
Durante el pasado festejo por el 4° año de gobierno y a una década de que el PAN ocupara la presidencia de la república, el titular del Poder Ejecutivo Felipe Calderón Hinojosa dijo: “México no se merece quedar varado a la mitad del camino democrático que hemos emprendido y mucho menos la tragedia de regresar a lo antiguo, a lo autoritario, a lo irresponsable. Y no se lo merece, porque ello significa pobreza, significa corrupción, significa negación o simulación de la libertad y del derecho”
El discurso presidencial virtualmente pareció otro informe de gobierno, en el cual no hubo la más mínima autocrítica, sobre todo porque la grave crisis que vivimos ofrece la posibilidad de evaluar el desempeño de los gobernantes a partir del estilo que personalmente se impregna a las instituciones y por supuesto a la sociedad. Dicha crisis, ha permitido analizar la gestión de las administraciones de Fox y del actual inquilino de Los Pinos.
En el tema de corrupción para escoger sólo uno de los calificativos presidenciales la administración de Vicente Fox, se destacó desde la campaña cuando fue cuestionado el financiamiento a través de los “Amigos de Fox”. Y que más tarde Lino Korrodi, lo deja al descubierto. También los negocios de la familia de Martha Sahagún y el excesivo gasto por las “toallas” de Los Pinos, son una muestra de la frivolidad con que se manejan los gobernantes “humanistas”; a los que no les importó que de 112 millones de mexicanos, el 50% vive en la pobreza. Este hecho demuestra que el PAN, sumió al extinto Estado nacional en un estado de abandono, en ese sentido el gobierno de “las manos limpias”, presume de una política social que no ha revertido estos niveles y que al contrario a pesar de los programas del Seguro Popular y Oportunidades, cada día más mexicanos se sumen en la pobreza. A pesar de que el Presidente se jacta al decir, que ha habido más empleo y una recuperación real del poder adquisitivo de los mexicanos y esto lo mide cuando dice que “antes tener una televisión y un automóvil era un lujo y que no había crédito para refrigeradores”. Aunque se le olvida que hoy son muchísimos más los mexicanos que no tienen ni para comer, mucho menos para comprarse estos artículos, que para el Presidente “no son un lujo”.
Otro dato que contrasta en el discurso presidencial, es cuando habla, de que hoy “las reservas del Banco de México han llegado a su máximo histórico de 110 mil millones de dólares, que es más del doble que toda la deuda externa de México. Lo que no dice el Presidente humanista, es que ese dinero ha servido para mantener a flote el peso ante las especulaciones de los mercados financieros, pero que no se ha invertido de manera productiva, para revertir el déficit de más de un millón de empleos al año, que el país ha venido arrastrando en la última década y tampoco dice el “Presidente del empleo”, que la deuda externa de México, sigue pesando sobre los hombros de todos los mexicanos.
El patrón de acumulación neoliberal iniciado en los años 80 y profundizado en la década panista, se basa en la idea de que el mercado “autorregulado” por su “fuerza ciega” es capaz de alcanzar resultados “óptimos”, porque supone que la intervención gubernamental impide los resultados que pudieran lograr las empresas transnacionales y el capital financiero, de modo que lo que se ha hecho, es sacar al gobierno de la economía y obviamente han surgido otros factores nocivos para la sociedad como el narcotráfico, que también reclama “procedimientos autorregulatorios del mercado” y que esta a punto de tomar el control de la economía mexicana y a partir de eso, de toda organización de la sociedad.
En el discurso del Presidente Calderón, se nota claramente el interés de justificar a los gobiernos panistas diciendo que el “viejo régimen” es el culpable de los desaciertos del “nuevo régimen”, aunque no explica que en México, a pesar de la transición política que se vivió en el 2000, con la alternancia en el gobierno federal, los poderes fácticos y formales con los que hoy el PAN gobierna, siguen siendo los mismos. Ni el sistema de partidos, ni el sistema político en diez años de democracia panista, han sufrido cambios sustanciales y será con esos mismos poderes fácticos y formales con las que enfrentaremos la sucesión presidencial del 2012. Tampoco el presidente nos dice cómo va a ser el futuro de México en los próximos años porque solamente esta pensando en posicionar a su partido, desgastado por el ejercicio del poder, para competir en la elección presidencial. Cabe destacar que el Presidente habla de una democracia promovida única y exclusivamente por su partido, olvidándose de que en las últimos procesos electorales estatales, no fue el PAN por sí solo el que ganó las elecciones en diferentes estados, sino fue a través de coaliciones con diferentes partidos, incluso los actuales gobernadores electos no son “panistas originarios”.
Sin embargo, el Presidente de México, dice: “vamos por más”, en una clara alusión de tintes futuristas con miras a la elección presidencial de 2012.
En el referido discurso menciona “la lucha contra los enemigos de México” y que “la violencia desatada y la impunidad exigió la acción del gobierno” olvidó que el gobierno que le antecedió, también fue de su partido, que nada tuvo que ver con “los gobiernos humanistas” que presumen, simplemente habrá que recordar la represión en San Mateo Atenco .
Por lo visto, el proceso que se avecina será largo y doloroso para enfrentar el 2012, con los vicios de la tragedia de lo antiguo y lo autoritario que prevalecen en el “nuevo régimen” humanista y democrático, para el cual pareciera que lo más importante es lo menos prioritario.
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