Como todas las reformas electorales de Puebla, desde siempre han mostrado un patrón: el uso de la ley como instrumento de control de los grupos débiles, y hoy que el PAN están en el Poder estatal, las formas no cambiaron; al final de cuentas el sistema político es el mismo y se vive un cogobierno con el PRI. La ley electoral siempre ha sido el mejor recurso elitista en manos del grupo dirigente para guiar el rumbo por donde ese grupo considera que se debe caminar; así, desde la construcción del sistema político poblano se ha mantenido siempre el mismo sistema piramidal de poder y no cambiará por nada, mientras no existan condiciones para ello, y en este 2011 no existen. La decisión de los ciudadanos en las urnas con un Congreso dividido, le dio al PRI la fuerza para negociar solo toda reforma constitucional y para el tema de las elecciones, ese poder simple y sencillamente lo usó.
La reforma electoral de estos días, sólo viene a cumplir con el trabajo pendiente que la LVII legislatura no hizo: a) dotar de facultades fiscalizadoras al IEE y b) regular el proceso de homologación de las elecciones intermedias y en particular la de gobernador, para que queden totalmente empatadas las elecciones poblanas con las elecciones federales para el año 2018, en el cual se llevarán a cabo las elecciones presidenciales. Ambos objetivos se cumplieron, y por este sólo hecho se ve una maximización en las decisiones de los negociadores para sacar adelante la reforma constitucional: PAN y PRI.
El PRI experto en las formas de operar el poder, a diferencia de los otros partidos que siempre han estado en la oposición; también maximizó al máximo sus objetivos, evitar o detener todos aquellos temas que le puedan ser dañinos en el futuro de las competencias por el poder de distritos, municipios e inclusive gubernatura. El porcentaje mínimo, ni siquiera se presentó como propuesta; las preocupaciones para el PRI se centraron en temas que pudieran cambiar la construcción del sistema político poblano: la distritación y la elección anacrónica del gobierno de los pueblos -Juntas auxiliares-. Estos dos temas retirados de la reforma constitucional electoral para que el resto de propuestas presentadas por el Gobernador vayan adelante y se cierre con éxito el segundo periodo ordinario de sesiones de la LVIII legislatura local.
La distritación local poblana, es el resultado del capricho territorial de poderes fácticos y del regionalismo forjado desde el siglo XIX y de manera muy particular en el siglo XX, en el cual se resumen poderes caciquiles, económicos, corporativos y demás, con los cuales se controlaba el poder en el siglo XIX, peor se operaba el viejo sistema de partido de Estado en manos del PRI después de la formación del Partido nacional revolucionario. La distritación poblana es resultado de caprichos de poder y nuca jamás de la reflexión teórica de la democracia, por eso la población, la incongruencia en la equidad poblacional valen madre, no encajan en una racionalidad que no es modernizadora, sino entran en una racionalidad de la fuerza del poder real, del poder de facto, en ese mismo sentido se pensó en el gobierno de los pueblos: las juntas auxiliares.
Las Juntas Auxiliares fueron inventadas para el control político desde el gobierno estatal hasta el último pueblo, pasando por encima de los ayuntamientos, a través del poder de los Jefes Políticos, el esquema es vigente, actual y porque debe ser modificado, eso al PRI le resulta absurdo, modernizar su forma de elección sería como apuñalar el corazón tricolor, por eso era necesaria una defensa a ultranza que se ha logrado. En fin, en la presente reforma electoral gana el gobernador al obtener su objetivo de llegar al 2018 con la elección de gobernador empatada con al del presidente de la república, y gana el PRI en mantener en el nombramiento de las autoridades auxiliares municipales formas políticas obsoletas, y una distritación histórica y antidemocrática, símbolo del caciquismo, y corporativismo más abigarrado que algún días estuvo vigente en Puebla.
*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.
M ás de la obra de Raymundo García García:
- La verdad a medias es la peor mentira
- La reforma del estado de Puebla
- El soberano poblanos y sus enemigos
- Amenaza a la Reforma Integral de la Educación Media Superior
- El mandato de las urnas
- Municipios poblanos: Inequidad en su representación política
- Otro sexenio sin reformas estructurales
- Maximización de la reforma electoral poblana