Aprendí, creí así, pero hoy lo desaprendo. Hoy renuncio a todo ello, hoy me atrevo y rompo las cadenas. Hoy, elijo lo mejor para mí, tengo derecho a la abundancia sin el abuso. Hoy, atiendo a mi yo abandonado, carenciado, le acompaño.

Hoy, me atrevo y libero sin miedo, SOY MUJER SIN ATADURAS, libre como las aves que saben volar a tiempo para no perderse la vida. 

He salido al juicio y la condena por no esconder mis sentimientos, por no más ahogarlos ni renunciar a ellos, estoy dispuesta a brillar como el sol en el cielo, o una estrella del firmamento. Tomo el riesgo, le aprendo la autonomía a la luna. 

He cambiado mi nombre, mi destino, mi ruta. Existen nombres inexplorados, quedan muchos aún sin ser nombrados. ¿Cuál será el tuyo mujer?

 

Imagen: talleresdeyoga-om.blogspot.mx

 

*Tomado del Libro Poemario de Reflexión femenina: Del pensamiento. Del Ser.  De mi alma de Mujer. (Todos los derechos registrados y reservados) Autora: Marcel Moranchel.

 

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