15 de febrero de 2021

 

Jesús Reyes Heroles

 

No es el planteamiento del intelectual revolucionario León Trotsky, asesinado por mandato de José Stalin en Coyoacán, ciudad de México, quien incitaba a la <<Revolución Permanente>>, propuesta de cambio que la sociedad en su dialéctica debe hacer, porque es su destino. Propuesta que choca con el estalinismo, quien defiende en Rusia y pide a revolucionarios de otros países, que primero se proteja “el socialismo en un solo país” en la URSS. Prefigurando esa utopía del Estado que deja de tener clases por decreto, como lo decreta en su momento José Stalin. Para convertir al Estado en un ser estático. Es decir, burocrático, donde nada puede moverse sin la indicación de su mandante totalitario y dictatorial. El poder centralizado en una sola persona, soberbia que espanta para aquellos que la sufrieron. Diverso es el pensamiento dialéctico, pero no mecanicista, por eso Reyes Heroles plantea:

En los momentos actuales, cuando el mundo se debate entre ideas antitéticas e intereses encontrados, en que hechos evidentes de una aguda descomposición social aquejan a la humanidad, la Revolución Mexicana ofrece todavía amplias perspectivas para seguir progresando, sin mengua de la libertad, por un camino de independencia, dentro de la paz y siguiendo la vía institucional.

 

Hombre heredero del mejor liberalismo mexicano, no de aquél ‘liberalismo social’, que de manera oportunista e insana, decide autoproclamarse así en las décadas ochenta y noventa del siglo XX a través de Salinas de Gortari. El cual busca esconder —vergonzosamente— su personalidad neoliberal y economicista: derivada de alumnos de la Escuela de Chicago y de su teórico principal Milton Friedman. El liberalismo social de Jesús Reyes Heroles, sigue vigente en la vida del PRI y en la de México, porque contiene lo mejor de liberales, reformistas y republicanos del siglo XIX; forjado en la historia cuando una clase política surgida a la vera de don Valentín Gómez Farías y José María Luis Mora, siembra reglas del pensamiento liberal y humanista; al poner por encima de intereses personales o de clase, el amor por la nueva patria que se desea democrática, libre y progresista. Para entender a Jesús Reyes Heroles es necesario ir siguiendo su trayectoria, desde ese feliz acontecimiento de su tesis para alcanzar la licenciatura en la carrera de abogado que le lleva a presentar lo que será su libro o designio de vida: Tendencias actuales del Estado. Se dice en la biografía que el CEN del PRI publicara en su Serie: Semblanzas y perfiles: “Desde su tesis profesional […] se ocupará de las cuestiones que, a lo largo de su existencia, estarían siempre presentes entre sus principales preocupaciones. De 1946 a 1963, fue maestro de Teoría General del Estado en la Facultad de Derecho de la UNAM y, de 1948 a 1952, catedrático del Curso Superior de Economía en la Escuela de Comercio y Administración de la misma universidad.” Sólo 24 años de edad y ya está presente en su alma mater, participando como catedrático junto a una generación de juristas y economistas de mucho rango en el país. Su escuela es la de hombres y mujeres que siendo sus maestros son también sus colegas. Lo que le obliga a estudiar en serio, a escribir todas las veces que sea posible, y ello convertirlo en texto que tiene por su sabiduría a convertirse en un clásico. La primera lección que le hizo entender la importancia de las palabras escritas y de poner por escrito su pensamiento y sus conocimientos, fue su tesis de licenciatura, le deja la huella inconfundible de ser un Intelectual con Mayúscula, como lo es, a pesar de que Carlos Monsiváis quisiera hacerme menos su figura en la teoría política del país.

Hombre creado en la cultura del esfuerzo, del trabajo, que no para desde 1945 que se encuentra en Buenos Aires, estudiando todo lo que puede estudiar en la Universidad de Buenos Aires y de la Plata, o en el Colegio Libre de estudios Superiores de Buenos Aires. En aquél entonces Argentina es un territorio lleno de sabiduría para América Latina. Su posgrado no pudo ser en mejor lugar y ello lo prepara para que al regresar a México su carrera de catedrático, académico y creador de libros tan importantes, como sus tres tomos del liberalismo mexicano, sean ejemplo obligado de estudio en todas las universidades del país en campos de estudios sociales, históricos, económicos y políticos. Díganlo si no, su carrera de 1948 y hasta 1961. Al cumplir 40 años festeja seguramente que ha terminado sus libros del liberalismo; leo en la biografía del CEN del PRI, cuyo título es: Jesús Reyes Heroles / Serie / Semblanza y perfiles ideológicos de los hombres de la revolución mexicana: “En diciembre de 1952 es nombrado Asesor de la Presidencia de la República y, casi inmediatamente (1953), Jefe de Estudios Económicos de Ferrocarriles Nacionales de México, cargos que habría de desempeñar hasta 1958, en que sería designado subdirector general Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social (1958-1964). Es en esta década de los cincuentas cuando realiza su acuciosa investigación sobre el Liberalismo mexicano, que con este mismo título habría de publicar en tres tomos (1957: I Los orígenes, 1958: La sociedad fluctuante y III La integración de las ideas, en 1961), y que vendría a ser un “clásico” mexicano de la Historia de las Ideas.” En 20 años realiza toda una carrera exitosa que le hubiera sido suficiente, entre otros éxitos la publicación de su libro La Carta de la Habana, del año de 1948 con la Editorial Ibero Americana EDIAPSA) donde “revisa un vasto proyecto de integración internacional”. Qué extraña es la vida de los humanos, con estos méritos intelectuales y no reconocer que en él hay el hombre de acción en igual medida que el del pensamiento. Fortuna que es mexicano para nosotros. Según dice su biógrafo es un Hombre para el que nada de lo humano le es ajeno. A sus cuarenta años es tan exitoso y siempre con un corazón de joven que todo busca indagar, que todo quiere descubrir, y ponerlo ante los demás como resultado de sus investigaciones siempre cuidadosas y serias. No por nada, ha de ser miembro de las Academias más importantes del país y, ha de recibir reconocimientos, los cuales parten —en primer lugar— de quienes son sus alumnos en la UNAM al hablar con gran orgullo de haberle conocido. Su participación en la obra México: cincuenta años de revolución, es otra prueba de lo mucho que se le reconoce en sabiduría y amor por el país; su experiencia laborando de varias formas cerca del presidente Adolfo López Mateos le significó una buena escuela de política y de administración pública.

Sosteniendo la libertad de expresión y el respeto a las ideas de los demás. No es extraño, en toda ocasión para la historia de México, que lo que más destaque sea el avance de la vida artística, intelectual y científica; y que cuando llegan al gobierno la expresión negativa del centralismo y el conservadurismo, y ahora del <<populismo>>, lo que menos se respete, sean áreas donde lo mejor del espíritu del hombre y la mujer se expresan a través de las artes y de la ciencia. Discurso del presente, en febrero de 1972, hoy parece que esté hablando al año 2020, en sus palabras se nota lo que estamos pasando los mexicanos ante el populismo que ‘desgobierna’. Leamos sus palabras que dan lección para comprender el presente:

Pacíficamente, fortaleciendo y depurando nuestras instituciones, podremos dominar, conjugando ideas, aquellas fuerzas que suicidamente creen, que debilitando las instituciones nacionales, desprestigiándolas, pueden triunfar.

Quien busca acabar con la sociedad civil, que por tantas décadas se ha ido creando en nuestra patria ha de ir directo al abismo y a su derrota. Esto comprendiendo que no es porque lo diga un sofista o gurú, sino porque las leyes de la ciencia política así lo indican. No es raro, que la derrota de Donald Trump en noviembre del 2020 haya sido una victoria de la sociedad progresista y liberal estadounidense: más que de una fuerza partidista particularizada en demócratas por encima de republicanos. Por lo que —como lección— no ha de ser raro en México, que los que integran esa amplia sociedad civil, fundada desde antes del 1968 sea la fuerza triunfante al paso de los años, a pesar de este sexenio (2018-2024) de errores y horrores. Por encima del centralismo, soberbia unipersonal y, esa toma de decisiones que van contra la historia del pueblo, que ansía libertad y democracia: en complejidad y riqueza de pensamiento, acción y formas de vida, propias de una nación tan rica en culturas como es nuestra patria. Bien dice Reyes Heroles en otro discurso:

De todas partes emana la condena de la vieja política y nosotros, que nos sentimos militantes de la nueva política, nos extrañamos ante esta condena indiscriminada y general.

Hoy, el deterioro es peor que en 1972 para mal de México y los mexicanos.

 

Francisco Javier Estrada nació en Toluca, México. Es presidente de Casas del Poeta A. C. Fue director y fundador de revistas en tierra mexiquense; creador del Encuentro Internacional de Poetas del Estado de México y fundador de la editorial Casas del Poeta. Ha escrito más de cuatro mil artículos para revistas y periódicos en la entidad. Tiene más de ciento veinte títulos publicados en ensayo, cuento, poesía y antologías.