Con la desinstitucionalización del partido político Convergencia y su transformación l a movimiento ciudadano “MORENA”, para actuar mejor como grupo de presión que como partido político, permite vislumbrar la utilización de la ley como recurso para impulsar una candidatura presidencial con rostro ciudadano, construida como corolario a la descomposición partidista de la izquierda mexicana institucionalizada por los partidos: PRD, PT y PC. Quizá el ex priismo de AMLO y de Dante Delgado, confeccionaron la operación, ante la cartelización que sufre el sistema de partidos mexicano.


Con la alianzas armadas en el año 2010 y 2011 para disputar gubernaturas al PRI, ha sido claro que los partidos PT y PC, al final de cuentas resultaron fuertemente dañados, la transformación de diputaciones locales, presidencias municipales y regidurías, que además de representar un espacio de poder político, principalmente representa una fuente de ingresos económicos, simple y sencillamente no dieron los resultados esperados, dañándose las ganancias financieras que produce todo triunfo electoral. Este fenómeno lesionó en menor medida al PRD es más con dicho partido político  los acuerdos con el PAN, ha dado buenos intercambio. El PAN se colapsa e Guerrero y pierde dramáticamente a cambio el PRD se colapsa en Baja california Sur, para dejar que se pinte de azul  y tricolor el norte del país. Mientras que Oaxaca no da color definido ni ganancias claras al PC de donde salió Gabino Cué, y todo se asemeja más al PRD con una rara alianza con el PANAL.


Mientras en el PR/VEM/PANAL, sólo se espera por el colectivo social, de  unción formal del gobernador del Estado de México, bajo la bandera de la unidad partidista a toda costa; en las izquierdas formales, pareciera que se formaliza una difícil candidatura presidencial, que cada día muestra dos cabezas en direcciones opuestas: MORENA con su candidato natural que con su discurso a favor de los pobres, de nueva cuenta irá por el votos de ellos, para evitar que los engulle la avalancha renovadora del neopopulismo priísta por una lado mientras que por el otro lado la izquierda iza la bandera de uno del mejor de sus cuadros; el de una izquierda moderna, liberal, democrática propia del siglo XXI, en la representación de Marcelo Ebrard, que con su administración premiada mundialmente y que ha hecho del DF un ejemplo de transformación nacional, obligadamente disputará una candidatura que por sus primeros eventos, no da las luces triunfalistas suficientes.


Esta dicotomía de la izquierda mexicana: una alimentada por la desinstitucionalización de los partidos políticos reducidos a movimientos social y por ende a grupos de presión; la otra izquierda altamente institucionalizada en el PRD, muestra dos proyectos, de nación, dos proyectos de lucha política electoral, y por ende dos proyectos que se enfrentará dentro de una relación suma cero, para parir dos candidaturas presidenciales.


Por otro lado en PAN según sus propios datos que cuenta con un poder gubernamental reducido a siete gubernaturas: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Jalisco, Guanajuato, Puebla y Morelos, según su página web; deja en claro que Sinaloa es un espacio incierto al igual de Oaxaca, agravado el escenario con una demanda ante el TEPJF que como se espera resolverse en favor de Manuel Espino, éste se sumaría a la contienda por la candidatura, más un conjunto de aspirantes que han pulverizado el trabajo partidista influyendo negativamente en el posicionamiento partidista. Con la posibilidad de que haya cuatro candidatos presidenciales competitivos en el 2012: uno del PRI/VEM, otro del PAN, el de MORENA/PT y el del PRD y el PANAL de comodín, tanto el PRD como el PAN, aunque reiteradamente niegan una alianza, deben dejar al final del túnel abierta la posibilidad  de responderle a los mexicanos, anteponer el interés del país y evitar por otro sexenio más el regreso del PRI.

 

raymundo_garcia_garcia_3 *Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.


M ás de la obra de Raymundo García García: