4 de octubre de 2011
Al término del cardenismo también concluye la época de los caudillos y comienza el México institucional, en donde el poder ejecutivo amalgamaba a los demás poderes, se erigía como el gran elector, el legislador, el fiscal, el ejecutador así como también jefe del partido, jefe de Estado y de gobierno. Todas y cada una de las funciones salvo las dos últimas no estaban contempladas en la Constitución, fue Jorge Carpizo quien los llamó poderes metaconstitucionales, concibiéndolos como poderes más allá de la constitución.
Al paso de los años y a través de una ola democrática esos poderes se empezaron a ver mermados poco a poco, dejando al presidente de la república con menos de aquellos poderes metaconstitucionales. A finales de los noventa el Partido Revolucionario Institucional contaba con un presidente nacional, sin embargo, para nadie era un secreto que era el presidente de la república quien mandaba al interior del partido.
Después de las elecciones del 2000, en las que el partido hegemónico pierde esa calidad, el PRI queda sin un líder moral, en esta crisis política son los gobernadores quienes asumen la responsabilidad de mantener a flote al partido, económica, electoral, social y políticamente, ya que hubo quien pensó que era el fin para los priístas, sólo que en política no hay que dar nada por hecho.
Hoy el PRI sigue sin un presidente de la república que pueda representar ese papel, pero a diferencia de hace diez años, hoy cuenta con liderazgos fuertes y consolidados, como el virtual candidato a la presidencia, Enrique Peña Nieto, el presidente de la Junta de Coordinación Política en el Senado, Manlio Fabio Beltrones y el presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Humberto Moreira.
Para las elecciones presidenciales que se avecinan ya dejaron en claro que echarán mano de todos los liderazgos al interior del PRI, el mensaje de unidad es claro y fuerte, serán los exgobernadores quienes estén a cargo de diferentes zonas y serán los responsables de entregar buenas cuentas al Revolucionario Institucional, al que alguna vez llevaron al triunfo en sus estados ahora deberán hacerlo para abonar al triunfo a nivel nacional.
La estrategia que implementarán será la que les ha dado resultado en las últimas elecciones y que han aprendido a la perfección, unificar al partido, obtener un candidato de unidad, los militantes que buscan la misma posición deberán sumarse al proyecto, incluir a todos los liderazgos del partido, campañas de propuestas y una logística para el día de la elección.
Sólo hay una forma de saber si es que todas estas estrategias le darán resultado, y será el 1 de julio del próximo año, cuando declaren algún ganador por parte del IFE y esperamos que por el bien del país cuente con un amplio margen de votación para evitar problemas de legitimidad como ocurrió en el 2006.
*René Sánchez Juárez