raymundo garcia.jpgLa circulación de las elites
 
Raymundo García García*

La decisión de los ciudadanos del Estado de Puebla, de darse un gobierno estatal alternativo al tradicional esquema que vivió por ocho décadas,  no sólo ha puesto en crisis momentánea al PRI como partido y como sistema; sino que, va a poner en movimiento un conjunto de acciones sociales consecuencia de un natural proceso de circulación de las elites: social, económica, política y cultural, así como las representativas de otras actividades sociales.

 

De entrada estamos asistiendo al aceleramiento de un proceso natural de reclamo y exigencia del ya viejo reclamo de democratización interna del PRI, reclamo obsoleto que data de los años setenta, que se volvió recurrente en los años ochenta, y que se convirtió en proceso natural  cuando dicho partido perdió la presidencia de la república. No fue casual que para mantenerse en pie dicho partido político nacional, se tuviera que recurrir al nombramiento de su dirigencia nacional a través del proceso más natural que la consulta a las bases; así fueron nombrados Roberto Madrazo y después Beatriz Paredes; y esto lo saben poblanos herederos del toxquismo, como Edmundo Briones, que acuñó el calificativo de desgobernador a Marino Piña Olaya, y sabe que el actual gobernador fue su clon mejor acabado. Así, en el PRI suceda lo que suceda, se encamina hacia una importante circulación de mandos y a la amenaza latente de la  tribalización regional, mientras amainan las aguas turbulentas.

Pero no solamente este fenómeno se dará en el PRI, por supuesto que los resultados electorales impactaron hasta lo más profundo al resto de partidos políticos, que se verán afectados en la toma tradicional de decisiones, y que también serán impactados por los triunfos municipales y distritales de nuevos hombres de poder del PRAN, PC, PT y PAN; solamente en el PANAL por su estructura corporativa el control de antemano no representará sorpresas.

Pero qué decir del ámbito económico, ese espacio en el cual los mejores hombres de poder económico que por décadas estuvieron enganchados a un esquema y modelo de hacer negocios  locales, ha sido sacudido por las elecciones pasadas, aunque consideren que será lo mismo, aunque reclamen equidad, apertura, los líderes empresariales saben que el habérsela jugado en un lado u otro, produce ganancias y pérdidas. Por lo mismo, dentro del sector de la elite económica, también se abre un camino de movilización y circulación importante en el cual están presentes los dirigentes empresariales que se mueven en los negocios de la comunicación, de la construcción, de las finanzas, de los transportes y de inversiones de distinta índole.

La elite dirigente, sin lugar a dudas, será la más afectada; no obstante que la burocracia tradicional no cambia a pesar de que se viva una revolución; los mandos altos y medios, en el caso de una alternancia y aunque sea aterciopelada, representa la necesaria sustitución de mandos tradicionales por mandos nuevos; eso ordenó la ciudadanía, eso mandataron los votantes en las urnas, de manera preferente en la conducción del Estado a través del gobierno; de ahí que no sea casual que, algunas voces que representan intereses de afectación, empiecen a clamar por la necesidad de mantener viejos mandos con el cuento de la continuidad, del conocimiento y de la experiencia. No, sobre todo cuando los partidos de la gran alianza, cuentan con actores capacitados y experimentados en el campo de la administración pública.

En el campo cultural sucederá lo mismo, seguramente se dará paso a una importante transformación de la cultura poblana, que sin abandonar su tradición se lanzará en el camino de la posmodernidad, con mayor fuerza.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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