raymundo garcia 2La coalición electoral entre cuatro partidos políticos sumados a disímbolas y múltiples organizaciones sociales; además, de cientos de miles de ciudadanos libres y sobre todo responsables, hicieron posible el arribo de un gobierno alternativo en el Poder ejecutivo poblano. Lamentablemente el voto diferenciado, produjo una Legislatura sui géneris, que tiene la obligación de asumir decisiones con responsabilidad, caminando en su estreno al límite del precipicio.

Mientras que para el Poder Administrativo, el panorama se mira alentador, con visión de futuro y sobre todo con el firme compromiso de que existe mirada de largo plazo, en arbolando de entrada una continuidad de los proyectos que empujan para adelante al Estado de Puebla, pero también con el interés de impulsar una trascendente reforma administrativa, que lleve a construir un andamiaje institucional capaz de responder con eficacia, eficiencia y congruencia, dentro de un esquema de procedimientos de mejora continua en los servicios administrativos, con la finalidad clara y precisa de responder a las crecientes y disímbolas demandas de una sociedad cada vez más compleja. La respuesta a las demandas sociales, en automático representará el reforzamiento de una gobernabilidad democrática y con ello una transformación social y personal de los poblanos. La reforma administrativa del morenovallismo, de la que nos han adelantado los medios de comunicación;  parece que no sólo busca una reducción de la estructura organizacional de las dependencias y las entidades para una mayor eficiencia. Sino que, se encamina hacia la construcción de un modelo de administración pública moderno, en el cual sean incorporadas la mayoría de las diferentes tecnologías para un gobierno exitoso.

Sin embargo no todo está a favor del proyecto, se requiere de una oposición responsable representada por el PRI en el Congreso Local, representación ideal y aunque no se quiera real de la soberanía popular. La ciudadanía poblana, así lo dispuso y casi sí y casi no, se tiene un gobierno dividido. Así la LVIII legislatura inicia con tropiezos, caminando dentro de claroscuros, que en principio los legisladores sienten sobre sus espaldas los efectos del ensayo de un sistema de partidos políticos de tipo cartel. Los partidos tipo cartel, son una variante progresiva de los partidos de electores, que han evolucionado hacia una relación difusa entre la sociedad civil y el poder político del Estado, convirtiéndose los mismos partidos políticos más como órganos del Estado, que como entidades de la representación de la ciudadanos. De tal suerte que los partidos políticos pasaron a ser, los principales instrumentos del sistema político para estabilizarlo, haciendo de la democracia un simple ejercicio de la propia democracia procedimental, de fomentar la estabilización social, política y económica.

Así, la estabilidad política se antepone al triunfo electoral, porque la estabilidad permite a todos los partidos mejores ganancias económicas, en este sentido,  la elección sirve para reafirmar la continuidad de gozar de los beneficios que brindan las empresas partidistas a los dirigentes, administradores o a los dueños de los partidos. Para una comprensión mayor de esta tipología,  que ya ha penetrado la política poblana y la mexicana, se miró en las acciones y cabildeo de todos los coordinadores de las siete fracciones parlamentarias de la LVIII legislatura local, que llevaron a que el dirigente estatal del Partico Convergencia y diputado local, por razones de sobrevivencia de la dirigencia en sus manos y por lo mismo la empresa partidista y la negociación que con ella se puede hacer, reclamó la independencia de su fracción parlamentaria: o el diputado construido dentro de la educación Holista saltó del PT  para regresar al PRI por la vía del PVEM, claro siguiendo al escuela de dirigente estatal ecologista que dejó el PRI para ser diputado federal verde y hacer campaña por el PRI. Todo está bien, es válido, lo grave de la cartelización de los partidos es que les suceda lo mismo que al crimen organizado, quedan sometidos a los montos de dinero de cada decisión y se vuelven presa de los mejores postores o de los grupos que tengan la mayor capacidad de presión, en relación con la capacidad de chantaje. Ojala y las coaliciones no devengan en colisiones.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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