15 de abril de 2014
 
- La Historia Jamás Contada -
 
Por otra parte, en el ambiente un tanto anodino y difuso de la segunda mitad de los 70, cuando los habitantes de Puebla en general –no sólo los jóvenes- ya NO reproducían el estilo de vida anterior, pero tampoco las variaciones o diferencias individuales, consideradas en su conjunto, tenían aún el peso o la consistencia suficientes para constituir uno alternativo que lo sustituyera asimilándolo –su superación dialéctica o “Aufhebung”-, comenzaron a presentarse insidiosos episodios que, bajo el pretexto de contribuir a la Cultura local, en realidad iban tejiendo una red ideológica destinada a neutralizar la memoria histórica de los poblanos.


Sus agentes eran individuos o grupúsculos “exquisitos” que se dedicaron a defender el patrimonio artístico de Puebla, SIEMPRE que fuera el colonial, sustentados por un puñado de “cronistas” –sus intelectuales orgánicos- que no dudaban en falsear la Historia para apuntalar las pretensiones de aquéllos. Con todo, estas maniobras no pasaron de ser un asunto de cabildeo de una minoría, hasta que los sucesivos Gobiernos locales y estatales retomaron su objetivo como propio. Fue así como lo “colonial” dejó de ser una categoría estética –respetable pero discutible, como cualquier otra- para convertirse en una categoría POLÍTICA.

Porque tampoco se trataba ya, en un ejercicio de elemental equidad, de ver por la preservación de esos tesoros junto a otros de diversa naturaleza que apreciaran otros tipos de ciudadanos –la diversidad cultural-, sino de imponer un único estilo a la fisonomía de toda la Ciudad, en una clara actitud totalitaria. Uno de los primeros ejemplos fue el Proyecto de Dignificación de los Barrios, cuyo propósito fue regresar esas zonas de la Ciudad a la apariencia que tendrían en una Época Colonial ideal. (Este asunto de la idealización de la Colonia es el equivalente local del integrismo español. Sus promotores visualizan a Puebla como una especie de aldea española sometida al régimen franquista donde el tiempo no transcurre… Lo que en la cruda realidad es un absurdo, pues hasta las aldeas españolas evolucionan y también allí existe la lucha de clases.)

Desatinos como prohibir el uso de un idioma distinto al español en los nombres de los establecimientos comerciales en los años 80, cuando Puebla siempre fue cosmopolita y bautizar en la fe católica dos importantes vialidades –primer “gran” logro panista-, que resultó en una nomenclatura contradictoria, pues ahora ya contamos con una Avenida Reforma que se prolonga en la… Contrarreforma. Y también desde el año 2003, durante otro régimen panista, la serie de atropellos a la ciudadanía con cohetazos a toda hora, cierre de calles y entradas de casas por procesiones a capricho y hasta banquetes por ordenación de seminaristas, amén de la proliferación de altares en las aceras, que son la “vía pública” por antonomasia.

Pero aún con toda esta parafernalia, lo que fue Puebla no se ha extinguido y su “reconquista” por la Derecha es sólo aparente, pues el tiempo y la acción consciente e informada de su Historia por parte de sus antiguos y nuevos habitantes, reanudarán más temprano que tarde el camino que traía la Ciudad antes de este extravagante desvío.
 
Fernando AcostaFernando Acosta Reyes (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es investigador independiente de fenómenos extraños, amante de la música y estudioso de los comportamientos sociales