29 de mayo de 2011

colibri

- COLIBRÍ No. 55 *-

El tsunami político japonés-peruano del 10 del presentemes, ha desestabilizado al conjunto de las mal llamadas“clases políticas” criolla-mestiza del Perú oligárquico.La historia política republicana (1821-2011), nospresenta listones de un centenar de partidos políticosque han nacido y muerto de acuerdo a los vaivenesde los jefes conservadores, constitucionalistas,civilistas, dictaduras civiles y militares, liberales,neoliberales y populistas nacionalistas izquierdistasy derechistas. Muertes ocasionadas por la angurriadel poder corruptor impuesto por las trasnacionales,que creen mantener su patio trasero, controlando alos encomenderos que juegan el rol de presidentessubordinados al interés de la economía de mercado delsistema capitalista imperial belicista.

La década del 70, del siglo pasado, ha sido un primer intento de impulsar una política nacionalista, a través de políticas reformistas que golpeó severamente a los terratenientes, a los gamonales, a los empresarios importadores y exportadores de materias primas, a los propietarios de los medios de comunicación, sobre todo, a la oligarquía conservadora ostentadora del poder económico y político del Perú republicano hispanista sajonizado. Fue, el gobierno de Velasco Alvarado, que diseñó las reformas nacionales en beneficio de los trabajadores del campo y la ciudad, sin embargo, no fue entendido por la sociedad en su conjunto, debido a los colonizados mentales del Partido Comunista y sus fracciones izquierdistas estalinistas, maoístas, trotskistas, guevaristas y otros llamados de izquierda nacional socialistas, que jugaron el papel de oscurantistas socialistas.

El retorno al poder económico y político de Belaúnde Terry en 1980, significó y significa el reacomodo oportunista de quienes fungían de velasquistas, apristas, socialcristianos o socialistas, bajo el manto sagrado de la CPE de 1979, que el viejo líder aprista Víctor Raúl Haya de la Torre, la firmó, para de ésta manera posibilitar la llegada del APRA al poder oligárquico con Alan García Pérez su delfín antiimperialista de pacotilla. Con este sainete político se da inicio nuevamente a la política neoliberal yanki, que se implementará sin que los politiqueros de derecha o izquierda en el parlamento, hayan hecho algo por impedir la neoliberalización de las riquezas materiales y espirituales de los kechuas, aymaras,
amazonenses y mestizos provincianos empobrecidos.

Han transcurrido cinco periodos gubernamentales desde el gobierno de Belaúnde hasta el 2º gobierno del aprismo neoliberal (1982-2011), períodos que han cimentado con despotismo político, la privatización de las empresas públicas nacionalizadas por Velasco Alvarado, la neoliberalización de las fuentes de trabajo, de la atención de la salud, de la formación profesional universitaria, de la enajenación desmesurada de
los recursos naturales, de la hipoteca y venta del país a precio de gallina muerta a las trasnacionales estadounidenses y chilenas. El restablecimiento de los latifundios y las haciendas, de los medios de comunicación, la reestructuración del colonialismo interno a partir de las mal llamadas políticas de desarrollo y modernización de la economía nacional.

Intelectuales de la derecha y la izquierda peruana siempre han jugado al acomodo y al oportunismo político, sin importarles la real situación de sobrevivencia y muerte lenta de los constructores del país: los kechuas, aymaras, amazonenses y mestizos provincianos empobrecidos. Estos intelectuales en su calidad de asesores tecnócratas neoliberales del gobierno de Fujimori, Toledo y García no han pensado en el desarrollo socio-económico sostenible, mucho menos en desarrollar el mercado interior para su cacareada sociedad capitalista nacional como lo definió, Jaime de
Althaus. El Perú criollo-mestizo sigue siendo exportador de materias primas y de operador de mercancías semielaboradas e importador de mercancías y tecnología de punta para los empresarios chilenos, norteamericanos: canadienses, yankis y euro-asiáticos.

A estas alturas del colonialismo mental, los tecnócratas mestizos pequeño burgueses de izquierda o derecha, no son un referente para sacar del subdesarrollo al Perú Tawantinsuyano, debido a su compromiso político con la economía de mercado, que le da suculentos beneficios para su VIVIR BIEN, mientras que el trabajador del campo y la ciudad se desangra en medio de su VIVIR MAL (miserable condición de vida), soportando la
carga opresora por más de 480 años de discriminación, exclusión y explotación. Sobre todo, de haber sido impedido a ser el conductor de su destino histórico y político, para reconstituir su Estado Plurinacional Confederado de Pueblos y Naciones Soberanas, su Economía Comunitaria de Reciprocidad y su Régimen de Gobierno Federativo Descentralizado y superar la caricatura de los gobiernos regionales departamentalitas.

