La guerra en el bicentenario

Raymundo García García*


El próximo 15 de septiembre de 2010, formalmente ha sido señalado como el gran día, para el festejo de un gran acontecimiento; la germinación de una larga lucha popular, inscrita dentro de la crisis política que atravesaba España desde 1808, que emprendió el camino hacia conformación de México como Estado nacional. Y lo festejamos en medio de otra guerra diferenciada por luchas facciosas, pero que en conjunto sacuden e impactan al Estado mexicano.



La guerra contra el crimen organizado, como la mayor expresión de una confrontación bélica entre el Estado y los grupos que le disputan el poder y mando la cual a casi cuatro años de distancia, y ante la crudeza de su objetivación por los medios de comunicación masiva, ha entrado en un proceso de legitimación y su camino a repartir sus costos a través del impulso de una política pública de seguridad pública en manos de los gobiernos estatales y la reorganización del sistema operativo de las policías preventivas, encaminado a desaparecer a las policías municipales.

La guerra entre los mismos grupos criminales, por la disputa de territorios y control de  los mercados, que se ha convertido en el referente más significativo para la venta de información, investigaciones, música popular –corridos-, y una amplia literatura que busca recuperar todo el proceso de conformación, desarrollo y penetración del narcotráfico, hasta llegar a cumplir las predicciones ochenteras de Sergio Bagú, del camino y avance de la narco política.

La guerra en “el infierno” o por “el infierno”,  de ser una película mexicana light, elaborada para poner el acento en la pobreza, nula educación, falta de oportunidades y corrupción, como algunas causas del narcotráfico y prostitución mexicanos. “El infierno” la película de la guerra actual del crimen organizado, para promoverla, lamentablemente ha sido llevada a otra guerra, a una disputa en el seno de Senado para censurarla al clasificarla como tipo “D” mientras que sus protagonistas encabezados por la actriz y senadora María Rojo, reclama su liberación para la audiencia al exigir reclasificarla como tipo “B”.  Así, una película encaminada a ser exhibida dentro del contexto de los festejos del bicentenario, adelanta la posibilidad de que el grito de Independencia en las zonas de alta violencia, podría servir de escenario de ejecuciones y venganzas, ha iniciado su efecto, mostrando la pobreza y debilidad del papel parlamentario de Senado mexicano. Lamentable.

Y finalmente se impulsa dentro del ambiente festivo del bicentenario independentista mexicano, curiosamente otra guerra. Una guerra entre medios de comunicación masiva, que seguramente va a provocar daños colaterales de consecuencias económicas insospechadas. Las confrontación Televisa versus Diarios Reforma, Norte y Metro.  Provocado el primer disparo con argumentos de un debate ajeno, peor coherente en México. -la lucha en contra del tráfico de personas-. En donde Televisa ha izando la bandera en contra de la comercialización escandalosa de actividades que pudieran fomentar el comercio sexual. Los daños colaterales pronto alcanzarán a otros importantes periódicos nacionales y estatales, como los que forman parte de una importante cadena nacional.   Guerra que abre el paso a otros temas que sacuden a México y lo meten dentro de lo que podría ser la guerra posmoderna tanto anhelada para este histórico 2010.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

Más de la obra de Raymundo García García: