26 de enero de 2014
 
- Sabersinfin- 

“La vergüenza no es moneda de cambio
por la justicia”.
Abel Pérez Rojas

Previo a la comparecencia del Vaticano ante el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, para sostener su informe en relación a los abusos sexuales a infantes de parte de sus ministros, el papa Francisco externó la condena más dura frente a esa pandemia.

Francisco catalogó de “vergüenza para el catolicismo” los innumerables casos de pedofilia en el seno de sus filas.

Ante la postura de los dos anteriores papados frente a la pedofilia de algunos de sus ministros –calificada por las víctimas de complaciente y encubridora-,  las declaraciones de Francisco son históricas, pero notoriamente insuficientes y vagas.

De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, la vergüenza es la “turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena”.

Atendiendo a dicha definición, lo mínimo que puede ocasionar el fenómeno de la pedofilia en una persona u organización que no es víctima, es la confusión o desconcierto a lo cual haría alusión la frase “turbación del ánimo”.

El Diccionario de la lengua española también incluye otra definición relacionada a la vergüenza: “Pena o castigo que consistía en exponer al reo a la afrenta y confusión públicas con alguna señal que denotaba su delito”.

Si es a este segundo sentido al que se refieren las palabras de  Francisco, es oportuno recordar que, si bien en el presente los casos de pederastia de los ministros católicos son internacionalmente conocidos y profusamente documentados, no es debido a una purga interna como salieron a la luz pública, sino a las voces de las víctimas que individual y colectivamente vencieron miles de trabas para que se conocieran las vejaciones sufridas.

¿De qué magnitud deberán ser las acciones que emprendan el papa y los católicos sinceros y honestos, cuando en palabras del propio Francisco su Iglesia se ha convertido en emblema de corrupción y motivo de burla?

Indudablemente, las medidas que se adopten deben ser transparentes, apegadas a la legislación penal vigente de cada país, y los procesos de investigación deben efectuarse atendiendo a criterios científicos e imparciales.

Adoptar estas directrices podría significar la recuperación de la credibilidad pública y la mitigación del éxodo de quienes se sienten lastimados y decepcionados de las fechorías cometidas.

Sin embargo, los clérigos no están sujetos a las instancias del gobierno nacional donde viven sino  al Estado Vaticano, a través de sus juramentos de lealtad que se fincan en la vida religiosa. Así que la solución tiene que salir de esta instancia, aunque aparentemente pudiera parecer que el sujetarse a las leyes nacionales significara  la pérdida de poder de la jerarquía católica.

El mes pasado Francisco estableció una comisión de expertos para abordar la pedofilia en la Iglesia católica, lo que representa el primer paso importante en el tema.

La viabilidad y pertinencia de la comisión seguramente la sabremos en el resolutivo que emita en breve el Comité de los Derechos del Niño, porque dicha comisión aún está en formación.

No será fácil erradicar la pedofilia de algunos ministros religiosos, porque se trata de una red con infinidad de ramificaciones que se sostiene en el contubernio de todos los niveles católicos y civiles.

Por si fuera poco, Francisco tiene ante sí problemas mayúsculos: el “lobby gay” en el Vaticano que no le es leal, el caso de lavado de dinero que podría vincularlos con la mafia internacional y la posibilidad de que se estén sentando las bases para el enjuiciamiento del Vaticano ante la Corte Internacional de Justicia con sede en la Haya.

Por todo lo anterior cabe preguntar: ¿Elegirá Francisco la justicia o sólo el avergonzamiento discursivo?
 
ABEL PEREZ ROJAS 2013Abel Pérez Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. / @abelpr5 / facebook.com/PerezRojasAbel) es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.