22 de julio de 2011
Las últimas reformas constitucionales con impacto en la estructura del Estado en su tránsito del Estado social de la revolución mexicana, un Estado de tipo paternalista, hacia un Estado predominantemente neoliberal, culminó en la primera mitad del sexenio del presidente Zedillo. De ahí a la fecha, el peso de las consecuencias político electorales para los partidos políticos, ha sido el muro que frena el compromiso de un urgente cambio estructural.
El ejemplo ha sido sin lugar a dudas las adecuaciones al tema de hidrocarburos, el tema de la desincorporación del petróleo como parte integrante de las áreas estratégicas al campo de las áreas prioritarias, dentro del artículo 28 de la Constitución federal, mejor se han llegado a acuerdos encaminados a medio permitir en leyes secundarias la inversión privada, antes que entrar al debate nacional para adecuar los frenos en el marco constitucional. El otro gran pendiente dentro del cambio estructural y que cada legislatura federal, se manosea y se apuesta a que por fin se llevarán a cabo las adecuaciones constitucionales y al final terminan las legislaturas y los anhelos se heredan a la siguiente.
Cómo olvidar que al inicio de la LX legislatura federal y dentro de un contexto de debilidad del presidencialismo mexicano, el Senado de la república como representación de la Federación, esto es, de la totalidad de los Estados que integran a México como nación, tomó la bandera de las actualizaciones constitucionales. Se dio a la tarea de impulsar la Ley para la Reforma del Estado y la misma fue abandonada en la realidad al tener como objetivo primordial una cuestionada reforma electoral que por la introducción de posiciones estatalistas, como el control total y absoluto de la propaganda electoral en manos del IFE, que mantiene enfrentados a los empresarios de la comunicación con el Estado y en particular con el IFE.
En la LXI legislatura que en breve entrará en la recta final de su ejercicio, pasará a la historia como lo han hecho las últimas cuatro legislaturas que le precedieron; en el sentido de que las reformas estructurales se quedarán en buenos deseos, en expectativas, en esperar mejores condiciones políticas en donde los nubarrones político-electorales ya no influyan en trabajo legislativo. La Reforma política aprobada por el Senado y enviada a la cámara de diputados, por razones no económicas sino materialmente políticas y de gobernabilidad hacia el futuro de México, al PRI, simple y sencillamente no le satisfacio. Y es fácil de comprender, el PRI a través de su abuelo el PNR, y su padre el PRM, construyeron el actual sistema político mexicano, hicieron todo lo posible porque el PAN como gobierno, dejara incólume el sistema político de tipo presidencialista, a pesar del desgaste natural del presidencialismo. Y ante las posibilidades –como se las imaginaron también allá en 2006- de regresar a Los Pinos, consideran los tricolores que restablecerían el presidencialismo fuerte, autoritario o no, pero fuerte; y esto se convirtió en el principal elemento para tirar a la basura la Reforma Electoral.
Pero si a esto le agregamos que, la política laboral fue considerado el soporte ideológica del PRI en el siglo XX como lo fue la política agraria; este peso de las ideologías trasnochadas, aunque en el terreno de la realidad el mismo PRI en 1982 golpeó la política laboral revolucionaria con la introducción constitucional de otras figuras como la competitividad, la productividad, la desaparición por la SCJN de la cláusula de exclusión; apostarse por la reforma laboral como parte del cambio estructural, descabezaría al PRI más y quedaría completamente descabezado para la manipulación de las masas empobrecidas que le siguen.
La reunión del presidente Calderón con el dirigente nacional del PRI, que terminó en la imposibilidad de acuerdos para sacar las reformas en un periodo extraordinario de sesiones, vuelve a mantener postrado a México con leyes obsoletas que limitan su mayor incorporación dentro mundo globalizado que lo mueve la lógica del mercado.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.
M ás de la obra de Raymundo García García:
- Transporte público y populismo
- Otra vez la burra al trigo, las alianzas
- La ley de hierro de Michel´s en el PRI
- De reformas electorales
- PRI Puebla, la lucha por el poder y el dinero
- Elecciones NA, liberalismo vs. liberalismo
- El sueño de la fiscalización de recursos
- Las dos revoluciones mexicanas
- La antesala de la alternancia
- Generación de abogados 1973 - 1977
- El fracaso de la magalomanía
- Legalidad con o sin legitimidad en Puebla
- Explosiones y muertes, causa del Estado mixto
- PEMEX, amenaza mortal
- La alternancia que llega a Puebla
- Las benevolencias del marinismo