5 de septiembre de 2014
 
- La Historia Jamás Contada -

“Septiembre, mes de la Patria”: con esta frase tan sobria se resume una cuestión que inquieta a muchos connacionales, llegando a desencadenar en algunos una crisis cuasiexistencial por tener que lidiar con lo que ella implica en un Mundo oficialmente “globalizado”, donde han sido borradas las diferencias culturales que definían la “identidad nacional”, aún con lo artificioso, hechizo, de ésta.

No es la primera vez que sucede, aunque ahora resulta más perceptible por el aparato mediático “recargado” en que reverbera la propaganda nacionalista emitida por el Estado, necesitado de contrarrestar ideológicamente el efecto que su desnacionalización objetiva de la riqueza material del País, provocó en el estado anímico de la población.

nacionalismo mexicanoEs un momento crítico, pues de la respuesta de los individuos a esta sensación generalizada de desamparo, dependerá la tendencia que adopte la vida cotidiana en el futuro inmediato, independientemente de los acuerdos comerciales-ideológicos que tenga el Gobierno con sus similares de otros países. (Conviene subrayar aquí que TODO intercambio, comercial o de otro tipo entre naciones diferentes, trae consigo una transculturación que reconfigurará hasta cierto punto su Weltanschauung –visión del Mundo- anterior, como también ya ha sucedido en el pasado.)

La peor manera de manejar este fenómeno por el individuo, es encerrarse en una identidad mítica que perdió todo contacto con la realidad objetiva y por lo mismo la capacidad de actuar sobre las condiciones materiales, psicológicas y culturales prevalecientes. (En 1984, un amigo pianista que acababa de regresar de San Francisco, California, donde había hecho un posgrado, me contó que por escasez de dinero tuvo que “abonarse” en casa de un hijo de inmigrante mexicano, la cual era una reproducción del ambiente de Speedy Gonzáles, incluyendo los sarapes clavados a las paredes como “decorado” y donde a toda hora se oía –a excesivo volumen, como corresponde- a LOS TIGRES DEL NORTE, provocándole un día una crisis nerviosa: “¿Te imaginas lo que es para un músico vivir en esas condiciones?”, me comentaba con sobrada razón.)

No es casual que alrededor de 1992, en una situación semejante, junto a la “recuperación de raíces” (pueblerinas) promovida por las Autoridades educativas, se diera por el lado civil, particular, un florecimiento inusitado de sectas destructivas, indicador de la incapacidad de mucha gente para adaptarse a las nuevas condiciones ideológico-sociales, optando por refugiarse en un mito cualquiera, desde prebíblico a extraterrestre, para regocijo de los manipuladores-vividores profesionales. Es un periodo de la Historia reciente que merece un estudio concienzudo por lo que puede aportar a la comprensión y manejo de la presente situación psicosocial, en buena parte consecuencia de aquélla.

Recapitulando, la NACIONALIDAD –punto de referencia del nacionalismo- es hoy algo por construir, pero no con elementos tradicionales, que las sucesivas reconfiguraciones trasnacionales han dejado obsoletos, incluso en el aspecto alegórico, sino a través de una CULTURA de la vida diaria que incorpore en un todo funcional lo que ahora sólo anhelamos: México será en el futuro lo que día a día los mexicanos hagamos de él.
 
Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.