martinez garcilazo.jpgNO MENTIRÁS

Por: Roberto Martínez Garcilazo*

 

Recientemente apareció el libro “País de mentiras” (Océano, 2008) de Sara Sefchovich. En la primera presentación, Sergio Aguayo aseguró que el ejercicio de la mentira  manteniene intacta la desigualdad y la corrupción.  Por su parte, Denisse Dresser dijo que la mentira constituye la esencia de la política mexicana.

Pero no son únicamente los estamentos sociales privilegiados  los que practican cotidianamente el uso de la mentira como estrategia de dominanción. Lamentablemente la mentira es una práctica ciudadana generalizada como instrumento de supervivencia. Todos mentimos. Así en un anómico presente simple la vida social puede resumirse en la siguiente conjugación: yo miento, tú mientes, él miente, nosotros mentimos, vosotros mentís, ellos mienten.

 

Normal 0 21 false false false ES-MX X-NONE X-NONE MicrosoftInternetExplorer4

 

Los mexicanos mentimos por debilidad y por vicio. Porque falsear, adulterar, corromper la realidad con palabras mendaces es más redituable que transformarla con acciones. Porque no nos hacemos responsables de nuestros actos. Porque es un método cínico para obtener beneficios. Porque sabemos que no hay ni amonestación ni castigo para el mentiroso. Porque es impune la mentira. Mentimos.    

El perjurio en declaraciones ministeriales, la prevaricación de los jueces venales, la mendacidad de los ciudadanos comunes, la mitomanía de los políticos profesionales, el embuste de los funcionarios y comerciantes fraudulentos, la calumnia calculada de los periodista venales, el plagio intelectual de los estudiantes perezosos. Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos.  Todos mentimos; inmejorables complices de la corrupción somos.   

Si la verdad, como dice el evangelio, nos hará libres; entonces la mentira nos esclavizará insuperablemente. Porque el mentiroso también se engaña a sí mismo: deja de ser gradualmente con cada mentira que profiere. Será siempre esclavo de la mentira y vivirá atrapado en una espiral perversa porque una mentira siempre lleva a otra. Siervo de su propia miseria, el mentiroso es criatura subterranea. Es ciega sabandija del fango; es bestia que en la podredumbre resuella.

Más de Roberto Martínez Garcilazo: