La popularidad del se-cretario Ernesto Cordero era tan ínfima como la de cualquier ciudadano. Aun siendo secretario de Desarrollo Social del gobierno federal, y muy cercano al presidente Felipe Calderón, no contaba con ese posicionamiento como el que tenía Mouriño en Gobernación o Vázquez Mota en Educación Pública.

Hasta ahí, el que encabezaba las preferencias del presidente era Juan Camilo, pero después de la tragedia en la que perdió la vida el tablero de ajedrez de Calderón se modificó, al igual que su proceso de sucesión.

Es así como Cordero llega a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en sustitución de Agustín Carstens, y siguió con el mismo nivel de popularidad, hasta que a finales de febrero declaró que “con 6 mil pesos se pueden cubrir las mensualidades de casa, auto y escuela”. No se hizo esperar la ola de críticas. En este mismo espacio se tocó el tema, pero dicen los publicistas: que hablen de ti, aunque sea mal.

Hoy es uno de los secretarios más conocidos. Y es que la crítica sigue sobre él, ya que en menos de una semana ha declarado posturas similares: “México ya no es un país de pobres”. A lo mejor se refería a los mexicanos que él conoce. Y ahí no para: también declaró que “la violencia que se vive en México, de ninguna manera está impactando negativamente en el crecimiento económico del país”. Tendríamos que preguntarles a los inversionistas nacionales y extranjeros si están dispuestos a invertir en ciudades controladas por narcotraficantes.

Y “como cordero en cristalería”, la última declaración fue que: “hoy el salario mínimo alcanza para más”. Pues ha de ser el de él, porque ganando 205 mil pesos mensuales seguro le alcanza para más, un equivalente a 114 salarios mínimos, mientras la mayoría de los mexicanos “clasemedieros” gana menos de 3.

Aquí se observan dos estrategias. Una, que Cordero declare para ser más popular y todos hablen de él; pero se le olvida que no es un artista de televisión que guste de salir con Paty Chapoy, sino un secretario de Estado con la responsabilidad financiera de la nación y suspirante a la Presidencia.

La segunda, que sea una cortina de humo que nos tenga a todo mundo distraídos en criticarlo, mientras Peña Nieto, Andrés Manuel, Marcelo Ebrard, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, que son los mejores posicionados, se expongan al desgaste de una precampaña, en tanto Calderón juega al “tapadismo”, algo que sin duda sería más que maquiavélico.

rene sanchez juarez*Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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