18 de abril de 2016

Tal vez muchos de nosotros hemos  escuchado hablar de la antimateria, aquello que los físicos han logrado crear en ínfimas porciones en los grandes aceleradores de partículas, y que demuestran que por cada partícula de materia que existe, hay otra de su contraparte, es decir, si una partícula tiene un electrón, existe una igual pero con un protón , por lo tanto hablamos de lo mismo pero con carga contraria, de esto se deduce que si existen galaxias y universos, deben existir anti galaxias y anti universos, fenómenos que la ciencia nos ira explicando conforme se sepa más del tema. Sin embargo y a pesar de que diferentes culturas como las asiáticas nos han hablado del Yin-Yang o culturas como la Maya que nos hablan de Hunab Ku y que engloban en el conocimiento ancestral  la importancia de la dualidad de todo lo que existe, recientemente se ha demostrado que nuestros cerebros trabajan bajo este mismo concepto.

Investigadores de la Universidad de Oxford y del University College London (UCL) han llegado a la conclusión de que con cada nueva experiencia que tenemos, se forma un “cableado neuronal” o red neuronal que asocia el nuevo evento para poder ser almacenado en nuestro cerebro en forma de recuerdo y que pertenece a un tipo de memoria, esto es ya sabido dentro de las neurociencias desde hace muchos años, sin embargo, el nuevo descubrimiento es que a la par de este cableado cerebral se forma un anti recuerdo en una región cerebral distinta a la región conocida donde sabemos que debería estar el recuerdo inicial, esto es de mucha importancia dado que este fenómeno puede explicar cómo el cerebro mantiene un equilibrio eléctrico donde en teoría la formación de nuevos recuerdos, generaría un incremento de actividad eléctrica en zonas determinadas del cerebro y sin embargo, sabemos que hay un equilibrio fino que si no existirá, puede ocasionar problemas mentales como la esquizofrenia o los distintos trastornos del espectro autista.

Este descubrimiento nos hace ver que la dualidad universal es necesaria para un equilibrio a todos los niveles, ahora sabemos que, un recuerdo requiere de la formación de un anti recuerdo en el proceso del aprendizaje y su función es contra restar la actividad eléctrica de la nueva experiencia almacenada. Pero, ¿Cómo se demuestra que esto es cierto? Durante la investigación, se sometió a los participantes del estudio a un escaneo cerebral con una imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) posterior a la generación de un recuerdo, no encontrando huella del nuevo cableado involucrado en el proceso, que a diferencia de  cuando es tomada la imagen en el momento justo de la creación del recuerdo es localizable la nueva red, al no estar presente a los pocos minutos de su creación, solo es explicado el fenómeno por la instauración de equilibrio del anti recuerdo que “esconde” al recuerdo recién formado, posteriormente se inhibió con una pequeña carga eléctrica la región contralateral de donde debería estar el cableado con la técnica Neuro tecnológica denominada estimulación transcraneal de corriente directa o tCDS por su siglas en inglés, dando como resultado la aparición en la imagen del cableado recién establecido. Reducir el anti recuerdo permitió hacer resurgir la huella del recuerdo, inhibido en primer lugar por dicho anti recuerdo.

Se cree además que los anti recuerdos podrían desempeñar un papel importante en la detención de la activación espontánea de recuerdos que subyace a la confusión y a ciertos problemas mentales graves. Este descubrimiento puede ser a las neurociencias lo que en su tiempo fue descubrir la antimateria en la física y que ha derivado en una mejor compresión del universo.

Mas información:
http://www.cell.com/neuron/fulltext/S0896-6273(16)00168-9

Imagen: katekendall.com

Amilcar Chan es médico cirujano egresado de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.