Ahora bien, la coyuntura política post elecciones del 10/IV/2011, nos presenta un panorama político inmaduro pues, el 31% de la votación a favor del Ex-militar Ollanta, ha despertado temeridad fantasmagórica y sobresalto miedoso en los hipotecadores y encomenderos del imperio, aglutinados en los partidos neoliberales de los fujimoristas niponizados, de los toledistas y de los ppkuistas yankinizados, de los centristas de derecha e izquierda peruana-hispano latinizados, que no han alcanzado la votación necesaria para llegar al congreso colonialista republicano monocultural. Dentro de esta variopinta de politicastros, encontramos a los tecnócratas de los gobiernos neoliberales anteriores, acomodándose
en las filas del ollantismo nacionalista del clan familiar del abogado Isaac Humala, militante del Partido Comunista pro-soviético de antaño.

De conformidad a la información difundida por el Diario La República, se observa nombres de más de un centenar de tecnócratas, fugando hacia el “salto al vacío” de Ollanta, para ser los operadores de la consolidación de la política neoliberal o para descestructurarla a favor de los desposeídos y desterrados del bienestar material y espiritual de los kechuas, aymaras, amazonenses y mestizos provincianos, por más de 480 años de exclusión socio-económica, política y cultural. Entre estos tecnócratas podemos señalar a Kurt Burneo, economista y formulador del plan de gobierno de Toledo, Oscar Dancourt, Ex-Presidentes del BCR, Ketín Vidal, Ex-Ministro del Interior, Luis Alberto Arias, Ex-Director de la SUNAT, Enrique Bernales, Manuel Burga, Javier Iguiñiz, Carlos Herrera, Ex-Ministro de Energía y Minas, Hugo Sánchez, Secretario Juvenil del APRA, Raúl Haya de la Torre, Ex-Jefe del Sistema de Planificación. Tecnócratas de la derecha y la izquierda que reformaran el plan de gobierno de Ollanta, que será “sin copia ni calco” de ningún centro de poder.

Ante esta realidad electorera, cabe preguntarse y preguntar a los congresistas humalistas, ¿si serán ellos los impulsores de la desneoliberalización de la política económica, social y cultural de los gobiernos neoliberales de Fujimori, Toledo y García? ¿Cumplirán en hacer realidad los ejes políticos del plan de gobierno de Gana Perú o esperaran que Antauro Humala, los reconduzca hacia el etnonacionalismo con acciones similares al
andahuaylazo? También es importante tomar en cuenta las opiniones de Ulises Humala, que textualmente dice: “Yo creo que es un buen líder (Ollanta), por haber aglutinado a tanta gente de izquierda, con 20 ó 30 años de figuración política,… ¡Pero Hitler y Mussolini fueron grandes líderes, y ya vemos a dónde llevaron a la humanidad!..., los militares son capaces de cualquier cosa, no piensan, sólo actúan. Para ellos, el fin justifica los medios”. (Hildebrandt en sus trece, 15/Abril/2011).

Gana Perú, como instrumento político de la coyuntura eleccionaria del 2011, es el conglomerado de pequeñas parcelas políticas, que han despertado esperanza en el cumplimiento de las promesas electorales, entendiendo su postura nacionalista y su oposición a los gobiernos neoliberales (fujimoristas, toledistas, alanistas) que han destruido, el futuro de miles de miles de seres humanos del Perú Tawantinsuyano. No olvidemos que las víctimas de la guerra interna no declarada, de las mujeres kechuas esterilizadas, el robo sistemático al pueblo peruano, la corrupción descarada y la venta del país a precio de gallina muerta a las trasnacionales, requiere ser sancionada por el poder judicial y el próximo gobierno. Ollanta, de ser presidente, debe dar señales de su compromiso “nacionalista” y “antiimperialista”; aunque se presume que no llegará a cumplirlas debido a su compromiso de RESPETAR LA C. P. E. fujimoristas y las LEYES Y TRATADOS INTERNACIONALES, como el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, Chile, Asia y Europa.

*Colibrí No. 55. Publicación en Lenguas Originarias. Director: Gerardo Pérez Muñoz