9 de junio de 2013

Otra característica del signo lingüístico es que puede articularse con otros signos para formar uno nuevo, en éste sentido podemos usar dos o más voces al mismo tiempo para tener un registro que contenga también un significante y un significado.

Ahora bien recordemos que un registro conceptual representa ideas y conceptos y en ese sentido un partido político puede ser considerado como un registro conceptual específico ya que cuenta con un significado concreto en un área del conocimiento, una actividad o un grupo de personas (León, 2000).

En general se considera que los partidos políticos tienen su origen en siglo XIX y su consolidación a mediados del siglo XX, sin embargo hay quienes consideran que su conformación inicia en los siglos XVII y XVIII, por otra parte el vocablo partido deriva del latín partire que significa dividir y esto nos lleva a reflexionar que precisamente eso es lo que hacen los partidos políticos dividir o separar, a veces por ideologías y otras a causa de intereses, a las sociedades.

En relación al concepto de partido político se entiende que es una colectividad de hombres que realizan una labor conjunta basándose en un interés de la nación, además debe tener una vida que supere a la de sus integrantes.

Pero como suele suceder en la política los significantes se alejan bastante de los significados y la imagen o imágenes que llegan a un individuo al escuchar partido político tienden a ser diversas, unas van de la mano de la corrupción, otras caminan deprimidas junto a los fraudes electorales,  algunas se detienen en la esperanza de que algún día desaparezcan, la mayoría mira hacia la luz que les indica que los partidos no hacen nada y casi todos saben que se gasta más de lo necesario en los partidos políticos.

Por otro lado los partidos políticos se han convertido en vehículos idóneos para charlatanes, demagogos y oportunistas que sólo buscan enriquecerse y obtener el poder, entendiendo que hoy día los ciudadanos que votan, no votan por partidos lo hacen por candidatos, y no lo hacen por el mejor sino por el menos malo.

Por otra parte pareciera que los partidos políticos no se mueven por un interés nacional, más bien por intereses económicos, de las cúpulas y de terceros que manipulan no sólo al partido, también a los simpatizantes y a los medios de comunicación, con un disfraz mal hecho que pretende representar un interés común.

Ahora bien si en México se tiene la costumbre de copiar y adoptar lo que funciona en otros países por qué no establecer legalmente que después de una elección los candidatos electos se alejen de los postulados ideológicos de su partido, que tomen distancia de los gobernantes, dirigentes y líderes para aferrarse a los intereses del pueblo, poder tomar sus propias decisiones y cumplir con la misión para la cual fueron elegidos y de esta manera lograr una identificación de los ciudadanos con ellos.

Sin embargo pareciera un traje hecho a la medida de los partidos políticos, aquella frase que dice divide y vencerás, ya que durante las campañas políticas los partidos tienden a separar a la sociedad puesto que provocan y buscan deliberadamente el enfrentamiento entre grupos y por supuesto lo hacen con la ayuda de algunos medios de comunicación que evidentemente deben tener intereses ocultos.

En resumen el mar que se encuentra entre el significante del significado de los partidos políticos marca una tendencia de crecimiento, sin embargo el referente del colectivo que nos lleva a definir a los partidos parece acercarse al significante ubicándonos en la coincidencia de no coincidir ideológicamente en lo que es un partido político pero sí en lo que en la práctica es.


Por lo tanto no faltará quien defina a los partidos como una pandilla de delincuentes que se encarga de robar a los que menos tienen para devenir en los que más tienen, alguien más los definirá como una institución que tiene un proyecto de nación y espera alcanzar el poder para ejecutarlo y favorecer tanto a una nación como a la democracia y desde luego se puede encontrar a alguno que piense que es un grupo de vagos que no trabajan.

Y para usted estimado lector ¿qué piensa cuando escucha partido político?

Referencias
León, M. (2000). Manual de interpretación y traducción. Madrid: Luna, Publicaciones.
Saussure, F. (1945). Curso de Lingüística General. Buenos Aires: Losada.

Marco_R_Quesada

 

Marco Rogelio Quesada Pérez es abogado, maestro en Ciencia Política, maestro en Educación y amante del idioma francés.