BARTLETT*
Por: Roberto Martínez Garcilazo*
Vino a hablar sobre el petróleo y perturbó otra vez la Puebla que -según Gastón García Cantú- vive amurallada detrás de sus prejuicios.
Hombre de inteligencia, cultura y audacia excepcionales. Antípoda de la adocenada clase política que opta por el silencio y el disimulo antes que por la abierta y razonada declaración y asentamiento de posiciones.
Bartlett es de los pocos -¿quién más?- que critica abierta y razonadamente tanto al presidente Calderón y al PAN, como a la iglesia, a los empresarios y a los dirigentes de su propio partido.
Es también uno de los pocos que publica con solvencia gramatical sus propios textos en la prensa.
Bartlett es tal vez el único priísta que todavía habla de nacionalismo y de defensa de la soberanía en este tiempo en el que la moda es negar la viabilidad y la pertinencia de los estados nacionales soberanos.
El supuesto argumento de los inmortales del momento (José de la Colina, dixit) –en verdad es una falacia- es que la globalización es una fuerza fatal, irresistible y benéfica que, por virtud de la mundialización del capital, anulará las diferencias nacionales, culturales, lingüísticas de las comunidades humanas, uniformando a la humanidad toda.
Pero es moneda falsa. Esto que hoy nos presentan los globalofílicos como signo de los tiempos ya era en 1848 asunto de estudio de Marx. ¿Recuerdan la célebre entrada del Manifiesto Comunista: “Un fantasma recorre Europa...”
La superioridad intelectual de Bartlett es su estigma. En la Puebla hostil, atroz y miserable (Gastón García Cantú, otra vez) es rasgo humano imperdonable. Léanse en condición de prueba las declaraciones de los empresarios que lo escucharon en el Salón del Obispado del CE.
Es recurso manido de los embaucadores y de los ingenuos invocar una improbable pureza moral para juzgar a los hombres dedicados a la vida pública.
Postular esa impecable –inexistente- condición como condición indispensable para participar en la discusión pública o en la contienda electoral.
Como si la vida política nacional fuera escenario de ángeles y creaturas perfectas y no de hombres cruzados por la pasión pública, por los intereses y por las creencias personales y, en casos extraordinarios, por los ideales de reforma social.
Pero volvamos al asunto. El interés de Bartlett por la identidad y la cultura regional y nacional tiene, en el ámbito cultural, valiosas expresiones concretas: la colección Lecturas de Puebla, publicada por el Gobierno del Estado de Puebla en 1994 (Tomo 1, Historia; Tomo 2, Política; Tomo 3, Arte); y la colección Lecturas Nacionales, publicada también por su gobierno, pero en el año 1995 (Tomo 1, El México antiguo; Tomo 2, Conquista y colonización; Tomo 3, Independencia y federalismo; Tomo 4, Intervenciones extranjeras; y Tomo 5, Dictadura y revolución).
Es del Tomo 2 de Lecturas de Puebla que extraigo los siguientes versos de Por los héroes (5 de mayo de 1862) de Rafael Cabrera, 1884-1943 (por cierto, poeta caro para el maestro José Carlos Blázquez que ya prepara un ensayo crítico sobre este poblano del que, en su tiempo, Alfonso Reyes escribió: “Es un hombre que enriquece los anales de la decencia nacional en estas horas de canibalismo en que tanto importa venerar a los que nunca perdieron confianza en el bien y en las conquistas morales”):
¡Oh sombras de los héroes ignorados!
Volved a vuestros riscos escarpados,
Volved a las regiones turbulentas
Donde os cantan los vientos fugitivos,
Y os contemplan los astros pensativos,
Y os dicen su plegaria las tormentas...
Volved a la empinada serranía,
Volved tranquilos
Y si acaso un día
Vende a la Patria la podrida corte,
Y se desbordan fuertes y pujantes
Agostando los campos verdegueantes
Las hordas de los bárbaros del norte,
Bajad entonces de la aguda sierra
Lanzando al aire una canción de guerra
Y en el combate memorable y rudo
Éste el grito será de los tropeles:
Abrumar a la Patria de Laureles,
O volver al hogar sobre el escudo”
Afirman algunos señoritos bilingües que las nociones de nación, patria, estado, identidad cultural y soberanía son obsoletas e impertinentes.
Por lo contrario, hay pensadores de sólida formación que postulan la vigencia del nacionalismo cambiante. Doy por terminado este escrito citando a continuación a uno de ellos, a un ilustre liberal poblano:
“Vivimos en una tierra en la que alguna vez abundaron maíz, cacao, algodón de mil colores; oro y libros: el país de Quetzalcóatl. De tal crepúsculo de verdad y mentira parten las órdenes que el espíritu de rebeldía le ha dictado a la naturaleza. En la voluntad de transformar la sociedad reconocemos el móvil de nuestra historia” Gastón García Cantú (1917-2004). Utopías Mexicanas. En Idea de México. Secretaría de Cultura de Puebla, 1988.
*Bartlett Díaz, Manuel. Ex Gobernador del Estado de Puebla
*Roberto Martínez Garcilazo (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es poeta y escritor poblano, director de Literatura, Ediciones y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura de Puebla.
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