Continuando con la historia de Puebla a través de los ojos de Don Julián, abordaremos brevemente la manera en que el ambiente político es visto por una persona común y corriente, cómo se perciben los actos de los gobernantes y las personas que lo rodean; es de resaltar lo que comenta de Maximino Ávila Camacho, cómo llegó a ser gobernador de Puebla y su peculiar manera de hacer negocios.

Como buen peluquero Don Julián puede platicar de todos los temas, entre ellos de política y aunque a él de joven no le interesó este tema, de todas maneras tiene una visión particular de los sucesos que le tocaron vivir.


De los presidentes dice:


“... acabó la revolución y entró de jefe máximo el señor Plutarco Elías Calles... éste puso a varios peleles igual, ahí, en la presidencia... pero ya después él constituyó al señor Lázaro Cárdenas, y lo chaqueteó... lo desterró de México, ya (después) vino Don Manuel Ávila Camacho, un buen presidente... (electo en) unas elecciones que la gente, pues, perdió el civismo de votar porque, como se dice vulgarmente, toda la gente en México era del Sr. General Juan Andrew Almazán, no sé porque tuvo mucha simpatía pero la oposición puso a Don Manuel... tan bueno que puso la cosa de la alfabetización, toda la gente tenía que ir a aprender...”


Al siguiente presidente, Miguel Alemán, lo recuerda como ratero, apoyado en un sketch de Palillo donde preguntaba: ¿quién ha sido más ladrón que Al Capone, que Chucho el Roto, que todos los grandes rateros?...y es alemán.


“Alemán robó mucho, pero todo lo que se robó lo invirtió en México, fíjese, no se sacó nada del país...”


De Ruiz Cortines no queda sino el recuerdo de un presidente mangoneado por su antecesor. De ahí, los presidentes no son más que rateros.
“42 años que son los que nos han estado robando, vendiendo...”


De los gobernadores locales el recuerdo más vivo es el de Don Maximino Ávila Camacho, la memoria de los crímenes de líderes obreros se contrasta con la tranquilidad general que vivió la ciudadanía.


“Yo vi transformarse la política y de todo, Don Maximino jugó pa’ la gubernatura con un profesor que se apellidaba Bosques y ese profesor todas las centrales obreras estaban con él, pero ganó Don Maximino, enton’s yo era un chamaco y mi tío, contrataba la CTM un tren, y nos fuimos a México, estaba de presidente Lázaro Cárdenas y llegamos ahí, pusieron un templete, pusieron mantas y comenzaron a hablar y lo que usté quiera, ni quien salió, ya nos regresamos, el tren se quedó en La Villa, ahí lo fuimos a tomar, ya le digo a usté, esa fue la época.”

Durante su gubernatura los políticos y los líderes se tenían que cuidar pues el que le hacía “sombra” lo mataba o “se desterraba solito”. A su memoria vienen nombres como Elisa, Escamilla, Mora (representante de los maseros), Tecpat, líderes todos ellos, un Lic. Ariza que denunció sus asesinatos, todos muertos por órdenes del gobernador.


“... yo arreglaba a un capitán que era de sus dedos chiquitos de él, me acuerdo que se apellidaba Michel; tuvo de pistolero a uno que le decían el Manitas; (otro) al Charro Negro, fíjese ¿eh? gente mala, gente mala...de San Pablo del Monte, Graciano Pérez, cuando murió Don Maximino se fue a radicar a España y siendo un gato de él ¿cuánto no robaría?”


Con el pueblo no se metía, había calma y no había asaltos pues los rateros eran asesinados y los iban a tirar a Valsequillo.


“...había un agente de la policía que se llamaba Navarro, un flaco él que andaba en bicicleta... su hoja de 50, 100 ingresos por ratero... tengo un amigo que ya en paz descanse, tenía un carro de sitio allá en la esquina de la 2 y la 7, Bedolla, llegaba y le decía Navarro:


-Bedolla, tu carro lo quiero para las dos de la mañana, pero bien, revisa todo.


-Sí señor.


-Me vienes a ver.


Lo subía (al ladrón) y en la carretera de México-Puebla los iba empujando, y eso se lo digo a usté con seguridad porque hay un amigo mío, Bruno, que nos criamos de niños y él se tiró a ratero y le pasó eso, le decía:


-Si te salvas de esta no te quiero ver en Puebla porque te mueres a balazos.


Mi amigo se fue a México y regresó y un día estábamos en la zona de tolerancia, tomando allá con el Bobi y diga usté que vio al diablo, se puso blanco, blanco, era blanco de color.


-¡Vámonos Julio, vámonos!


-¡Oh ‘pérate!


-¡Vámonos!


-¿Que?- ya nos salimos


-No pus que aí esta Navarro


-¿Y que?


-Pus si me ve me mata...”


“...eso si Don Maximino tenía una cosa que lo que le gustaba lo agarraba o lo arrebataba...”


Así mandó a Víctor Coxatl a matar a Cienfuegos porque no le quiso vender el toreo,


“...ese fue el que (lo) mató, se vistió de fuereño, de calzones y venía en el portal y sacó el puñal y le dice: Señor Cienfuegos, feliz año, y que lo mata a puñaladas... en los portales...”


Otro ejemplo nos lo da con un cliente.


“... yo arreglaba al dueño del rancho Del Conde, Don Pancho Pasté y una vez le dijo un amigo de él: Oyes, Don Maximino le gusta el rancho, pero no le vayas a poner precio porque te mata, te va a llamar, tu dile General es suyo, ¿cuánto vale?, pa’ usté no tiene precio es suyo, y así fue, lo citó Maximino


-Oiga Don Pancho, me gusta su rancho. ¿Cuánto vale?


-General para usté no tiene precio, es suyo, yo lo único que le pido, que me devuelvan unas hectáreas de los ejidos.


-No tenga cuidado Don Pancho, le vamos a devolver las hectáreas.


-Entonces el rancho es de usted mi general.


Dice, si vale el rancho 50 te va a pagar 200 mil pesos, porque sabía pagar el viejo y el que no, lo mandaba matar... le chocaba que le dijeran: esto vale 100 mil pesos mi General. Métele 10 balazos a este desgraciado, y se quedaba con las cosas, el hizo mucho dinero por eso.


“...Todos dicen que lo envenenaron y es mentira, Don Maximino ya era un hombre recio y tenía muchas amantes... enton’s... tenía que inyectarse para hacer uso de mujer, tuvo que fallarle el corazón, yo se lo digo porque una hermana mía trabajó de recamarera aquí en la rotonda de Santa María con una amante de él, ahí trabajó...”

Jorge_Alberto_Duran_Ramirez*Jorge Alberto Durán Ramírez es profesor de Educación Física, licenciado en Historia, aprendiz de artista. Le gusta la música folklórica latinoamericana, que interpretó hasta antes de casarse; gusta de escribir cuento y teatro, actividad que inició después de casarse. Creyente fervoroso de que el amor es el motor del mundo, lo practica antes y después de casarse, la mayoría de sus escritos versan sobre el mismo tema: El amor

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